El pasado marzo, durante la Semana Conmemorativa del Día Internacional de la Mujer en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, se manifestó que una de las desigualdades reinantes en el país se observa en el número de rectoras y rectores que hay en México, pues de 34 instituciones de educación superior, cinco cuentan con una mujer como titular.
La rectora de esa casa de estudios, doctora María Lilia Cedillo Ramírez, señaló que la participación de las mujeres en la historia de esa entidad, añadida a la intervención activa de las universitarias poblanas, ha logrado abrir paso por caminos a lugares que anteriormente sólo estaban designados para los varones.
El paradigma poblano invita a recordar que Yucatán es dueño de una antigua tradición feminista donde destacaron Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib, Beatriz Peniche de Ponce, quizás las tres primeras legisladoras de México, ligadas al Partido Socialista del Sureste que llevó al poder a Felipe Carrillo Puerto en 1922, año en el que inauguró la Universidad Nacional del Sureste.
Un profundo raigón femenino traía la atmósfera universitaria de aquellos años, pues como se recordará, su rector el doctor Eduardo Urzaiz Rodríguez había expresado desde 1915, durante el Congreso Pedagógico su ideario feminista de manera íntegro al señalar que “…La mujer de hoy no necesita trovadores que le canten, ni quiere caballeros andantes que por ellas rompan lanzas. Pide tan solo conciudadanos que reconozcan sus derechos…” y uno ellos era, desde luego, la educación universitaria.
El brutal asesinato de Carrillo Puerto quizás contrajo la presencia femenina en la Universidad, puesto que incluso su hermana Elvia Carrillo —al margen de la historia romántica de Felipe Carrillo con Alma Reed, colocada en el primer plano de la opinión pública, en lugar del tema de la mujer universitaria—precisó refugiarse en la Ciudad de México donde destacó cuando menos en tres organizaciones feministas durante los años de 1925, 1927 y 1933.
Gradualmente la mujer fue reapareciendo en las aulas universitarias y tan pronto como pudieron abrir sus propios espacios germinaron las primeras figuras femeninas universitarias, como el caso de Antonia Jiménez Trava.
Tuvimos la suerte de conocerla de cerca y oírla narrar con modestia que ella fue la primera mujer que se graduó como abogada en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad de Yucatán. Su título de abogada, fechado en julio de 1939, lo sustentó defendiendo la tesis “La mujer y los derechos políticos y civiles”. Y detrás de la abogada Jiménez Trava se fueron graduando otras talentosas mujeres hasta convertirse en mayoría en el conjunto estudiantil.
Más mujeres en las aulas
Durante mis 34 años como profesor universitario tuve cursos donde las mujeres se hacían mayoría sin dificultad.
En el presente curso escolar 2022-2023, la matrícula total en la Uady es de 28,000 estudiantes, correspondiendo el 48.3 a hombres y el 51.6 a mujeres, cifra que deja ver el papel sobresaliente de la mujer en la universidad, y con ello la necesidad de profundizar las políticas educativas con orientación de género, en un contexto de vulnerabilidad hacía la mujer sin precedentes en Yucatán.
El panorama del personal académico (profesores de carrera, profesores investigadores, técnicos académicos y profesores de asignatura) muestra cifras parecidas, pues aproximadamente el 44% son mujeres y el 56% son hombres.
Cierto que la Uady cuenta con un interesante Programa Institucional de Igualdad de Género que promueve la participación de la mujer equitativamente dentro y fuera de la universidad. Pero tampoco podemos omitir que existe con gran vitalidad el movimiento Uady Sin Acoso, cuyo accionar ha sido decisivo en varios casos de acoso a trabajadoras y estudiantes.
Cuando uno observa—y ha vivido— las entrañas de la Uady, de cara al cambio de rector que se avecina, y a la luz del brillo de tantas mujeres con enorme talento en esta casa de estudios, puede concluirse que a 100 años de tener rectores, unos mejores que otros, bien vale la pena abrir caminos a lugares que anteriormente sólo estaban designados para los varones, como expreso la rectora de Puebla celebrando el papel de las universitarias.—Mérida, Yucatán
maceo89@hotmail.com
Exdirector de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady y exrector de la Universidad de Oriente en Valladolid
