Hace unos días tuvimos el convivio navideño de la asociación Más por las Mujeres, A.C., con las señoras que atendemos en los talleres de capacitación para el trabajo y con las que quieren una superación personal.
Antes de dar el acostumbrado mensaje navideño de amor y paz, aprovechamos hablar del programa estatal de Planet Youth de Guanajuato (Modelo Islandés para la Prevención de Adicciones en Jóvenes), cuyo segundo congreso se estaba llevando al cabo en la entidad. Hablamos de la importancia de estar pendientes de los hijos, de pasar tiempo de calidad con ellos, de tratarlos con respeto y cariño, y de motivarlos para que tengan un proyecto de vida ya que, de esta manera, desde la familia, se puede prevenir y aminorar los factores de riesgo de las adicciones a sustancias tóxicas.
Posteriormente se repartieron regalitos que personas generosas nos donaron como apoyo al evento y luego procedimos con una rifa de electrodomésticos, bolsas de dama con bordados chiapanecos y edredones. ¡Me causaba emoción ver sus caras sonrientes al recibir el regalo! Las expresiones de alegría eran palpables. Terminamos con un rico refrigerio. Fue una mañana de gran convivencia donde reinó la camaradería. Nos deseamos mutuamente lo mejor y nos llenamos de energía para continuar un año más.
Estos tiempos de Navidad pueden verse desde distintas perspectivas. Una es padecer estrés por el tráfico que aumenta considerablemente, las tiendas repletas de gente buscando regalos y los supermercados atascados de personas comprando para la gran cena.
Estos tumultos pueden ser incómodos y hasta desquiciantes. Pero, si en vez de estresarse, descubrimos el júbilo de las personas esforzándose por agradar a sus seres queridos con algún obsequio y ofrecer la mejor comida, la ansiedad y la tensión pueden disminuir.
Son tiempos de unión y reunión. Familias que no se han visto en meses recorren largas distancias, toman vuelos y autobuses para pasar estas fiestas juntos. Es parte de la convivencia dar comida especial y mostrar afecto con algo que indica que pensaron en tí.
La Navidad viene de la palabra Natividad, el nacimiento de Dios en el seno de una familia humilde pero llena de amor. El Niño Jesús acostado en el pesebre nos enseña la sencillez y que la felicidad no está en las cosas materiales, sino en el amor que mostramos hacia los demás. Los Reyes Magos con sus ofrendas nos enseñan que hay que regalar lo mejor de nosotros mismos.
Decorar la casa combinando nacimiento con Santa Claus, poner pino con esferas, coronas en las puertas, cocinar y envolver regalos, son parte de los preparativos y hay que disfrutarlo porque lo que buscamos es esa convivencia familiar, esa calidez que conecta nuestros sentimientos y nos invita a amar y perdonar, eso es lo que Jesús vino a enseñarnos. A vivir con amor en nuestra familia y con nuestros semejantes. Como un Rey Mago hay que ser generosos para ayudar a otros a tener una bonita Navidad.
Nota: ¡Les deseo paz y amor en sus corazones! Nos reencontraremos en enero.— León, Guanajuato.
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Activista y escritora
