MÉRIDA.- Los sismos en Yucatán seguirán ocurriendo, aunque no se esperan magnitudes superiores a las ya registradas. Sin embargo, el tipo de suelo con el que se cuenta en la región puede representar riesgos para las construcciones si no se toman las medidas adecuadas, explica Juana Elia Escobar Sánchez, titular del laboratorio de Geología de la UNAM en Yucatán.
“No podemos saber cuándo va a venir un sismo, mucho menos de qué intensidad, pero siempre está temblando… No es cierto que no tiembla en Yucatán”, señala.
La doctora en Geología detalla que todo el bloque de Yucatán es un cuerpo de roca muy homogéneo, considerado una placa tectónica pasiva. Sin embargo “eso no quiere decir que no tiembla. Sí hay movimientos, pero son muy someros, de muy baja intensidad comparados con la región del Pacífico”.
¿Por qué ahorita se están percibiendo más?, se le pregunta.
La profesora de la ENES Mérida responde que actualmente los equipos son cada vez más sensibles, con mejor tecnología y pueden percibir un mayor número de sismos a diferencia de otros años. Sin embargo, “se tienen reportes de que desde 1900 se han registrado sismos en Yucatán”.
Intensidad de los sismos en Yucatán
Sobre los sismos ocurridos desde diciembre pasado, explica que la mayoría proviene de la zona entre Muna y Ticul, donde pasa la llamada falla de Ticul.
“Es una estructura geológica. Es un rompimiento en la corteza, pero para que sea considerada una falla debe haber un desplazamiento… Hay un fracturamiento y posiblemente encuentre en un ligero movimiento… No es un rompimiento aislado, sino que alrededor hay varias microfallas que se están reajustando”.
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La especialista en geofísica detalla que esa falla, geológicamente, es muy reciente. “Tiene unos 30 ó 35 millones de años”. Además, menciona que también existen las placas de Norteamérica y la placa del Caribe, con la cual limita la Península.
Esta última es la que atraviesa Cuba. “También hay movimientos en estas dos placas y la intensidad nos llega a nosotros”, explica.
¿Se va a despender la Península de Yucatán?
Sobre la intensidad, la doctora Escobar señala que estadísticamente las mayores han sido entre tres y cuatro grados. Debido a la zona tectónica en la que estamos se espera que así siga. “Posiblemente sí haya una magnitud mayor, pero no va a ser tan grande como los que ocurren en la Ciudad de México”.
En cuanto a los mitos que han circulado en fechas recientes recuerda que el que más le ha llamado la atención es el que dice que la Península de Yucatán se va a desprender. “¿Cómo pueden decir eso?
“A lo mejor sí, pero en nuestra vida humana, ni en dos, tres o cuatro vidas humanas lo vamos a ver… Las placas tectónicas siempre se están moviendo. En promedio se sabe que se mueven alrededor de dos centímetros al año, pero eso no quiere decir que se vaya a desprender la Península”.

Suelos de la Península, con rocas solubles
La profesora también recalca la importancia de estudiar el suelo y las rocas, las cuales en la Península tienen características particulares que representan retos y riesgos para las construcciones.
“Estas rocas son principalmente carbonatadas: calizas y dolomías, que presentan una alta disolución y son altamente fracturables… Estudiar las rocas y el subsuelo es muy importante para entender, por ejemplo, el flujo de agua y la dirección que sigue. Nosotros no contamos con ríos superficiales; principalmente tenemos flujos de agua subterránea. Y esa agua se lleva todo, incluidos los contaminantes que vertemos”, explica.
Por otro lado, Elia Escobar destaca una característica única de la Península: “Hace 66 millones de años cayó aquí un meteorito. Posiblemente entró a la atmósfera, se desintegró y formó un gran cráter de impacto. Por eso debemos sentirnos privilegiados…”.
El cráter de Chicxulub, un laboratorio
La investigadora señala la zona del cráter es un laboratorio científico. “Cuando el meteorito entró, se sabe que se desintegró en la atmósfera y lo único que llegó fue la onda de impacto. Como una gran explosión, todo el material se levantó y luego volvió a caer. Eso es lo que se conoce como brecha de impacto. Esa brecha nos sirve para saber qué tipos de rocas hay debajo de las rocas calizas y cuál es el basamento geológico“, detalla la académica, cuyos principales trabajos están relacionados con el área del impacto.
A manera de cierre, la especialista invita a mantenerse informados, consultar fuentes científicas y no caer en pánico. También invita a conocer la carrera de Ciencias de la Tierra, que entre otros temas estudia suelos, ambientes acuáticos y ciencias ambientales. “Se analiza cómo estamos contribuyendo o de qué manera podemos controlar ciertos procesos”.

