Edgardo Arredondo Gómez (*)
La pobreza de bienes es fácilmente remediable, más la del alma es irreparable —Michel Eyquem de Montaigne
Mezquino, miserable, insensato, cicatero, ruin, roñoso, infeliz, perverso, despreciable, vil, infame, inhumano…, me sobran adjetivos y me falta espacio para vomitar en letras los calificativos que provocan en mí la persona de Hugo López Gatell.
Ahora les tocó el turno a los médicos que prestan sus servicios en las farmacias. El sujeto vociferó en una conferencia mañanera: “Ponen en peligro la salud y la vida. Cuando se analiza esto de manera puntual se puede ver que en realidad es un gran engaño, ¿en qué sentido?, los consultorios adyacentes a la farmacia no resuelven los problemas de salud de mayor importancia”.
¿En verdad?
Parece que el subsecretario olvida que estos consultorios surgen después de la medida de la Cofepris que prohibió la venta de antibióticos sin receta (medida acertada para evitar la resistencia bacteriana por el uso indiscriminado, sobre todo en enfermedades virales). Poco a poco se extendieron hasta llegar a cubrir un buen porcentaje de pacientes no asegurados que solo pueden acceder a la consulta privada.
“…que los doctores de estos consultorios no pueden atender o resolver enfermedades o padecimientos, como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiacas, y ponen en peligro la salud y la vida de las personas que acuden a estos consultorios”.
¿A poco, señor subsecretario?… Esto es relativo, muchos pacientes son controlados en el sector salud y al no surtirles los medicamentos, el consultorio de la farmacia fue una buena opción.
Pero decir en forma más que irresponsable que estos médicos provocaron un gran número de muertes en la pandemia, es no tener perdón de Dios.
“En Covid vimos muy problemático el abuso de antibióticos y esteroides que causaron muchas complicaciones e incluso la muerte de personas que fueron atendidas en estos consultorios”.
Comentario imprudente. ¿Tiene acaso algún estudio, o un reporte fidedigno para determinar cuántos mexicanos se atendieron en estos consultorios con este diagnóstico y, de éstos cuántos fallecieron?
Dudo que este gobierno que desprecia a la ciencia e investigación lo tenga. Denostar la labor de los médicos de farmacias, sin medios de protección, mal renumerados, no considerados cobardemente por usted en los esquemas de inmunización…, cayendo enfermos, muchos muertos: es imperdonable en un sujeto que, desde la comodidad de un escritorio, o frente al micrófono ejerció el papel de burdo merolico, minimizando la gravedad de la pandemia y sin meternos a analizar a fondo su pésimo manejo.
Las condiciones laborales de estos colegas no son las mejores, con sueldos que oscilan entre los 15 y los 20 mil pesos mensuales, pero representan una buena opción para el médico joven recién egresado que, se prepara para el examen de selección a la residencia.
En este aspecto López Gatell señaló: “Contrataciones eventuales, contrataciones que no hacen antigüedad, no tienen seguridad social en una proporción mayoritaria de quienes laboran ahí”.
Y va de nuevo señor subsecretario, como dicen los chavos: ¡Hola!, o como diríamos los veteranos: “¡El burro hablando de orejas!”.
Me recuerda el gran número de plazas recién ofertadas por ustedes, la mayoría rechazadas por los mismos motivos; cuando menos la vida del médico de la farmacia corre menos peligro que en las plazas que ustedes ofrecen.
Siguió con la arremetida: “Para estas cadenas de farmacias lo importante es que salgan con una receta de seis, ocho, o diez, quince medicamentos, la gran mayoría no indicados, no correctamente indicados”.
Esto es una reverenda falacia. He visto un sinnúmero de recetas expedidas, la mayoría de las veces con genéricos intercambiables, incluso con recetas del doctor de la botarga, y aun con medicamentos similares, lo expedido es congruente con el diagnóstico, con un número razonable y es obvio que no se le obliga a la gente a comprarlos.
Señaló enfático: “Tienen (los médicos) una presión importante por ser agentes de venta de los medicamentos que se dan en la farmacia (…) están bajo presión porque tienen que hacer recetas de múltiples medicamentos, porque ese es el interés principal, no es dar consulta, no es resolver un problema de salud”.
Señor subsecretario, si son agentes de venta, usted ha sido entonces un auténtico y rústico agente publicitario y propagandístico de la 4T; ahora resulta que como en todo, esto es culpa del neoliberalismo al que usted critica, y del cual usted es producto, como la gran mayoría de los médicos que aún ejercemos, formados en las mismas universidades y hospitales como usted, existentes dentro de este período como aduce.
Y digo y sostengo agente propagandístico, cuando desde palacio a la orden tajante de “no quiero ver hospitales saturados”, como ocurrió en Italia o España, repitió hasta la saciedad: “¡Quédate en casa, quédate en casa!” …, cuando el slogan debió haber sido el clásico: “¡Consulta a tu Médico!”, sí, desde el humilde doctor de la farmacia, el de cabecera, hasta el más renombrado especialista.
Es cierto que nadie al principio sabía qué hacer, que la humanidad se enfrentó a una enfermedad nueva, pero el no efectuar pruebas rápidas por ahorrar dinero, no permitió contener los contagios, al igual que el criminal menosprecio al uso del cubrebocas, incluso cuando la OMS ya había difundido que el coronavirus se transportaba en micro aerosoles, todo para no contradecir al presidente, que por cierto no era una fuerza de contagio, solo una fuerza moral (disparate después del cual al menos yo le perdí la poca credibilidad que en ese momento le tenía).
El enfermo pudo tener la oportunidad de ser manejado de inicio con antinflamatorios y antihistamínicos, reforzar las defensas con vitaminas C y D, y algo fundamental, en los grupos de riesgo que fueron identificados en forma temprana, tener apego estricto al manejo de la hipertensión arterial, el control de la glicemia, alimentarse adecuadamente, atención especial en nefrópatas, inmunodeprimidos, aquellos asmáticos o con enfermedades pulmonares previas, tener a mano sus inhaladores…
Pero no, usted repitió como loro: “¡Quédate en casa, quédate en casa!”, solo paracetamol, y así cuando estés boqueando con la uñas azules consíguete un oxímetro y si saturas bajo, entonces sí: busca ayuda. Esto sí mató a muchas personas; sí, señor subsecretario, su estrategia.
La mala prescripción de medicamentos, científicamente ineficaces, fue un grave error, claro que sí, como lo es el hecho de que hoy día aún existen miles de cajas con Ivermectina, que el gobierno de la CDMX compró a precios inflados para repartir en un acto lamentablemente también más propagandístico que nada.
“¡Quédate en casa, quédate en casa!”. Me queda claro que eso es lo que usted debió haber hecho, quedarse en su casa, de preferencia calladito y, permitir que actuaran un grupo de expertos y no tener que estar arrastrando un desprestigio indigno de un médico.
Y rematar diciendo que mientras no se tenga un mejor sistema salud, tienen que permitir que funcionen, hasta no tener consultorios de primer contacto con consultas y medicamentos gratuitos… por un lado es una muestra de cinismo cuando es consciente del desmantelamiento rapaz que la 4T ha hecho con el Sector Salud y, por otra parte, es un consuelo saber que por el momento seguirán funcionando y dando un servicio importante a la población, una atención que este gobierno es incapaz de ofrecer.
López Gatell denigra a la Medicina mexicana; médico mediocre, sanitarista deficiente, epidemiólogo anodino… pero sobre todo: ¡triste lacayo de la 4T!— Mérida, Yucatán.
arredondo61@prodigy.net.mx
Médico y escritor
