El crecimiento demográfico y la movilidad de los ciudadanos en todo el mundo son atribuidos a la válida motivación por encontrar mejores espacios para desarrollarse y conseguir un mejor nivel de bienestar.

No hay que olvidar también que, en ocasiones, esa movilidad es producida por lamentables conflictos armados o religiosos, o por la falta de trabajo digno.

Resulta igualmente verdadero que todos aquellos migrantes tienen formas, costumbres y maneras propias de sus lugares de origen; sin embargo, son atraídos a otros lugares con particulares características, que en muchas ocasiones son las que dieron origen a esa migración a ese mejor lugar.

Tal es el caso de nuestra ciudad, que ofrece índices muy atractivos y bien calificados por la calidad de los servicios educativos, de salud, seguridad, empleo, cultura, patrimonio, etc.

Lo anterior nos exige considerar una intervención en todo lo necesario para contener, mitigar y evitar la detonación de cualesquiera situaciones de riesgo, por el inevitable crecimiento urbano, desde las organizaciones de la sociedad civil, pues todo lo existente, está cambiando y modificando aceleradamente el clima acostumbrado de la sociedad.

Comportamiento

Existen algunas ciencias que nos permiten conocer el comportamiento que tendremos al ocurrir o mezclar ciertos elementos o condiciones. A manera de ejemplo, en la Física se puede prever con exactitud la reacción de un material sometido a una presión y temperatura.

En las Ciencias Sociales no existe un criterio simple que permita predecir al detalle la reacción de un individuo ante diferentes situaciones.

Para el caso del Desarrollo Urbano, resulta particularmente delicado, y si pudiéramos establecerlo como una ecuación, esta será muy compleja, pues las variables que intervienen en ella resultan ser tanto físicas, por el contexto en el cual se desarrollan, como sociales, ya que los estímulos que provocan su existencia son resultado de una ineficiente planeación.

La falta total de planeación provoca dos elementos negativos en nuestra sociedad: el estrés y la violencia.

Evolución acelerada

La velocidad con la que los fenómenos urbanos se han venido presentando sin duda obedecen al legítimo interés de los ciudadanos por contar con más y mejores servicios. La concentración de los servicios en ciudades que ofrecen mejores oportunidades genera este desequilibrio urbano que acarrea en su caudal una serie de situaciones que tienen que atenderse para evitar los colapsos urbanos.

Dentro de esta turbulencia de aceleración y cambios, el mundo ha transitando de una sociedad sustentada en la explotación primaria a una industrializada y urbanizada.

Esta razón es por la cual los países y las empresas, tienen la necesidad de adoptar y aplicar con talento y ética todas las medidas urgentes para satisfacer las necesidades básicas para los trabajadores y tener un riguroso cuidado con los impactos medioambientales que pudieran presentarse, a fin de evitarlos, mitigarlos y/o compensarlos en todo momento, aplicando el principio de ganar-ganar.

El concepto de Desarrollo Urbano Sostenible es precisamente ello, establecer una estrecha vinculación entre: crecimiento económico, equidad social y protección del medio ambiente, dentro de un marco de legalidad.

Recurrir a especialistas que actúen apegados a la ética y conocimientos actuales en el tema es fundamental para su aplicación y alcance de las metas.

Protagonistas

Podemos apuntar que ningún país sigue exactamente el camino de la Sustentabilidad per se. Sin embargo, en los países más industrializados se aplican indicadores que, analizados conjuntamente, permiten medir sus avances en el Desarrollo Sustentable.

Si queremos ser una ciudad o país Sustentable, tenemos obligadamente que contar con indicadores verdaderos, generados de manera diáfana y a la vista de todos, no solo de los mismos de siempre, para evaluar el avance que estamos presumiendo.

La rotulación, pintura de calles, anuncios a través de los medios y toda la propaganda que se utilice no solo es hueca sino resulta un acto muy costoso de vanidad, pues carece de sustento analítico fidedigno.

Si damos un vistazo a manera de ejemplo, podemos advertir que en las ciudades la desaparición de árboles y áreas verdes so pretexto de modernización y renovación resulta tan habitual que a nadie sorprende en lo más mínimo y la mayoría de los ciudadanos terminan resignados, solamente encogiéndose de hombros. No podemos olvidar que se presumen desarrollos inmobiliarios que no pasan el más mínimo análisis, sin olvidar la ordenación de infraestructuras físicas que nadie solicita y que al parecer solo obedecen a otros motivos.

Igualmente podemos incluir las “nuevas disposiciones” que se implantan por decreto sin los correspondientes análisis. Existen otros muchos ejemplos más que pueden ser mencionados, y cada uno de ellos por sí mismo da para mucho.

Ahora bien, el principal protagonista resulta ser alguien al que bien podemos bautizar como el destructor de cuello blanco. Éste puede encontrarse en el lado público o el privado, o tejerse un buen entramado de negocio para obtener sus objetivos y amalgamarse sólidamente entre ambos lados.

Esta especie suele darse anidando en los círculos cercanos a “gestores de negocios” que presumen gozar de cercanía con quienes toman decisiones, en ocasiones sin evaluar de manera sustentable las sugerencias para sus propósitos, y generalmente acaban llevándose entre las patas a quienes aconsejaron para obtener su particular beneficio.

Algunas veces con tener un amigo pseudo-ingeniero, constructor, “maistro” o inversionista con falta de ética basta para presentar el negocio.

No es necesario citar casos concretos para poder cuantificar los enormes daños que esas inversiones que se presumen, ya sean públicas o privadas, algunas de éstas inclusive se rumora que son cubiertas con dinero público, nos conduce a inferir que el verde sí les va, pero el de los billetes a sus bolsillos (green leaf).

Aquí estriba el principal punto de esta ecuación: lograr amalgamar Desarrollo con Satisfacción de la calidad de vida de los ciudadanos.

La única condición es que, con las menores afectaciones, obtengamos los mayores beneficios. No es algo sencillo, pero hay que comenzar a aplicarse y exigir con firmeza.

Corolario

“La ciencia tiene que ponerse al servicio del Desarrollo Urbano urgentemente”.— Mérida, Yucatán.

ppresident@wcce.biz

Consejo Mundial de Ingenieros Civiles (WCCE), Past President

 

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