¡Salud! No necesariamente trato de escuchar el chasquido de las copas o de los vasos, ni pretendo dar la interpretación de la palabra, la cual se explicaría por sí sola, ni tampoco es el grito que abre la reunión entre amigos al calor del brindis.
Salud es lo que necesitamos para seguir adelante en la vida, ver transcurrir con plenitud el paso del tiempo, la salud también ostenta varias dimensiones, todas de suma importancia, la física, la mental y la emocional.
Lo relevante del tema esta relacionado casi en su totalidad con el acceso a la atención médica de calidad para mantener, y sobre todo mejorar, la salud en nuestro camino por la vida.
Los datos hablan
Es muy severo el abandono del gobierno federal a las prestaciones del sector salud, ya que solo el 45% de la población equivalente a 56 millones de personas cuenta con afiliación a un sistema de salud llámese IMSS, ISSSTE y otros; la crisis por la que atraviesan ambos organismos médicos se agrava día a día. Ya no hay Seguro Popular que daba un paliativo hasta cierto punto efectivo a la gente enferma que no era derechohabiente de estas instituciones. Inventaron el INSABI, lo desaparecieron tan rápido como llegó, al estilo de la cuarta deformación, ahora lo bautizaron como “IMSS Bienestar”.
Según los datos del CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) nos dicen que 50.4 millones de personas en el país no tienen acceso a la salud, en términos numéricos es el 39% de la población, un dato alarmante, un grave problema de salud galopante desde que arrancó la ola morena, un sistema sin dinero, sin medicamentos ni incentivos al personal médico, pero con más enfermos que mueren diariamente por falta de atención medica o de una medicina que ya no está disponible.
La salud y la pobreza
El derecho a la salud es obligatorio, lo establece la Constitución. También va de la mano con la pobreza: 46.8 millones de mexicanos –o sea el 36% de la población total– está en la llamada pobreza básica, de los cuales 9.1millones están en pobreza extrema.
Nuestros paisanos que se rajan el lomo en Estados Unidos trabajando en lo que caiga mandan remesas a sus familias en México, situación que ha impedido que 2.4 millones caigan en pobreza extrema y 3.5 millones en pobreza básica, serían casi 6 millones de pobres más. Benditas remesas, escuché por ahí, en un programa de opinión.
Una persona muy chambeadora que conocí en la CDMX me contaba que su familia tiene para comer gracias al dinero que mandan sus dos hermanos ilegales en Los Ángeles, California, lavando platos y limpiando escusados en un restaurante con una paga de 7 dólares la hora; su familia es considerada como de pobreza extrema, a él lo deportaron, ahora trabaja cargando bultos en la central de abasto y vive de las propinas de los locatarios.
Digamos ¡Salud!
La salud depende principalmente de una sana alimentación, de la vida que hemos llevado hasta ahora, eso determinará si nos quedan pocos o muchos años por delante, pero hay quienes no tienen nada más que enfermedades y carencias… ayudemos a esa gente que nos auxilia en las tareas diarias, al que trabaja de sol a sol con una interrogante en su expectativa de vida, al que tiene una familia que mantener, pero no cuenta con los recursos para seguir en el camino; creo que solo así podemos estar conformes para chocar las copas y decir ¡salud!— Mérida, Yucatán, 21 de agosto de 2023
Twitter: @ydesdelabarrera
