Finalmente, los astros se alinearon para hacer realidad lo que era bola cantada: la coordinadora del Frente Amplio por México, equivalente a la candidata de ese bloque a la Presidencia de la República en 2024, será la senadora Xóchitl Gálvez Ruiz.
Hubiera sido un despropósito que la hidalguense no resultara la cabeza de esa alianza rumbo a las elecciones del 2 de junio. Nadie como ella sacó del hoyo a la oposición; desde el primer día, su postulación despertó interés y entusiasmo. Lo que se veía como la crónica de una derrota anunciada para el bloque opositor, por ella se convirtió en el despertar de la fuerza.
Definida la candidatura, llegó el momento de emprender el escabroso y empedrado camino por Mordor, y la alianza ya eligió a Frodo.
Los noticiarios han puesto demasiado énfasis en estos días al hecho de que AMLO anticipó que la elegida sería Xóchitl. Los alineados aplauden a la mano que les da de comer; los no alineados se alarmaban porque el inquilino del palacio más grande de México haría alarde a propósito de la definición, recordando que él adelantó quién ganaría. En efecto, lo hizo anteayer.
No era difícil apostar por Xóchitl como abanderada del FAM. Se necesitaría ser obtuso o ciego para lanzar un nombre que no fuera el de la hidalguense. Puestos a decir nombres, el único con posibilidades reales cuando AMLO se las dio de adivino el 3 de julio era el de Xóchitl.
En un escenario donde el objetivo del FAM es alcanzar la Presidencia, los perfiles anodinos y, vale decir, aburridos de todos los demás contendientes no contribuían en nada a ese ingente objetivo, por más preparados que estén. Se trata de apostar por un perfil no sólo inteligente, preparado y capaz, sino también carismático, natural, auténtico y, por si no fuera suficiente, con una historia de vida digna de una novela de Dumas.
Aquellos que creyeran que el carisma de Santiago Creel, Mancera, Paredes, De la Madrid o Aureoles atraerían multitudes son los mismos que pensaron que el pansinsal de Anaya superaría el carisma de AMLO en el 18. La preparación y capacidad no quitan lo pansinsal. Mancera, Paredes y compañía siempre han estado acompañados de multitudes, pero no es lo mismo tener tras de sí el aparato gubernamental y partidista que nadar con sus propios pulmones.
Xóchitl, desde que se apuntó en busca de la candidatura, ha estado acompañada de multitudes que la arropan en forma orgánica. Cuando AMLO lanzó su apuesta, eso ya era un hecho evidente. Por eso, puestos a lanzar nombres, sería un disparate haber dicho otro. No estamos frente a ningún Nostradamus.
El inquilino del palacio más grande de México no se iba a quedar callado. Anteayer calificó de “farsa” el proceso del FAM y se atrevió a decir que ganó la apuesta, porque el 3 de julio pasado dijo que Xóchitl sería la elegida. ¡Vaya visionario! Con la chispa que tiene, desde una cuenta de Xóchitl se le reviró con ironía lanzándole otra apuesta: Claudia Sheinbaum ganará la candidatura de Morena. ¿Acaso alguien lo duda?
Así que, si hemos de hacer caso a esa versión de AMLO, sumada a que el “dedazo” favorece a Sheinbaum, estaríamos ante el hecho de que las dos candidaturas se habrían definido de antemano y los procesos de selección habrían sido, como él dice, una farsa. Con la diferencia que una ha sido pagada con dinero público. Y que, además, una de las candidatas ya elegidas tiene a su favor todo el aparato y el dinero del Estado y ha sido arropada por ataques a su adversaria desde el púlpito de palacio, con información fiscal confidencial incluida.
Vueltos al tema de la definición de Xóchitl, todo comenzó el miércoles, cuando Alito Moreno, presidente nacional del PRI, anunció públicamente el apoyo de su partido a la panista. El suceso despertó muchas suspicacias, en especial por la ausencia de Beatriz Paredes entre los que arroparon al campechano.
El anuncio ensució un proceso que pintaba para ser coronado el domingo por la vía democrática de una consulta. La comentocracia no tardó en rasgarse las vestiduras y vociferar que ya estaba definida la candidatura, luego que la tlaxcalteca fue hecha a un lado de fea forma.
Los santones de los comentarios políticos adujeron que quedaba así manchado el proceso del FAM, con lo que AMLO tendría elementos para calificar el proceso como una elección carente de democracia a favor de Xóchitl.
Anteayer, como ya dijimos, tachó el proceso como simulación y farsa antidemocrática, fiel a su estilo del delincuente que grita “¡al ladrón, al ladrón!”, para distraer la atención señalando a otros, mientras sigue robando a mansalva.
Luego del anuncio de Alito, empero, alguien salvó la tarde frente a los señalamientos de un proceso manchado: fue la propia Xóchitl. En un evento en Santa Fe, en Ciudad de México, donde la presentaron ya como la coordinadora del FAM, ella misma señaló que seguía trabajando para la consulta del domingo, desestimando así las versiones de que el anuncio de Alito la hubiera ungido, y a continuación dijo que Beatriz Paredes tomaría una decisión personal sobre lo que vendría. ¡Pam!, de nuevo desestimó el anuncio de Moreno Cárdenas.
“Lo que para mí cuenta —se puede interpretar así el mensaje de Xóchitl— es lo que diga Beatriz, no otras personas o grupos”. En todo momento dio su lugar a la que hasta entonces era su contendiente, con el mensaje entre líneas de que mientras no hubiera anuncio oficial, el proceso continuaba para ella y Paredes.
Xóchitl hizo así gala de calidad moral y, de paso, dio bofetada con guante blanco a quienes la ungían desde el mismo miércoles, incluida la maestra de ceremonias que la presentó en Santa Fe.
Buena señal mandó al no dejarse seducir por el canto de las sirenas. Veremos si sigue así.— Mérida, Yucatán.
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@olegariomoguel
Director de Medios Tradicionales de Grupo Megamedia
