Además de los sentimientos de dolor hay muchas interrogantes entre los familiares, amigos y conocidos al conocer el suicidio de un menor, joven o adulto.
¿Por qué? Es la primera pregunta que nos hacemos y luego surgen más. ¿Qué problemas tenía? ¿Qué emociones encontradas y dolorosas sufría para tomar la fatal decisión? Y podemos realizar más interrogantes y tal vez no encontremos las respuestas precisas.
Aunque esas respuestas pueden estar presentes en la dinámica familiar, entre los amigos cercanos, entre los compañeros de escuela y en la misma sociedad. Aquí el menor o el joven, ante lo que vivía, pudo estar gestando su deseo de autodestrucción.
La violencia cotidiana intrafamiliar, regaños, golpes, menosprecio conjugado con el alcohol, puede impulsar a que alguno de los miembros, porque cada persona reacciona de diferente manera, se incline por quitarse la vida.
Un fuerte regaño o alguna prohibición puede ser el detonante para que el menor tome la fatal decisión, pero no es este último regaño o la última prohibición el principal factor para la dolorosa decisión, sino que el contexto familiar ha estado alimentando ese negativo pensamiento, y nadie notó los síntomas de hartazgo o las señales que daba la persona antes de abrir la puerta falsa.
El rechazo, la discriminación y las burlas en la escuela pueden también influir en algunos jóvenes para actuar en contra de su integridad, más si no hay atención, ni apoyo de los profesores y padres de familia.
Además, si estas burlas llegan a las redes sociales los menores y jóvenes se angustian, se desesperan, y si se sienten solos, sin apoyos, entonces desean huir de todo esto y toman el camino equivocado.
Las rupturas de pareja también pueden ser fuertes detonantes para que el adolescente y el joven, al no poder asimilar ese dolor emocional, porque se siente solo y para ellos terminan los sueños, su ideal romántico, el amor, la vida misma, abran la puerta falsa.
Aquí la familia debe estar alerta ante estos reveses románticos y actuar para apoyar y comprender los sufrimientos fracturados del hijo o la hija. No es regañarlo o recriminarlo con el “te lo dije”, sino es comprenderlo, orientarlo, abrazarlo y aconsejarlo amorosamente.
La familia es determinante en la formación física, educativa y emocional de los jóvenes. No debemos dejar solos a los niños, adolescentes y jóvenes en sus problemas, dudas e inquietudes. El apoyarlos en los momentos difíciles con cariño y comprensión ayudaría a revertir los sentimientos negativos que el hijo esté gestando.
Si duerme mucho, si está triste y desganado con frecuencia, si dice que está harto de todo, incluso de la vida, entonces hay que estar alertas y platicar inmediatamente con ellos para conocer más de esas inquietudes y decepciones.
Es importante también buscar ayuda profesional, de una organización o de alguna persona de confianza para apoyar a ese menor o joven desesperado, decepcionado, aparentemente, de todo. Quizá solo quiere ser escuchado, abrazado y sentirse comprendido y amado.
EL suicidio va en aumento y debe preocupar a todos. De acuerdo con cifras dadas por la maestra Paulina Arenas Landgrave, docente de la UNAM, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio (el 10 de septiembre), este flagelo es la tercera causa de muerte en personas entre 15 y 24 años de edad.
Por si fuera poco, es la cuarta causa de muerte entre el grupo de 10 a 14 años. Y esto debe servir de alerta para prender los focos rojos y mirar a nuestros niños y jóvenes. ¿Qué no estamos haciendo y qué podemos cambiar y mejorar?
El suicidio es un flagelo para la sociedad y ante el incremento de suicidios algo hay que hacer y pronto. Hay que abrazar a los hijos y decirles el amor que les tenemos; hay que hablar con ellos para conocer sus inquietudes, sueños y problemas; hay que comprenderlos y responderles con afecto ante sus dudas y preguntas, pero sobre todo que se sientan comprendidos y amados.
Evitemos que los niños, adolescentes y jóvenes sigan abriendo puertas falsas. No los dejemos solos, sin apoyo, sin comprensión, sin diálogo, sin amor. Ellos necesitan el cariño y los abrazos de sus padres, de la familia, y estos sentimientos serían el fuerte paso para que esas puertas queden clausuradas.— Mérida, Yucatán
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
