Sus voces varoniles, nada amaneradas —esterotipo del homosexual— aunadas a la vestimenta estrafalaria y coreografías con abanicos gigantes provocaban la locura de las mujeres cuando se presentaban en la tarea con que las familias mexicanas comenzaban la semana, “Siempre en domingo”.

Sin embargo, ninguna se percató —o no quiso hacerlo— de que se trataba de un grupo LGBT.

Fue este grupo precisamente, Locomía, nacido en Ibiza, España, quien le dedicó una canción allá por los noventa y tantos, en su primer disco, “Taiyo”, al ahora recién fallecido Mikhail Gorbachov, con sus voces que recuerdan, al menos en la tonalidad que le imprimían, a las estrofas del himno de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, o URSS.

Impensable para aquellos tiempos y menos en la actualidad, cuando la homosexualidad en Rusia se castiga, en el mejor de los casos, con cárcel, porque con frecuencia oímos o leemos de muertes de personas por su preferencia sexual.

Las voces de los ibicencos de los abanicos eran varoniles, era necesario verlos en sus presentaciones para reparar en los gestos “afectados” —otro estereotipo homosexual—, inexistentes para las mujeres que perdían el aliento y se desgañitaban con la sola aparición del cuarteto.

¿Por qué la insistencia en señalar la naturaleza con que actuaban los chicos? Por la persecución que existía y existe en la actualidad en Rusia, con mayor énfasis en la era de Vladimir Putin, hacia las personas de la comunidad LGBT. Entonces me parece que era y es inexplicable e innecesaria la dedicatoria a un mandatario soviético entonces, o ruso posteriormente.

En su canción que llevó por título “Gorbachov”, los españoles elogiaban los logros de Mikhail, en sus esfuerzos por el desarme y las reformas que consiguió.

También recordaban la aclamada perestroika —que a México llegó en forma de un modelo de calzado—, la reforma que emprendió Gorbachov para liberalizar la economía que predominaba en los últimos años de la Unión Soviética.

“Gorbachov es Perestroika, Gorbachov es desarmar, Gorvachov es convincente, sabe mandar”, decía uno de los estribillos de la canción.

Los guiños al hasta entonces mandatario en 1991 abundaban en la canción, como las estrofas que decían “Gorbachov es dulce Raisa”, en referencia a Raisa Gorbachova, la esposa de Mikhail, fallecida en 1999.

Otro don de Gorbachov ensalzado en la canción fue su confiabilidad, “Gorbachov es confiar”, y si bien no lo calificaban de “rockstar”, título que en la actualidad se otorga a aquella persona superpopular, le dieron el título de superestrella, “Gorbachov es una estrella, superstar”. Y acuñaron el diminutivo del apellido, tan en boga en nombres en la actualidad, como el “holi”: “Viva Gorby superstar”.

Tanta confianza tenía Locomía, o el autor de la canción, en el impacto que tendría su creación, que una de las estrofas decía: “Cuando lleguemos a Rusia Gorby nos acogerá, y en la Plaza Roja gritaremos ¡libertad!”

Ignoro si Gorbachov supo de la canción de Locomía o si el grupo visitó la Plaza Roja y gritó ¡libertad! Pero de lo que sí estoy seguro es que las condiciones han cambiado muy poco o nada para la comunidad LGBT en Rusia, pues pese a las protestas o pronunciamientos que pudieran realizarse, Putin no está dispuesto a ceder un ápice en su política, como tampoco lo está en terminar su absurda guerra contra Ucrania.— Mérida, Yucatán.

hipolito.pacheco@megamedia.com.mx

Periodista

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