La CFE siempre se jacta de ser la dependencia número uno en todo el mundo, pero por el deficiente servicio que otorga, los desperfectos en los cables, postes y transformadores, la tardanza en la solución de problemas y los constantes apagones la realidad es otra, no es lo que presume.
En los últimos meses, los frecuentes apagones en diversas partes de la entidad —sean los anunciados o por una llovizna o viento que sacude algún cable o un trasformador— han causado molestias a los usuarios y daños a los electrodomésticos de las familias.
En colonias, fraccionamientos, barrios mágicos y comisarías de nuestra ciudad capital muchas familias han sufrido molestias por los apagones de horas o días. Es un calvario carecer de energía eléctrica muchas horas con este fuerte calor y con los alimentos en el refrigerador.
Ciudadanos de las colonias Jesús Carranza, Chuburná, Cámara de la Construcción, Chenkú, Francisco de Montejo, Pacabtún, Komchén, La Ermita, San Sebastián, solo por señalar algunos lugares, pues sería prolijo enumerar tantas colonias y comisarias, han padecido los cortes de luz con cierta frecuencia.
Es más, ante los daños causados los vecinos de algunos lugares han protestado, bloqueado calles, no han dejado salir a los empleados hasta que reparen los desperfectos e incluso recientemente en Valladolid amarraron en un poste a un empleado de la CFE ante la desesperación por estar varios días sin luz.
En Progreso y comisarías aledañas los apagones y la escasez de agua afectan sobremanera a lugareños y vacacionistas, a tal grado que éstos dejan sus lugares de descanso para huir del calor y la dificultad de conservar los alimentos.
Sobre el agua, hay colonias en Mérida en donde no tiene la fuerza suficiente para llenar el tinaco y al agotarse en éste el agua no sube durante el día, hay que esperar la media noche u otro día para tener el preciado líquido.
En cuanto a la electricidad, la CFE es exigente y estricta en los cobros a los usuarios. Un par de días de atraso, incluso al día siguiente del vencimiento, los empleados de esa dependencia pasan a cortar la energía eléctrica de la casa.
Ahora bien, si esa energía se va unas horas o días durante un mes, ¿por qué la paraestatal no le bonifica al usuario esa falta de servicio? Además, debe responder también por los electrodomésticos que se descomponen con las altas y bajas de la energía por los constantes apagones.
En el interior del estado, además del puerto de Progreso, hay municipios que se quedan sin energía durante horas e incluso días. Valladolid, Bokobá, Tekantó, Cacalchén y demás lugares, de Norte a Sur y de Este a Oeste de nuestro estado, los apagones están a la orden del día.
Clínicas, comercios y hogares se ven afectados por esos cortes de luz y causan serios perjuicios a pacientes, clientes, comerciantes y familias. Además de la poca fuerza de la energía al retornar.
¿Por qué la CFE no mejora sus servicios, infraestructura y redes de distribución? Hay el dinero suficiente, aunque desde años la paraestatal arrastra esas deficiencias y problemas de corrupción.
Las altas tarifas que se cobran a los usuarios pueden servir para mejorar el servicio. Además, otro problema que arrastra la paraestatal son las confusiones en los pagos. Casas modestas y humildes han recibido recibos de diez mil pesos o más.
Sin embargo, hay autoridades que minimizan las quejas de los usuarios. Para la directora de la zona metropolitana de la Procuraduría Federal del Consumidor, Adriana Cuevas Argumedo, señaló recientemente que la CFE “directamente está trabajando de la mano con nosotros. No hay muchas quejas”. Pero en la entidad las quejas se multiplican, aunque esas protestas no lleguen a la Profeco.
Pero para el delegado de Yucatán de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Abelardo Casares Add, “la CFE no dispone de la infraestructura necesaria para la demanda de la población. Carece de redes de transmisión y distribución moderna y eficiente”.
En fin, la CFE necesita modernizarse y crear una infraestructura de calidad para ofrecer un servicio de primera. Los apagones frecuentes causan molestias y daños a los aparatos eléctricos. Y esta paraestatal no puede hacer caso omiso ante estos problemas y el regular o mal servicio que otorga.
No es agradable para los usuarios esperar horas o días sin energía y expresar a cada momento: ¡Hágase la luz!, ante el calor excesivo, el temor a que se dañen los electrodomésticos y la tardanza para las reparaciones. ¿Es la CFE la número uno en el mundo en calidad de servicios?— Mérida, Yucatán.
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Profesor
