Un café para iniciar el día con energía, un refresco para acompañar la comida, un pequeño pago para escuchar nuestra música favorita sin interrupciones, o para ver las series y programas favoritos. ¡Ah! y por supuesto el gasto del servicio del celular para estar comunicado.

Estos pequeños desembolsos de dinero que a menudo pasan inadvertidos, pero que si se acumulan representan un impacto significativo en las finanzas familiares, son conocidos como gastos hormiga. Chiquitos pero peligrosos.

Si usted, querido lector joven, se pregunta cómo le hacían los abuelos para mantener familias numerosas y además poder comprar una o hasta dos casas en algunos casos, la respuesta no es tan difícil. Tenían una mayor capacidad de ahorro porque tenían menos gastos hormiga y no estaban inmersos en un consumismo exacerbado.

Antes salían a trabajar y no había tantas tiendas de la esquina para parar y comprar un café. Si tenían auto, mientras conducían escuchaban la radio. Al llegar a casa, veían la tele abierta con los pocos canales que había disponibles. No tenían que pagar por celulares para la familia, y así varios otros gastos no existían.

Los gastos hormiga han cambiado a lo largo de los años. Hace 30 años los desembolsos en gastos hormiga era menores, quizás algunas botanas, cigarros, revistas y periódicos eran los más relevantes.

Hoy, hay gastos hormiga que prácticamente es difícil concebir la vida sin ellos. En una familia, los gastos por telefonía celular no bajan de $500 mensuales. Nadie duda en pagarlos, hay que estar comunicados.

Antes los cafés se tomaban principalmente en las cafeterías, ahora la mayoría son para llevar. El café más barato cuesta $20. Con comprar 3 a la semana durante un mes gastaríamos $240.

Las suscripciones digitales se han vuelto el común denominador. Netflix, Disney, HBO, u otros similares, rondan los $200 cada uno. Si la familia quiere escuchar música sin anuncios, agréguele otros $200 del Spotify.

Las aplicaciones de transporte y viajes también han venido a sumarse a los gastos hormiga. Con las prisas, para los que no tienen auto, a veces hay que pagar varios traslados a la semana, que por cierto no son nada baratos.

Pero también para pedir la comida, el super o algo que queremos que nos lleven a domicilio, pagamos entre $30 y 40 pesos cada vez.

Además, hay tantas cosas que podemos comprar en línea que parecen tan buenas ofertas, que vale la pena pagar entre $100 y 150 por el envío.

Si sumamos los nuevos gastos hormiga veremos que rondan entre los $1,500 y $2,000 mensuales. Y a eso no le hemos agregado los gastos en entretenimiento y vestido que también se han disparado en las nuevas generaciones.

Antes las salidas a comer, a cenar o algún bar era algo que se hacía entre 2 o 3 veces al mes. Ahora los jóvenes salen 2 o 3 veces a la semana.

El vestido y los accesorios de moda son otro de los gastos que se han incrementado considerablemente. Con las Apps donde se pueden comprar ropa de moda, pero casi desechable hay quienes se la pasan comprando ropa varias veces al mes. Ni qué decir con las apps de productos chinos, donde venden todo tipo de cosas que nos hacen sentir que hay que aprovechar esos precios tan bajos.

Y así, entre un pequeño gasto y otro la quincena se esfuma. No, ahora nuestras finanzas personales no afrontan gastos hormiga, sino una marabunta que si nos descuidamos, arrasará con nuestras finanzas personales.— Mérida, Yucatán.

marisol.cen@kookayfinanzas.com

Consultora Financiera y directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mérida

 

 

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