En “El filibustero”, Eligio Ancona, enfatiza: “La historia es una fuente pública cuya agua pagan la sed del rico y del pobre, del hombre y del niño, del grande y del pequeño”. En ese contexto, toda acción humana es una historia, porque esa disciplina registra hechos trascendentales que marcan la pauta del devenir de la humanidad.

Con estudios de la historia se conocen las obras del ser humano. Los ejemplos se tienen en los vestigios de las ciudades sagradas de la antigüedad: Teotihuacán, Atenas, Machu Pichu, Roma, Uxmal, Egipto, Chichén Itzá y otras más, que se encuentran en varias partes del mundo, y que hoy son materiales valiosos y de invaluable utilidad para conocer el sistema de vida de esas culturas, cuyas obras arquitectónicas asombran al mundo actual y en especial a los estudiosos.

El tiempo y el espacio son cuestiones que se están estudiando con la finalidad de explicarlo a las nuevas generaciones. De allí derivó el registro de los días para la elaboración de los calendarios. Recordemos que los mayas lograron registrar el tiempo de manera casi perfecta, en sus tres calendarios: Tzolk´in, Haab y la Cuenta Larga, que utilizaron para la agricultura, sus rituales y sus predicciones. Una muestra fue el 21 de diciembre de 2012, unos glifos en la estela maya del centro ceremonial de Tortugueros, Tabasco, fueron interpretados como la fecha que señalaba el fin de la humanidad. La verdad fue el final de un ciclo que sucede cada 64 000 años y el inicio de otro.

Uno de los científicos que estudió el tiempo y el espacio fue el sabio Stephen Hawking, creador de la teoría de los agujeros negros. Sus obras son referencias para conocer la importancia del tiempo y su registro. En el mundo occidental rige el calendario gregoriano que se puso en práctica en Europa en 1582, en sustitución del juliano que fue creado en el año 46 a. d. C. por Julio César.

En el año 2022, tuvieron lugar hechos trascendentales que impactaron la opinión pública mundial, como la guerra entre Rusia y Ucrania, la muerte de la Reina Isabel II del Reino Unido, el control del Covid 19, el triunfo electoral de Luis Inacio Lula da Silva en Brasil, la destitución de Pedro Castillo, como presidente de Perú, la coronación de la selección nacional de Argentina, en el Campeonato Mundial de Fútbol de Qatar y la muerte del Edson Arantes do Nascimento, Pelé, el rey del fútbol, y otros acontecimientos que cimbraron al mundo entero.

En nuestro país, sobresalió un clima de inseguridad, creció la violencia, los feminicidios, el alza de precios de productos básicos, la imposición de la fuerza opositora de diputadas y diputados del PRI, PAN y PRD en el Congreso de la Unión, quienes votaron contra la Reforma Eléctrica y la Reforma del INE.

En Yucatán se vivieron hechos importantes: los avances de la construcción del Tren Maya; se espera será un detonante de la economía del sureste de la República mexicana, la postura de “aplanadora” de las diputadas y los diputados del PAN en el Congreso local, que aprobaron nuevas leyes como la del Isstey, que rechazan los derechohabientes de esa institución de servicio social.

Un hecho muy importante fue el control de la pandemia de Covid-19 y que tantos estragos causara a la población yucateca. Por fortuna, parece que el mal que azotó y paralizó al mundo durante casi dos años ya está controlado . Se sabe que el Covid-19, no desaparecerá totalmente, pero gracias a las vacunas se ha logrado su control.

Es satisfactorio observar en nuestra ciudad de Mérida, en estos últimos días del año 2022, un movimiento social que hace que la vida en la urbe meridana recobre su esplendor, principalmente en el rubro económico y social. Es loable reconocer que la seguridad en las calles ha propiciado el auge de la industria turística, lo que se traduce en un crecimiento de la economía y un alivio para las familias de trabajadores que obtienen recursos para el sostenimiento de sus hogares. Se puede decir que este año que culmina, principalmente en los últimos seis meses, Yucatán ha logrado recuperar la vitalidad para continuar con su vida dentro de la normalidad, principalmente en rubros importantes como la educación, la salud, el trabajo en el campo y las ciudades.

Lo más valioso en la vida es la buena salud, se debe fortalecer con la relación armoniosa entre las familias. Han transcurrido 365 días, el año que iniciará el 1 de enero, sea el principio de un período que dignifique nuestras vidas, y que el mundo sea enaltecido por la fraternidad universal. Por todo lo anterior, sumo mis deseos porque en todos los hogares yucatecos reine la paz, tranquilidad y concordia.— Mérida, Yucatán.

Maestro de la Universidad Pedagógica de Mérida

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