Al ver en perspectiva el nuevo escenario mundial nos podemos percatar de que la forma de hacer negocios en el mundo ha cambiado drásticamente en los últimos dos años, pasando de un modelo globalizado, con China como la fábrica del mundo, para después vivir un proceso de desglobalización que provocó el nacimiento del nearshoring, de la mano de incontables oportunidades para países como el nuestro, siempre y cuando entendamos qué es lo que está sucediendo en los mercados.
Las grandes corporaciones se han visto obligadas a evolucionar y rediseñar las cadenas de valor en la llamada “Fábrica Global”.
Como consecuencia de la pandemia, las grandes corporaciones están articulando una relocalización de la cadena de valor de la industria manufacturera a lo largo del planeta, en busca de lugares donde producir sea más barato, más seguro y a largo plazo, siempre garantizando una entrega “just in time” a sus clientes.
Ahora, viendo el desempeño de Yucatán como estado en los últimos años, la consolidación no sólo de la seguridad, sino del crecimiento industrial constante, de la certidumbre y certeza jurídica que aquí existe, resalta el potencial que tenemos de convertir al Yucatán industrial en la fábrica de Estados Unidos, particularmente de la costa Este de nuestro principal socio comercial.
Esta relocalización de industrias a lo largo de todo el planeta pudiera catapultar a la economía yucateca, predominantemente “tercerizada” hacia una economía industrializada, y es precisamente en esta transición donde nos encontramos caminando como Estado con mucho éxito.
Ahora, si queremos transformar a México en la “fábrica de Estados Unidos” debemos comprender que hoy, a diferencia de hace un año, el nearshoring se ha convertido en únicamente uno de los dos componentes que exige el nuevo contexto económico mundial.
El nearshoring se entiende como la estrategia de externalización por la que una empresa transfiere parte de su producción a terceros que, a pesar de ubicarse en otros países, están localizados en destinos cercanos y con una zona horaria semejante.
Pero hoy se habla de una nueva dinámica, el friendshoring, que se entiende como el traslado de actividades de producción a países amigos o aliados (ally shoring).
Es decir, que ya no basta con tener una ubicación geográfica e infraestructura que les permita a tus productos llegar en tiempos confiables a tus mercado, capital humano calificado, acuerdos y tratados comerciales que funjan como facilitadores, sino que, además, debemos de ser socios confiables, afines respecto a valores democráticos, intereses estratégicos, estado de Derecho, y con instituciones sólidas y respetadas.
Hablar de friendshoring es hablar ya no solo de la importancia de la cercanía geográfica, sino de lo indispensable de la confianza que genera cercanía política.
Un término mucho más profundo, y para cualquier duda, pregúntenle a Estados Unidos lo que piensa ahora cuando se da cuenta de que el 80% de la producción de semiconductores y chips está en países que giran en la órbita de China, como Taiwán y Corea del Sur.
En pocas palabras: no es suficiente estar cerca con el nearshoring, sino que además México debe alcanzar el friendshoring, que nos hace totalmente confiables a ojos de nuestros socios comerciales.
Por supuesto, ser confiables incluye como regla básica el que no debemos cambiar las reglas del juego de un día para otro para aquellas empresas que confían en nuestro país y vienen a hacer inversiones que generan empleo y bienestar.
Es indispensable que seamos confiables y respetuosos con nuestros socios comerciales y es lo que hemos hecho aquí en Yucatán, localmente, pero debemos insistir en que en el ámbito nacional también se envíen las señales correctas.
Para que tengamos una idea de lo que puede representar la relocalización de industrias para México veamos estos datos:
China tiene números de Inversión Extranjera Directa (IED) anuales de alrededor de 200,000 millones de dólares.
Según los datos oficiales, nuestro país recibió 31 mil 621.2 mdd de Inversión Extranjera Directa entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2021.
Si fortalecemos las condiciones para generar confianza, además de aprovechar nuestra ubicación geográfica y ventajas competitivas, pudiéramos aspirar a captar anualmente alrededor del 15% de esta IED, es decir, aproximadamente 30,000 mdd adicionales al año para México.
¡Estaríamos duplicando nuestra IED! De ese tamaño es la oportunidad para que México dé el “gran brinco industrial”.
Si aprovechamos nuestra cercanía con el mercado más grande del mundo, si respetamos nuestros acuerdos y tratados comerciales como el TMEC, y significamos certeza legal, además de un alto nivel de confiabilidad, estaríamos en el camino correcto de consolidación de un México industrial, con oportunidades para mexicanas y mexicanos.— Mérida, Yucatán.
Presidente del Consejo Coordinador Empresarial y de Canacintra en Yucatán
