Señor alcalde don Julián Zacarías Curi:
Con todo el debido respeto que su cargo me merece, creo importante hacer algunas aclaraciones y apuntes sobre el alcoholímetro en Progreso.
“Confundir la gimnasia con la magnesia es un dicho popular que significa no distinguir una cosa de otra, hacer de las virtudes tragedias y viceversa”.
Los retenes del alcoholímetro en Progreso seguirán, advierte usted don Julián. Y añade: “Progreso no es el patio de su casa”, tal cual. Palabras exactas.
Ahinitas y soy progreseña. Mi padre adoraba este puerto con toda su alma. Él permanecía aquí de mayo a enero. Yo nací los primeros días de enero. Por poco no alcanzamos la clínica de maternidad del Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez para mi venida al mundo.
En toda mi vida, que ya es larga, he faltado un año a la temporada. Una cirugía me lo impidió. Así que sí, Progreso es como el patio de mi casa, o como mi casa más bien. Así lo siento. Toda mi infancia, adolescencia, juventud y vida adulta, ha transcurrido aquí por largas temporadas, y como yo, la de cientos de miles de yucatecos que amamos con todo nuestro corazón este bellísimo lugar por haber pasado gran parte de nuestras vidas aquí.
El problema no es el fondo don Julián. Sino la forma. Creo firmemente que el alcoholímetro ha salvado cientos de vidas desde que se inició hace ya varios años. Me parece que en 2019. Si estoy equivocada por favor corríjanme.
A eso añadimos el maravilloso instrumento del “conductor designado”. Y mejor aún, los Ubers. Mucha gente consciente y responsable que sabe que beberá de más para divertirse si así lo desea, pide o contrata desde antes un Uber.
Nadie sale lastimado. ¿Por qué ofender a los yucatecos que vienen de fin de semana o a pasar el domingo con la familia? ¿Por qué hacerles sentir con tan fea expresión que aquí el que manda es usted y no ellos? Y que esta no es su casa. ¿Ni siquiera el patio? Por eso está confundiendo la gimnasia con la magnesia.
La derrama económica para el puerto es muy grande. El gozo y la alegría para los visitantes es incuantificable. Ya sea que se vayan a las palapas del hermoso malecón hecho y alentado por usted, o al “hotel muelle” o a cualquier de los increíbles restaurantes que se han establecido con gran éxito. O a casa de la familia que goza del privilegio de poseer un predio aquí en la playa.
El alcoholímetro es una excelente medida de prevención. No un medio para abusar de los paseantes que retornan del bello puerto a su hogar. No se vale utilizarlo como recaudación extra para los que lo aplican.
Se instalan a la salida de la ciudad y en la glorieta de Chelem. ¿Medida de precaución o medio de extorsión? Justamente la confusión de la gimnasia con la magnesia. ¿En qué quedamos por fin don Julián? Somos todos yucatecos o los meridanos y los del interior del Estado no pertenecen a la Península y nos lo echa usted en cara de tan poca amable manera, en vez de tomar el toro por los cuernos e investigar de inmediato poniendo un alto instantáneo a las justificadas quejas de los paseantes?
Orden y freno para los retenes esa es su obligación como alcalde, aunque ahora esté buscando la gubernatura del Estado y es nuestro derecho como ciudadanos exigírselo.
¿Y así quiere lanzarse como candidato a la gubernatura en 2024? ¿Por qué? ¿Si parece que no nos quiere a los yucatecos?
Hablaba usted de unidad y madurez política con Liborio Vidal, el actual secretario de Educación, apenas en junio pasado. Considerándola como el valor más preciado ante el proceso electoral. “Así es la política actual, por eso quiero decirte Libo que si las cosas te favorecen ahí vamos a estar para apoyarte por el bienestar del rumbo de Yucatán, sigue metiéndole con todo, cada uno desde su trinchera, porque Yucatán merece mucho más”. En sus propia palabras señor Zacarías.
¿Entonces, dónde está la unidad? ¿La cordialidad, el apoyo para todos los yucatecos que se quejan del alcoholímetro? Lo más importante de todo: ¿la congruencia? ¿Por qué “Libo” sí es su amigo y lo trata con guantes y palabras de seda y a nosotros que somos del pueblo de Yucatán nos falta al respeto sin atender de inmediato nuestras quejas?
La mala imagen que se le está dando a Progreso es responsabilidad suya. Y en vez de poner un alto, cuál corresponde, está coadyuvando en la continuación del problema y la insolencia y ordinariez de los encargados de aplicar el alcoholímetro como medida de prevención y no como abuso y extorsión, como ya arriba mencioné.
Por favor dennos soluciones prontas y eficientes y dejen de confundir la gimnasia con la magnesia.— Progreso, Yucatán.
maica482003@yahoo.com.mx
Abogada y escritora
