La Orquesta Sinfónica de Yucatán atraviesa por un grave problema financiero. A partir del próximo año el presupuesto otorgado por el gobierno estatal es insuficiente para cubrir la nómina de los músicos y demás integrantes, lo que implica la posibilidad que este organismo, baluarte de la música en la entidad, se debilite y desaparezca.
En 18 años de vida la OSY ha vivido tiempos difíciles, pues está supeditada al presupuesto de los diferentes gobiernos, pero ha sobrevivido también por el esfuerzo de un patronato que busca canalizar recursos para fortalecer a este organismo.
Aunque existe un decreto del gobierno local que fortalece jurídicamente a la Sinfónica de Yucatán y en él se señala que los recursos económicos “no podrán ser menores a los ejercidos el año anterior”, esto puede no respetarse si el gobernante en turno no le da importancia a la música, al arte y la cultura.
Ahora, el presupuesto del próximo año para esta organización musical se reduce considerablemente y el peligro acecha.
¿Por qué no se respeta el decreto de creación de la OSY? ¿Qué sucede que el actual gobierno minimiza la música y a una OSY que es el deleite de mucha gente?
Es lamentable que el gobierno gaste en otros asuntos y no le ponga interés a lo cultural.
La OSY está en el gusto de mucha gente y sus presentaciones son aplaudidas por los yucatecos y extranjeros. Por eso el peligro de un debilitamiento deja un mal sabor de boca e inconformidad en la gente.
La música, el teatro, el deporte siempre son rezagados y no hay mucho interés para apoyarlo. A veces es el teatro, hoy la música, mañana el deporte y, en general, la cultura es apoyada con restricciones y presiones.
Hace más de un mes se quemó parte del teatro Peón Contreras y se habló de negligencia y recortes para su mantenimiento. Días después se anuncia el recorte a la OSY que afecta a músicos y otras personas.
¿No hay el dinero para apoyar a las artes y cultura en la entidad?
Siempre la justificación es la falta de dinero en las arcas estatales. Sin embargo, hay viajes frecuentes del gobernante y otros funcionarios a diversas partes del orbe y no se quejan del presupuesto.
En el deporte también se escatiman recursos y se deja que los problemas crezcan y los espacios se deterioren en vez de darles mantenimiento. En el Polifuncional, hablando de básquetbol, se ha dejado en el abandono este inmueble, a tal grado que cuando llueve se filtra el agua y se imposibilita jugar.
Se ha jugado con agua en la duela y cubetas debajo de las filtraciones, y en vez de correr los jugadores caminan por el temor a resbalar y lesionarse. Pero las autoridades señalan que no hay dinero, a tal grado que los basquetbolistas han cooperado para pagar la luz.
En la Unidad Morelos del puerto de Progreso, el inmueble en donde se juega básquetbol se convierte en un serio peligro para los jugadores cuando llueve, pues el agua se filtra y la duela se inunda. Tanto jugadores como ciudadanos del lugar están uniendo voces para llegar a las autoridades estatales y pedir apoyo ante la negligencia de las autoridades portuarias.
Ahora, en el ámbito musical la OSY está en riesgo de debilitarse y la posibilidad de desaparecer, a pesar de su fortaleza jurídica en el decreto que le dio vida.
Sin embargo, a pesar de este golpe de la autoridad estatal, el patronato, los ciudadanos y otros organismos no dejarían que la OSY perdiera fuerza, se debilitara y muriera. Creo que se le apoyaría de tal manera que el mismo gobierno actual no tendría más remedio que cumplir con lo suyo, que es aportar un presupuesto mayor al del año pasado.
La música, la cultura en general y el deporte son actividades que fortalecen a una sociedad y ayudan a encauzar por buenos caminos a los niños, jóvenes y adultos. No es dinero perdido, sino inversión en la educación y formación de los integrantes de la comunidad.
La OSY ha sobrevivido 18 años con altibajos. Es tiempo de seguir con la continuidad que tiene por decreto estatal. Su excelencia musical reconocida en la entidad y fuera del estado merece el apoyo irrestricto de las autoridades. Incrementar cada año el presupuesto es un derecho de este organismo.
Darle un golpe financiero a la OSY es injusto porque no lo merece y, además, sería ilegal. No es aceptable que las autoridades digan que no hay apoyo a la música, la cultura y el deporte porque no hay dinero en las arcas públicas. El gobierno estatal tiene la palabra.— Mérida, Yucatán
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