Sin duda, el valor más preciado en cualquier sociedad es el poder vivir en un entorno de tranquilidad y sin violencia. Más aún, solamente en un espacio de paz y seguridad es posible sentar las bases para el desarrollo económico sostenido, así como la estabilidad política y el bienestar social.
Pues bien, al hablar de construcción de paz es indispensable que el abordaje sea integral, tomando en consideración los diferentes elementos que juegan en favor de la sana convivencia, previniendo la aparición de conductas violentas.
Por supuesto, todas las personas que forman parte de una comunidad contribuyen a fortalecer la armonía y la ausencia de conflictos violentos en la medida en que optan por el entendimiento, el respeto al otro y la conciliación para resolver diferencias.
En cambio, cuando en un territorio determinado existe discriminación hacia grupos minoritarios, nulo interés por hacer comunidad y egoísmo, es altamente probable que la violencia se haga presente e incluso tienda a incrementar con el paso del tiempo.
En el empeño por trabajar en pro de la paz, se vuelve preciso trazar estrategias orientadas hacia la atención de aquellos aspectos que resultan cruciales para alcanzar una sana convivencia, con plenitud y desarrollo igualitario, con base en la experiencia de comunidades con altos niveles de calidad de vida y bajos índices de violencia.
Así, reconocer las necesidades, fortalezas y áreas de oportunidad de los distintos sectores poblacionales, es de suma relevancia. En este orden de ideas, se ha comprobado que apostar por la implementación de programas y proyectos abocados a proteger, motivar e impulsar a las y los jóvenes, merece la pena en todo sentido.
Mexicanos jóvenes
De acuerdo con datos oficiales del INEGI, en la actualidad, prácticamente uno de cada cuatro mexicanos es considerado joven por tener entre 14 y 29 años de edad. Se trata del veinticinco por ciento de la población, lo cual, claramente, no es asunto menor.
No obstante, son muchos los jóvenes que no cuentan con opciones para estudiar, ya sea por pobreza u otros factores como la desintegración familiar; también son pocos los empleos bien pagados para un nutrido mercado de profesionistas que recién concluye sus estudios universitarios o técnicos; además, las adicciones y otras conductas antisociales representan una amenaza constante para el sector juvenil.
Eso sí, aunque es innegable la presencia de factores de riesgo, del mismo modo, hay múltiples ventajas y fortalezas por observar al momento de buscar hacer equipo con las personas jóvenes, en el propósito de edificar un entorno de paz y no-violencia.
Le energía y la vitalidad de las generaciones jóvenes constituye una fuerza que, bien encaminada, puede ser muy poderosa para lograr cosas positivas. El espíritu creativo y emprendedor, sin duda, es de enorme apoyo para dar soluciones a problemáticas sociales, crear proyectos con visión de futuro y sumar voluntades.
Los jóvenes son capaces de tener iniciativa, colaborar y organizarse en torno a causas justas, tal como lo han demostrado una y otra vez a través de la historia.
Probablemente, no hayamos contado en el pasado con una generación joven tan consciente de la necesidad de cuidar el medioambiente, respetar los derechos de mujeres y hombres por igual, y erradicar la discriminación, de la mano de la inclusión.
Los jóvenes tienen ante sí la responsabilidad de convertirse en agentes de paz en su entorno. Empero, requieren de herramientas y oportunidades para abrazar este desafío de la mayor trascendencia.
La juventud demanda escuelas con programas educativos actualizados que los doten de conocimientos y habilidades para superar los retos del siglo XXI; espacios públicos para que su voz sea escuchada y sus ideas se transformen en proyectos realizables; instituciones que funjan como garantes de los ideales de paz, justicia e igualdad.
Si queremos una sociedad sana y pacífica debemos trabajar con la generación joven para refrendar los valores que nos hacen fuertes y el compromiso latente por cimentar las bases de un mejor futuro.— Mérida, Yucatán
fournier1993@hotmail.com
Licenciado en Derecho, maestro en Administración
