Freddy Espadas Sosa (*)
Al rojo vivo se ha puesto la anticipada disputa por las precandidaturas a los principales cargos públicos que se elegirán en los comicios del 2 de junio de 2024.
Con sus naturales claroscuros y tensiones, en el plano nacional avanzan los procesos internos para designar a los que en los hechos serán los o las aspirantes presidenciales de las dos grandes coaliciones que se enfrentarán en una justa electoral que, al decir de muchos, será la madre de todas la batallas.
En el Frente Amplio por México (FAM) han quedado tres finalistas para la nominación: la carismática y disruptiva senadora del PAN Xóchitl Gálvez Ruiz y el legendario diputado federal albiazul Santiago Creel Miranda, así como una conspicua representante del viejo régimen priista: la senadora tricolor Beatriz Paredes Rangel.
Si bien la siguiente etapa de competencia entre estos finalistas del FAM comprende la realización de diversos foros regionales en los que abundarán sobre las propuestas que tienen para el país, los ejercicios demoscópicos y el lugar preferente que le proporcionan los grandes medios de comunicación muestran con meridiana que la favorita para ganar la nominación es la senadora Xóchitl Gálvez.
En relación con el proceso que se da al interior de la coalición encabezada por Morena, las últimas encuestas siguen mostrando que la disputa final se dará entre Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, aunque la exjefa de Gobierno de Ciudad de México mantiene una holgada ventaja sobre el excanciller.
(Apenas el miércoles pasado, Ebrard denunció la falta de piso parejo en la contienda, habló de una cargada oficial en favor de Claudia y auguró una catástrofe política para Morena si él no resulta ser el triunfador).
Rumbo a las elecciones en Yucatán
Regresando al ámbito estatal, por fin se despejó la relativa incertidumbre que permeaba en las huestes del PAN en torno a saber quién sería el abanderado al gobierno del estado: el alcalde de Mérida Renán Barrera o el amigo Libo, éste último bien parapetado políticamente en las máximas estructuras de la Segey.
Como anticipamos en este espacio, al amigo Libo no le alcanzaron el tiempo, ni las estrategias electoreras ni los incontables millones de pesos que invirtió en su precampaña para siquiera alcanzar y menos superar el nivel de las preferencias que siempre tuvo el primer edil meridano en todas las encuestas (52 por ciento sobre un 19 por ciento del aún secretario de Educación).
Este desenlace fue dado a conocer con bombo y platillo desde Ciudad de México, en un evento de “unidad” en el que se anunció que Renán Barrera será el coordinador del Equipo Yucatán 2024 —léase precandidato del PAN a la gubernatura—, en tanto que los otros aspirantes prácticamente aseguraron ser precandidatos a legisladores federales, siendo el amigo Libo quien probablemente encabece la fórmula del PAN para el Senado de la República.
Resuelta esta álgida disputa en el PAN y confirmada la precandidatura de la diputada federal Cecilia Patrón Laviada para el Ayuntamiento de Mérida, cobra relevancia el autodestape del senador Jorge Carlos Ramírez Marín como aspirante del PRI a la candidatura al gobierno estatal, realizado en el concurrido festejo de su onomástico que se llevó al cabo hace unos días en el Centro de Convenciones Siglo XXI de esta capital.
¿Con qué partido hará alianza el PAN en Yucatán?
El hecho de que Ramírez Marín haya por fin levantado la mano muestra algo revelador: que el PRI estatal no se aliará al PAN en la lucha por la gubernatura, no obstante que la cúpula priista nacional se mantiene como el principal aliado del PAN en el frente opositor.
Por lo demás, no creemos que a Renán Barrera le convenga electoralmente cargar con el PRI en una eventual alianza, ya que ésta sería mal vista por la ciudadanía en razón del histórico enfrentamiento que el PAN ha tenido con el tricolor en las últimas décadas de nuestra vida política.
En cambio, será probablemente el PRD el organismo que —por mero instinto de sobrevivencia— buscará aliarse con el PAN, como lo hizo con resultados jugosos cuando en 2001 apoyó la candidatura de Patricio Patrón Laviada.
En esta tesitura de análisis, la definición del abanderado o abanderada de Morena es, sin duda, el gran componente que falta para que se termine de configurar el escenario político-electoral de cara a la elección de gobernador.
En el campo del partido guinda, podría decirse que la disputa por la precandidatura a gobernador ha sido de baja intensidad. Tal vez esto obedezca a que el posicionamiento favorable del delegado del gobierno federal Huacho Díaz en las preferencias ciudadanas les ha mostrado a los otros aspirantes a la nominación —la senadora Verónica Camino y el exdiputado federal Rogerio Castro, principalmente— que ya resulta difícil alcanzar en el rating de las encuestas al ex alcalde de San Felipe.
Morena debe acelerar el paso
Como quiera que sea y ante la celeridad con que se están dando los procesos preelectorales en los distintos campos partidistas, es evidente que en las estructuras morenistas tendrán que acelerar los procesos para la selección de su precandidato o precandidata al gobierno del estado.
Ante este panorama político que presenta nuestra entidad, en el futuro cercano se visualiza una disputa muy reñida entre el PAN y Morena en la lucha por la gubernatura, pues como hemos referido en este espacio los últimos sondeos de opinión revelan que prácticamente existe un empate técnico en el índice de preferencias que los ciudadanos le asignan a ambas formaciones políticas.
En conclusión, la previsible contienda por la gubernatura entre Renán Barrera, Huacho Díaz y Ramírez Marín tendrá una alta dosis de incertidumbre en cuando a sus posibles resultados; incertidumbre que, por lo demás, constituye un elemento positivo de la cultura democrática. Veremos.— Mérida, Yucatán.
Correo: canek_1999@yahoo.com.mx
*) Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.
