Hace unos días vi por primera vez un video de unos jóvenes estudiantes haciendo algo que para mí el primer impacto era shockeante. Y poco a poco fui entendiendo que eran unos adolescentes en el baño de un colegio en donde hace muchos años yo había estudiado.

Un grupo donde seguramente uno es el “ingenioso” y es el que propone el “Knockout Challenge” y otros tal vez por la misma presión de grupo o “convencimiento” aceptan el reto. ¿De dónde lo aprendieron? ¿Por qué aceptan ser parte del reto?

El sujeto pasivo pierde el conocimiento por unos minutos, se desmaya, convulsiona y al reaccionar se le nota confuso, sin saber que esto podría dejarle grave consecuencias e incluso provocarla la muerte. La competencia continúa pero no saben que no van a ganar nada. Tal vez la aceptación del grupo por haberse atrevido a participar en la prueba.

Acá como ciudadanos de Mérida no podemos decidir si esto pasó en esta escuela y no pasa en la otra. Ni pasó porque una es escuela privada y la otra pública. Estas aventuras locas pasan en todas las escuelas privadas y públicas. Pero como sociedad, como ciudadanos debemos encontrar una luz en este camino de obscuridad, de baja de valores, de querer experimentar cosas nuevas. El mundo nos está enviando mensajes a través de la tecnología. A veces es con drogas, marihuana, cocaína, etc. deseos de experimentar lo nuevo o lo prohibido.

Escuché el mensaje de una madre pidiendo que no se divulgara este video de estos muchachos haciendo su “Knockout Challenge”. Esto en ese momento ya no tenía remedio. Todo estaba iniciado y hoy, apenas días después, es noticia nacional. Aparece este evento en varios periódicos y noticieros. Así es el mundo de hoy. Las noticias son transmitidas a una velocidad increíble.

Hoy es el momento en el cual los colegios deben de buscar formas de fomentar los valores, hacer conciencia de los riesgos que implica iniciar aventuras desconocidas que para jóvenes pueden erróneamente significar ser “valientes”.

¿Quién manda los challenges? ¿Por qué los niños y adolescentes responden a ellos? Ese es un misterio. ¿Es debido a falta de valores a querer experimentar algo que parece muy atractivo, a la falta de vigilancia en las escuelas o en las casas?

El diálogo entre maestros, alumnos y padres de familia siempre va a ser la luz en el camino que hoy transitamos. Demasiada luz, demasiada información pero tenemos que aprender lo que es bueno y lo que es malo. A veces hay que disminuir esa luz o saberla usar.

El internet es maravilloso. La primera vez que oí hablar de ello pensé que aquella persona que narraba lo que se podía hacer estaba totalmente loca y que todo aquello era imposible. Al poco tiempo esa persona me invitó al primer centro de internet que existió en Mérida (FINRED) y descubrí las maravillas que se puede hacer con ello. Pero también hay mucha basura. Y es en donde debe de entrar la vigilancia de padres, maestros, escuela.

Hoy el internet se ha transformado en la enciclopedia o en la mejor búsqueda de información en forma rápida. Pero hay información de la A a la Z la podemos calificar como maravillosa y como peligrosa.

Estos muchachos descubrieron algo que hoy sabemos que es peligroso y lo llevaron a la práctica con sus conejillos de indias.— Mérida, Yucatán.

Psicólogo

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