Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Durante la intensa precampaña del titular de la Secretaría de Educación del gobierno del Estado,, Liborio Vidal Aguilar, en busca de la candidatura del PAN a la gubernatura, éste fue muy criticado por el derroche de tiempo y dinero para los espectaculares, reuniones multitudinarias y desayunos, sobre todo las presiones que ejercían los funcionarios educativos para que los maestros asistan a esas reuniones.

Las invitaciones llegaban para estar presentes en las asambleas del funcionario educativo, pero también había “advertencias” para que no asistan a las convocatorias del alcalde meridano, Renán Barrera Concha.

Por eso muchos de los ciudadanos presentes eran invitados por alcaldes y los maestros por directores, inspectores o funcionarios de la Secretaría de Educación. Este tiempo fuera de las escuelas sí era permitido y bien visto por las autoridades educativas.

Liborio Vidal tenía una red de informantes para acusar a quienes no asistían a sus reuniones y recibir la lista de quienes iban a las que convocaba el alcalde meridano.

De esta manera los funcionarios podían, en el momento oportuno, actuar para implementar “castigos”.

Una reciente denuncia de maestros del sistema de telebachillerato de Maxcanú y Halachó muestra la forma injusta, abusiva y autoritaria de actuar de los funcionarios educativos en contra de mentores que asistieron a reuniones de otros aspirantes.

Hace unos días el alcalde meridano, Renán Barrera, se reunió en Muna con profesores de la Organización Magisterial de Yucatán. Asistieron maestros de varios municipios y también del sistema de telebachillerato, que están bajo contrato.

Pero para sorpresa de los contratados, las autoridades no les renovaron los contratos por asistir a la reunión de Muna. Un castigo por no acatar la sugerencia de no asistir a la invitación del alcalde meridano, pues la “invitación” era apoyar al amigo Libo.

Ahora bien, en el recorrido ante las altas autoridades estatales, a los profesores denunciantes les informaron que la lista negra de asistentes la realizó la rectora de la Universidad Tecnológica del Poniente, Yesenia Polanco Ross, y la entregó a las autoridades de la Segey.

Esta rectora es la informante de las autoridades de la Secretaría de Educación de lo que sucede en Maxcanú y alrededores a favor o en contra del amigo Libo. Si antes el juego sucio era para apoyarlo en la búsqueda de la candidatura a la gubernatura, ahora con el revés, lo apoyará sin duda si es candidato a una senaduría.

Pero el trabajo de informadora de Yesenia Polanco lleva un fin primordial: ser candidata local. De aquí ese afán de quedar bien con las autoridades educativas, aunque lesione los derechos de los maestros. Y, por supuesto, tiene el apoyo de Roger Torres Peniche, operador político, y de Ricardo Alcocer Zapata, subsecretario de Desarrollo Social y Asuntos Religiosos del gobierno estatal. Todo con el afán de apoyar a Liborio Vidal.

Es lamentable que la Segey se convierta en un laboratorio político para impulsar al amigo Libo a determinado puesto. No pudo ser candidato del PAN a la gubernatura, ahora enfilará a su gente a buscar el apoyo por la senaduría.

Los funcionarios educativos en vez de estar pendientes de las necesidades de las escuelas, de los proyectos, las inquietudes de los maestros y de la educación en general en el estado, están atentos a las necesidades, inquietudes y apoyos para el titular de la Secretaría de Educación en sus intereses político partidistas.

Con advertencias, amenazas y promesas el titular de Educación busca los apoyos de los funcionarios de la dependencia. De aquí el derroche de tiempo, dinero y esfuerzos para cumplir los caprichos políticos del amigo Libo.

Es injusto y se dañan los derechos de los maestros que se les obligue a ir a apoyar al Secretario de Educación en sus campañas y se sancione con no renovar el contrato a quienes asistan a reuniones de otros candidatos.

El amigo Libo ha perdido el rumbo por su obsesión de un puesto político mayor al que tiene. Lo peor es que utilice los recursos de la Educación y amenace a los maestros para buscar apoyo en sus ambiciones personales.

Creo es tiempo que las altas autoridades estatales le pongan un alto a esas ambiciones del titular de Educación en la entidad, pues utiliza recursos de la dependencia, a los funcionarios educativos, tiempo que debe otorgar a los asuntos educativos y, por si fuera poco, reprime a los profesores que no lo apoyan.

El efecto Libo está causando estragos en la Segey con tanto derroche y represión. Que alguien le ponga un alto.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

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