Mario Maldonado Espinosa (*)

Cuando hablamos de salud, usualmente tendemos a relacionarlo con el estado físico de las personas, la aparición de enfermedades o la presencia de síntomas comunes, como fiebre, estornudos, y erupciones de la piel, entre otras.

Sin embargo, esta perspectiva ha invisibilizado durante mucho tiempo una dimensión de la salud humana que, en la actualidad, representa una gran problemática en materia de sanidad. Me refiero a la salud mental.

Tener un buen estado de salud mental va mucho más allá de la ausencia de trastornos psicológicos. Como en columnas anteriores lo he señalado, para la Organización Mundial de la Salud, la salud mental se integra por componentes emocionales, psicológicos y sociales que permiten al ser humano el desarrollarse en sociedad y responder ante las adversidades diarias.

En la cotidianidad se nos presentan diversos acontecimientos que pueden generar afectaciones a la estabilidad mental; cuestiones económicas, relaciones interpersonales, la educación y el desempeño profesional.

Cabe hacer un mayor énfasis en este último ejemplo dado los efectos negativos a la salud mental que se han observado desde el ámbito laboral.

Algunos estudios en la materia como el “Barómetro de la salud mental de los trabajadores en México”, destacan que el 34% de la fuerza laboral en el país sufre de algún trastorno mental a consecuencia de factores relacionados con el trabajo —por mencionar algunos, el aumento de carga u horas laborales, falta de prestaciones, discriminación o el acoso—. En tal virtud, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que estos “factores de riesgo psicosocial” afectan tanto al trabajador como a los centros de trabajo.

En primer término, señala que las personas suelen ver perjudicadas sus capacidades cognitivas, sus capacidades emocionales y sociales, así como su estado de salud física, pues el deterioro de la salud mental puede traducirse en malestares corporales como dolores de cabeza, digestivos, dificultad para dormir etc.

Por otro lado, un mal estado de salud mental en los trabajadores implica efectos negativos para los lugares donde se desempeñan.

Se estima que al año se pierden en el mundo un billón de dólares a causa de la disminución de la productividad por la presencia de depresión, ansiedad o estrés en la fuerza laboral.

Ante tal panorama ¿qué condiciones favorecen un estado mental sano en los trabajadores? Pues bien, ello depende en gran medida del marco normativo en materia laboral y de salud.

Normas

En México, tanto la Constitución como la Ley Federal del Trabajo, así como la Ley General de Salud reconocen que la salud es un derecho humano de las personas; que una de las dimensiones que la integra es la salud mental, misma que cuenta con un carácter prioritario para la política de salubridad nacional, y que todo trabajo debe efectuarse en condiciones que aseguren la vida digna y salud de los trabajadores, así como de sus familias.

Adicionalmente, desde octubre de 2018 se encuentra en vigor la NOM-035-STPS-2018, norma que regula los factores de riesgo psicosocial en el trabajo para su identificación, análisis y prevención; a través de ella se contemplan las obligaciones de los patrones para prevenir y atender las afectaciones a la salud mentalde sus trabajadores, así como para promover un entorno laboral saludable.

Con lo anterior en cuenta, es importante señalar el papel que tienen tanto las entidades federativas, como los empleadores y la fuerza laboral para poner en práctica mecanismos y conductas que permitan un adecuado ambiente, tomando como punto de partida los instrumentos normativos internos como externos, aquellos desarrollados por la Organización Mundial de la Salud o la Organización Internacional del Trabajo.

Valoremos la importancia que tiene para el ser humano el desarrollo profesional; en la medida en la que hayan condiciones favorables para el trabajo, se cumplirá con las expectativas laborales lo que se traducirá en beneficios no solo para la salud mental del trabajador, sino también para la satisfacción de pretensiones económicas y el crecimiento humano de este y su familia.—Mérida, Yucatán

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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