A mi amigo Alex Fernández
En realidad… ¿somos felices? Es algo que me he cuestionado muchas veces. Cuando vas a un restaurante y tienes que lidiar con el mal humor del mesero, el vendedor del almacén que te atiende de mala gana, el autoritario cajero del banco, la recepcionista que te niega una sonrisa porque la regañó el jefe, caras largas que demuestran la infelicidad interior de las personas. Existen un sinnúmero de causas que impiden exteriorizar el buen humor y la felicidad, por ejemplo: el miedo a lo desconocido, a una enfermedad, a perder el trabajo, el miedo al fracaso. El miedo juega un papel importante en el tema.
Hace unos días me preguntaron si en verdad había gente feliz en toda la extensión de la palabra; tal parece que es una cualidad humana en extinción, un estado de ánimo que se pierde constantemente. El ritmo de vida actual, nos orilla a las preocupaciones que inhiben la felicidad y bloquean esa área de nuestro cerebro.
La frustración genera infelicidad
Según el filósofo inglés Bertrand Russell, la felicidad se cataloga en dos tipos, la de corazón y la de cabeza. La primera surge de lo que hacemos por simple que parezca, y va ligada a nuestras acciones y emociones diarias, como hacer bien nuestro trabajo, coleccionar monedas antiguas, disfrutar un atardecer, amar a nuestra pareja. La segunda, está vinculada a los pensamientos que proporcionan placer y nos dan satisfacción.
¿Por qué afirmo que la gente en su mayoría no es feliz? Cuando te esfuerzas por alcanzar las metas que planeas y fracasas, el entusiasmo cae y la felicidad se esfuma.
Aceptemos el reto que nos pone la vida, hay que bajar las expectativas y ser más realistas. Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard, recomienda hacer a un lado el perfeccionismo neurótico y volcarnos en el perfeccionismo positivo y optimista; concluye que para alcanzar la felicidad se tiene que disfrutar el éxito tal como somos, sin exagerar, hacerlo con las herramientas que se nos dieron al nacer.
No hay que ser tan perfectos
Aristóteles, en su discurso de la psicología, menciona la doctrina del término medio, que con los años se conoció como el “medio dorado”. Implica el comportamiento del ser humano entre la insuficiencia y el exceso, entre las pasiones y las acciones se debe elegir el término medio, tal como decía Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Para decirlo de otro modo: La virtud de la modestia nos coloca en un punto medio para ser felices entre la humildad y la arrogancia.
Para mí, la definición de la felicidad es el gozo que viene con un simple pensamiento que reboruja las endorfinas y provoca un placer por unos instantes que quisiéramos duraran toda la vida. Siempre estamos buscando encontrar esos momentos, a veces se prolongan por días a veces por más tiempo, pero casi siempre son fugaces.
Hay quienes encuentran la felicidad en la riqueza, la fama, el amor, en una idea, en un acontecimiento y también hay quienes se esfuerzan arduamente en encontrarla sin conseguirlo, pero yo creo que siempre ha estado en nuestro yo interno; es como tener un valor predeterminado que alteramos con nuestros temores o con el absurdo criterio de modificar lo que de por sí es lógico y propio de nuestra naturaleza.
“Aunque el éxito no lleva a la felicidad, la felicidad contribuye al éxito” (Mo Gawdat).
Lograr la felicidad, va de lo más simple hasta lo más complicado. Gawdat, en su libro El Algoritmo de la felicidad, sugiere que hagamos una lista de lo que nos hace felices, creo que es un buen ejercicio si lo hacemos cada semana.
Sin embargo, encontrar la felicidad a veces nos desconcierta porque lo que se considera un momento feliz para una persona, para otra no representa nada, ahí es donde la infelicidad se manifiesta en todas sus fases. Gente adusta que le cuesta trabajo esbozar una sonrisa aunque sea falsa.
Los pensamientos positivos son buenos conductores o guías que proporcionan dicha, paz, calma, quietud y nos dan felicidad. La meditación ayuda a promover estos pensamientos.
Los países también miden la felicidad de sus habitantes. El World Happiness Report de 2022 hizo un análisis este año de la calidad de vida de los ciudadanos y categoriza la felicidad tomando en cuenta el PIB (Producto Interno Bruto) del territorio, las ayudas sociales, expectativas de vida, libertad, generosidad de la gente y la corrupción entre otros factores.
Aquí los nueve países más felices del mundo:
- Finlandia
- Dinamarca
- Suiza
- Países Bajos
- Luxemburgo
- Suecia
- Noruega
- Israel
- Nueva Zelanda.
Los países menos felices del mundo:
- Afganistán
- Líbano
- Zimbaue
- Ruanda
- Botswana
- Lesoto
Otros lugares importantes dentro de los 150 países del reporte:
Lugar 14 Alemania, 16 Estados Unidos, 17 Reino Unido, 29 España, 37 Panamá, 46 México.
La felicidad está en nuestros pensamientos positivos, no te preguntes si eres feliz, eso se nos otorgó de origen. Hoy más que nunca debemos afrontar la realidad que se avecina con otro ánimo. Sé feliz.— Mérida, Yucatán, 17 de octubre de 2022 Twitter: @Ydesdelabarrera
