Fernando Ojeda Llanes (*)

Cuando las empresas desean conocer su situación económica y riesgo recurren a realizar un análisis de las cifras de sus operaciones y estructura, formulan las denominadas razones financieras o hacen comparaciones de cifras convertidas en porcientos integrales.

Las razones financieras consisten en obtener un resultado de dividir el saldo de una determinada cuenta de balance o de resultados entre otra.

Las cuentas que se utilizan para esta operación deben tener determinada correlación entre sí, por ejemplo: pasivo con activo, inventarios con costo de ventas, porque si se utilizan cuentas sin una relación entre sí, sea dividir caja entre bancos, su resultado no sería algo lógico.

Por lo general para conocer el riesgo y la rentabilidad se utilizan: pasivo entre activo, pasivo entre capital contable, utilidad neta entre capital contable y otras importantes.

En toda la historia de las finanzas, hubo deseos de encontrar modelos financieros para determinar si determinada empresa mostraba en sus estados financieros una tendencia a la quiebra, para tal caso, varios prestigiados economistas dedicaron tiempo para estudiar el resultado de un conjunto de razones financieras tales como: pasivo entre capital contable, que si tendía al alza se consideraba de deficiencia o foco rojo y las otras: activo circulante entre activo, utilidad neta entre capital contable, activo circulante entre pasivo circulante, activo circulante menos inventarios entre pasivo circulante, utilidad de operación entre intereses, si tendían a la baja también mostraban deficiencia.

El diseño de gráficas de estos conjuntos de razones por 4 o más años era indicador de quiebra probable o no. Empresas importantes del mundo utilizaron este método para darle seguimiento e ir corrigiendo sus tendencias negativas.

Se requería de un moderno modelo científico porque el de tendencias anterior es demasiado empírico, es cuando aparece el economista Edward Altman, quien desarrolla su modelo denominado “Puntuación Z” (Z Score en inglés), que consiste en utilizar un conjunto de razones financieras para obtener un resultado numérico calificador que demuestra probabilidad o no de quiebra.

Para su modelo puntuación Z, Altman realizó una investigación de varias empresas internacionales que habían quebrado y otras que no y efectuó un denominado análisis discriminante para que estadísticamente le otorgue un valor o peso a cada una de las razones financieras seleccionadas científicamente.

Altman diseñó tres modelos diferentes, uno para empresas industriales que están en la bolsa de valores, otro para empresas privadas de mercados no emergentes y un tercero para emergentes.

Las empresas privadas de México utilizan el modelo para empresas emergentes (CME), que consiste en la suma del resultado de las siguientes cuatro razones financieras multiplicadas previamente cada una de éstas, por su factor discriminante:

1) Activo circulante menos pasivo circulante entre activo por 6.56.

2) Utilidades retenidas entre activo por 3.26.

3) Utilidad de operación entre activo por 6.72.

4) Valor en libros del capital contables por 1.05.

Altman determinó que si la calificación o llamada puntuación Z (CME) tiene como resultado 2.6 o más hay escasa probabilidad de quiebra y si es 1.1 o menor hay probabilidad de quiebra.

Este modelo permite determinar de forma sencilla la situación general que presenta una empresa en un momento de su historia, revisando sólo información clave. Adicionalmente, puede analizarse la tendencia de su situación en el tiempo, para tomar medidas correctivas en forma oportuna.

También considera las diferencias contables entre los mercados emergentes y los Estados Unidos. Ha sido probado en muestras de empresas tanto manufactureras como no manufactureras y su grado de certeza y confiabilidad ha permanecido alto.

No existe una regla general para evitar la insolvencia. Sin embargo, es posible aprovechar el modelo “Z” para detectar posibles circunstancias que se estén presentando en la empresa que pudieran empeorar con el paso del tiempo, al grado de llegar a la quiebra.

La recomendación es aplicar el modelo a información histórica de la empresa de varios años para ver su tendencia. Posteriormente, utilizar el modelo con información actual y verificar la situación a la fecha, comparando el resultado con la tendencia.

En términos generales, lo que se debe procurar es incrementar el valor de la calificación “Z”. ¿Cómo hacerlo? El ejecutivo debe enfocar sus esfuerzos para lograr que los resultados del conjunto de cada razón financiera que integran el modelo, sean lo más alto posibles.

Una recomendación básica es no tomar este modelo como única herramienta de predicción de insolvencia, adicionar otros modelos y continuar en forma continua con darle seguimiento a los factores de riesgo de la empresa.— Mérida, Yucatán.

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

 

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