Ahora que en nuestro país se vive el sentimiento patriótico por las fiestas de septiembre, comento que la historia de México registra hechos trascendentes.
Por ejemplo, Lucas Alamán (1792-1853), historiador y político mexicano, a mediados del siglo XIX fue defensor de las ideas conservadoras, pero expresó su respaldo sobre la idea de la independencia.
En 1849, Alamán, “el hombre de mente macabra” como le llamaban los norteamericanos, creó el Partido Conservador.
Citaré grosso modo algunos de los hombres que acompañaron a Miguel Hidalgo y Costilla en su lucha por la independencia de la Nueva España.
Hermenegildo Galeana nació en el pueblo de Tecpan, Guerrero, el 3 de abril de 1762. Galeana luchó al lado de José María Morelos y Pavón y participó en muchas operaciones en la sierra de Guerrero; desde joven demostró sus simpatías por la justicia y la libertad. Por su valentía y arrojo en los combates, Galeana fue reconocido como el Aquiles de la independencia. El caudillo falleció el 27 de junio de 1814.
Nicolás Bravo nació en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero, el 10 de noviembre de 1786; participó como teniente en las filas que comandaba Morelos.
Al enterarse del levantamiento de Miguel Hidalgo y Costilla, el 16 de septiembre de 1810, Bravo y su familia simpatizaron con el movimiento de independencia, porque conocía los abusos que cometían las autoridades españolas. Bravo ocupó varias veces la presidencia de la República, siendo la última en 1847. En su hacienda de Chichihualco, murió el 22 de abril de 1854.
Mariano Matamoros. El hombre que llegó a ser el lugarteniente de Morelos. Fue un hombre valeroso que puso en peligro la estabilidad del Virrey. En la batalla de Puruarán, Michoacán, Matamoros cayó prisionero y fue conducido a Valladolid, hoy Morelia.
En Valladolid, sin un proceso amplio, fue fusilado el 3 de febrero de 1814.
Miguel Hidalgo y Costilla. Nació el 8 de mayo de 1753, en la hacienda de Corralejo, en las cercanías de Pénjamo, Guanajuato, que, durante la Nueva España, en lo eclesiástico pertenecía al obispado de Michoacán. Sus padres fueron: Cristóbal Hidalgo y Ana Gallaga.
En la lucha por la libertad y la independencia, que se inició la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810 en el pueblo de Dolores, el cura Miguel Hidalgo y Costilla invitó a la población a que lo acompañara en su lucha, porque en el transcurso de casi 300 años de vida colonial el pueblo trabajador estaba cansado de la opresión y la explotación.
La historia crítica es la fuente de información que las nuevas generaciones podrían utilizar para conocer la trayectoria de nuestro país. Hay medios que hacen creer a la mujer y al hombre de hoy que lo verdaderamente útil es disfrutar los beneficios que brindan las comodidades, porque la vida es corta.
Por ello en los últimos 50 años, el estudio de la historia de México ha sido pobre y limitado. Muchos niños y jóvenes desconocen los hechos históricos del 13, 15 y 16 de septiembre y pueden pensar que sólo son motivos para divertirse. No se trata de vivir colgados de los hechos pasados, amargados, con un cúmulo de tristezas y nostalgias enfermizas, pero al menos, se debería conocer el papel que jugaron los insurgentes liderados por Miguel Hidalgo, como Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo.
Sería de gran importancia saber que el Grito de Dolores se dio a las 5 de la mañana del 16 de septiembre.
Hay que reconocer que el obispo de Michoacán Manuel Abad y Queipo, ordenó que Hidalgo fuera excomulgado y que el máximo interés del cura de Dolores, al levantarse en armas, fue la abolición de la esclavitud.
Los años han modificado las circunstancias; hoy día la gesta de los insurgentes, en vez de conmemorarla con sentido patriótico, los gobiernos invierten grandes cantidades de dinero para celebrarla con “júbilo” y con monumentales espectáculos, como en la época de gloria del imperio romano: Al pueblo, a falta de pan, hay que darle circo.
¡Loor a los hombres que iniciaron la lucha por la independencia de la Nueva España y la erradicación de la inhumana esclavitud!
En nuestros días, en México, la esclavitud tiene otra cara, es la opresión que sufren los trabajadores y los obreros que devengan un salario que sólo les permite sobrevivir.
Nuestro país tiene grandes recursos naturales que pueden ser utilizados para hacer más digna la vida de millones de compatriotas. Que el sacrificio de Hidalgo y todos los hombres y las mujeres que lucharon por una patria más justa sea el marco para una verdadera revolución de las conciencias.
Que el Grito de Dolores sirva para la defensa de la justicia social y la lucha permanente por la paz y la libertad.— Mérida, Yucatán.
chilambalam945@hotmail.com
Maestro de la Universidad Pedagógica de Mérida
