El pasado 28 de agosto se celebró en nuestro país el Día del Adulto Mayor, jornada en que se reconoce su contribución en la sociedad y se reflexiona sobre los desafíos a los que se enfrentan.
En nuestro país la situación financiera de los adultos mayores es muy diversa. Los más afortunados cuentan con una buena pensión y propiedades; mientras que en el otro extremo, algunos de ellos no cuentan con los recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Cuando pensamos en nuestra vejez, soñamos con que sea un momento para descansar y disfrutar después de muchos años de trabajo; pero al llegar a ese anhelado momento, la realidad a veces es muy diferente. Y es que son muchos los retos financieros que los adultos mayores afrontan actualmente, como por ejemplo:
• Para quienes no tenían un buen sueldo los últimos años de vida laboral, y no tuvieron la disciplina de ahorrar o invertir, al llegar a la etapa de la vejez ven sus ingresos reducirse drásticamente, de tal forma que requieren apoyo de sus familiares para subsistir.
• Con la vejez, los gastos médicos se incrementan, las enfermedades crónicas requieren un seguimiento continuo y los precios pueden ser excesivamente altos. Pagar un seguro de gastos médicos mayores para quienes tengan más de 65 años se vuelve una misión imposible para la mayoría de las personas de la tercera edad. Por esta razón contar con la seguridad social se vuelve una necesidad apremiante.
• Otro gran reto para los adultos mayores es el que se refiere a su cuidado. En ocasiones se llega a un punto donde ya no pueden seguir viviendo solos en sus hogares por todos los cuidados que requieren. Teniendo la necesidad de recurrir a residencias de ancianos, o servicios de atención médica especializada, que pueden agotar los ahorros de toda una vida.
• Además, los adultos mayores son uno de los grupos más vulnerables a estafas, abuso de confianza y fraudes financieros. La falta de familiaridad con las nuevas tecnologías y el hecho de llegar a confiar con facilidad en otras personas, hace que sean víctimas fáciles de estafadores.
Cuando he tenido la oportunidad de platicar con adultos mayores y de preguntarles por sus principales temores, hay una respuesta que se repite constantemente: no quieren llegar a ser una carga para sus familiares en ningún aspecto. Muchos preferirían vivir menos años con una buena calidad de vida, que llegar a una edad muy longeva con problemas, siendo una carga para sus seres queridos.
No sabemos qué nos depara el destino, y seguramente muchas cosas se saldrán de nuestro control. Por eso la preparación para la vejez debe empezar desde una temprana edad. Si bien no está en nuestras manos el control de llegar a viejos sin problemas, sí podemos hacer cosas hoy para que cuando esos problemas surjan le aligeremos la carga a nuestros familiares.
Si está en sus posibilidades, ahorre todo lo que pueda para su vejez. Si ya tiene algo ahorrado, revise que esté invertido en instrumentos seguros y que le paguen rendimientos superiores a la inflación.
Si ha logrado consolidar un patrimonio, utilice herramientas financieras que le garanticen que en caso de alguna situación donde usted no pueda valerse por sí mismo, alguien se ocupe de la administración de su dinero, bienes o propiedades y garantice que sus gastos sean cubiertos. Los fideicomisos patrimoniales pueden ser una valiosa herramienta en estos casos.
Llegar a la tercera edad, no debería significar parar e irse apagando poco a poco, sino disfrutar intensamente de la última etapa del camino, mientras se comparte la sabiduría que se ha obtenido con el tiempo, y se sigue aprendiendo y viviendo con entusiasmo, mientras Dios nos dé vida.— Mérida, Yucatán.
marisol.cen@kookayfinanzas.com
Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mérida
