Sin haber iniciado formalmente su campaña presidencial, el ex mandatario estadounidense Donald Trump alcanzó a su rival Joe Biden en las preferencias electorales, cuando faltan quince meses para los comicios en el vecino país del norte.

Según la última encuesta del periódico “The New York Times” en conjunto con el Instituto de Investigación Colegio Siena, los aspirantes a la Casa Blanca —Biden y Trump— recibieron cada uno el 43 por ciento de la intención de voto.

Esto se explica en buena medida por la persecución que han emprendido las autoridades judiciales en contra del magnate neoyorquino, que lejos de afectarle en las preferencia le ha favorecido de manera notable.

Para buena parte de los demócratas Trump es un candidato gravemente herido por los delitos federales de magnitud que supuestamente cometió. Sin embargo, para sus simpatizantes se trata simplemente de una maniobra política del gobierno de Biden para descarrillar su candidatura en 2024.

¿En dónde hemos visto una historia parecida? Sucedió en México con Andrés Manuel López Obrador, quien en 2005 fue desaforado como jefe de Gobierno del Distrito Federal, acción que le valió que se dispararan sus bonos políticos, lo que estuvo a punto de granjearle la presidencia de México en las elecciones de 2006.

Donald Trump ha protagonizado en los últimos meses varios casos legales de enorme resonancia mediática; destaca el juicio en marzo pasado por la denuncia de una exactriz de películas para adultos quien habría recibido fondos de la campaña presidencial de Trump en 2016 para silenciar un encuentro íntimo entre ambos en el verano de 2006.

En mayo un jurado determinó una indemnización por cinco millones de dólares para la excolumnista de la revista “Elle”, Jean Carroll, quien alega que Donald Trump la violó en 1996 en los vestidores de una tienda de ropa en Nueva York.

Los miembros del jurado dijeron que no hubo violación, pero sí abuso sexual y que se trataba de un caso civil y no penal que ameritaba una sanción económica contra Trump. Medio mundo se preguntó entonces por qué la justicia actuó 27 años después de ocurrido el supuesto delito.

El caso más reciente y quizás el más grave se refiere a los cargos criminales presentados contra Trump por el fiscal especial Jack Smith, quien lo acusa de intentar anular los resultados electorales de 2020, cuando perdió la presidencia contra Joe Biden.

Se le imputan cuatro cargos penales por delitos federales: conspiración para defraudar a Estados Unidos, conspiración para obstruir un acto oficial, obstrucción e intento de obstruir un acto oficial y conspiración contra los derechos de otros.

Antes, en marzo, el fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, presentó cargos por falsificación de registros comerciales contra Trump.

Tres meses después, en junio, el fiscal Smith lo acusó por conspiración y retención de documentos clasificados con el objetivo de ocultarlos al gobierno federal.

Las imputaciones de esta semana sobre Donald Trump, quien debió compareció este jueves, han levantado más polémica que las anteriores ante la posibilidad de que la autoridad exceda sus funciones y, lejos de proteger a los votantes, intente vulnerar el derecho a la libertad de expresión del ex presidente.

Una encuesta de la Universidad Marquette reveló que el 60 por ciento de los republicanos desconfían del Departamento de Justicia; en el ámbito nacional la falta de confianza alcanza el 40 por ciento de los ciudadanos.

La sospecha de la población norteamericana sobre la intención del gobierno demócrata por obstaculizar la candidatura de Trump es por demás evidente, peor todavía que la andanada ha provocado lo contrario: fortalecer la popularidad del ex mandatario.

Según el abogado y catedrático de la Universidad George Washington, Jonathan Turley, las acusaciones son legalmente débiles porque no comprueban que Trump sabía que esparcía mentiras sobre los resultados electorales.

Lo cierto es que se vivirán en Estados Unidos largos meses de litigios y de discusiones sobre el futuro de Donald Trump para la contienda presidencial de noviembre de 2024.

Por el momento hay que reconocer que el republicano ha sido ampliamente beneficiado por el alud de acusaciones en su contra. Ya veremos si logra salvar los cuatro cargos federales que van con toda la fuerza del aparato estatal.

Noticia final.

De nuevo los libros de texto gratuito generan gran polémica por sus contenidos. ¿No habrá manera de crear un ente autónomo e independiente que los elabore? La educación de nuestros niños es demasiado importante como para dejarla en manos de los funcionarios públicos.— Hermosillo, Sonora.

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Periodista

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