La mejor opción para Marcelo Ebrard sería deponer su actitud más de ego que de rebeldía, reconocer que las cimas de su carrera han ido de la mano de Andrés Manuel López Obrador y éste no tiene deudas políticas con él y admitir explícita o implícitamente que, según todas las encuestas, Claudia Sheinbaum está significativamente mejor posicionada que él para competir por la Presidencia de la República.

Sin embargo, el talante de Ebrard riñe con actitudes como las descritas y lo más probable es que el 18 de septiembre anuncie que seguirá su camino de confrontación con Morena, una ruta cuyo destino apunta más hacia el ostracismo autoinfligido que a una candidatura presidencial exitosa.

El paralelismo es imposible, pero es obligado recordar el antecedente de Manuel Camacho Solís, el talentoso mentor de Ebrard, cuando en 1993 se negó a respaldar la candidatura de Luis Donaldo Colosio, pero no rompió con el entonces presidente Carlos Salinas. Dejó la Jefatura del Departamento del Distrito Federal y se fue a la Secretaría de Relaciones Exteriores, por breve tiempo porque la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional lo llevó como comisionado para la paz y la reconciliación a Chiapas, donde sus dotes políticas y humanas le permitieron realizar una fructífera tarea.

La poca incidencia popular de la campaña de Colosio a fines de 1993 y principios de 1994 y la fulgurante reaparición de Camacho en la escena nacional generaron rumores de que el candidato del entonces hegemónico Partido Revolucionario Institucional podría ser sustituido por Camacho, al grado de que Salinas de Gortari hubo de pronunciar aquella frase de “no se hagan bolas”, para confirmar que el candidato seguía siendo Colosio.

La campaña colosista tomó ímpetu en marzo de 1994, con el discurso de Colosio en el Monumento a la Revolución: “Veo a un México con hambre y sed de justicia, veo a un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla… por abusos de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales…”

El impacto de aquel discurso propulsó la campaña de Colosio, pero todo terminó semanas después en Lomas Taurinas, con los disparos que acabaron con la vida de Colosio… y con las aspiraciones de Camacho en la elección que ganó Ernesto Zedillo.

Años después, en 1999, Camacho fundó el Partido de Centro Democrático, que lo postuló a la Presidencia en la histórica elección de 2000 ganada por Vicente Fox. El PCD no pudo refrendar su registro partidario y desapareció. Y Marcelo estuvo ahí.

Ebrard ha anunciado la fundación de un “Movimiento Progresista”, que podría ser una agrupación política nacional, una corriente dentro de Morena o una asociación civil. Lo que no puede ser, por ahora, es partido político, porque el registro más próximo de nuevos partidos se abrirá en 2025, el año siguiente a la elección presidencial, como lo estipula la ley.

¿Cruzará Marcelo el Rubicón? Y si lo cruza, ¿cuándo lo hará y a dónde se irá?

Marcelo Ebrard presentó ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena una impugnación al proceso interno basado en una encuesta madre y cuatro encuestas espejo.

Dijo que de la respuesta de la instancia partidaria dependerá lo que hará.

Lo más probable es que su demanda de anular los resultados de las encuestas y reponer el procedimiento sea desestimada por la Comisión mencionada.

Es innegable que en ese proceso vasto y complejo hubo errores e irregularidades, pero nadie ha probado que su incidencia haya sido de tal magnitud como para cambiar el resultado de las encuestas.

En cambio, las cinco encuestas —incluso la de la empresa propuesta por el propio Marcelo— favorecieron con porcentajes semejantes a Claudia Sheinbaum.

Más aún, todas las encuestas no partidarias —al menos las que informaron de su metodología— situaron siempre arriba a la exjefa de Gobierno de la CDMX a lo largo de ese atípico período al que yo he llamado anteprecampaña.

Así las cosas, la impugnación presentada ante la Comisión morenista lleva más bien la intención de cumplir el requisito de agotar las instancias partidarias antes de acudir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que casi con seguridad será la siguiente escala de Ebrard.

Desde otro ángulo, los señalamientos precisos y con pruebas deben ser investigados por las autoridades correspondientes, sobre todo en lo relativo al presunto uso de recursos públicos en el proceso interno de Morena.— Ciudad de México.

@EduardoRHuchim

Periodista

 

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