Muchas personas no ven a la salud como algo prioritario hasta que las dolencias comienzan a hacer estragos en el organismo. Lamentablemente, por prescripción médica dejamos de ingerir algunas comidas con exceso de grasas, frituras, harinas, azúcares, refrescos embotellados, alcohol y tabaco cuando estamos enfermos o determinados órganos están ya dañados.
¿Por qué esperar la enfermedad para reducir o eliminar esos productos en vez de hacerlo a tiempo para retrasar esos males y evitar daños prematuros a nuestro cuerpo?
Cuando somos jóvenes nos sentimos invulnerables, sin temor a las enfermedades, pensamos que falta mucho para el reumatismo o la diabetes, pero al paso de los años comenzamos a sentir temores ante las dolencias que comienzan a surgir por el ritmo de vida que hubo en la infancia, adolescencia y juventud.
Antes se pensaba llegar a la tercera edad y con esto esperar alguna enfermedad como la diabetes, colesterol, triglicéridos, osteoporosis, reumatismo, dolores en las rodillas, cáncer y demás, pero sorpresivamente vemos a niños, adolescentes y jóvenes con diabetes y otros males.
La obesidad es un mal que afecta a menores, jóvenes y adultos. Y nuestro estado y país tienen los primeros lugares en niños y adultos. Y esto conlleva una serie de desarreglos en el organismo que causan diversas enfermedades.
La alimentación saludable desde la infancia, así como el ejercicio constante, ayudarían en mucho a estar sanos, evitar el sobrepeso y hacerle frente con éxito a las enfermedades o a evitar daños al organismo. Es lamentable, que a temprana edad, muchos menores ya consumen alcohol y tabaco. Esto, al paso de los años, en la juventud puede desencadenar daños considerables en el cuerpo y una serie de enfermedades.
Las nuevas generaciones están inmersas en la comida rápida, frituras y refrescos embotellados. Esto durante años, niños y jóvenes incrementan el peso corporal y también surgen enfermedades a temprana edad.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud señaló que “en los próximos 20 años los casos de cáncer crecerán 47 por cierto en todo el orbe, de 19 millones en 2020 a 30 millones en 2040., sobre todo en países del tercer mundo”.
Además, la directora del Centro de Epidemiologia del Instituto de Salud. ‘Carlos III”, Marina Pollán, explicó que “no todo está en los genes” y que muchos tipos de cáncer se podrían evitar siguiendo pautas sencillas.
La doctora española, especializada en epidemiologia del cáncer, propuso algunos pasos que ayudarían en este mal y otras enfermedades: No fumar, no beber, una dieta saludable y basada en el consumo de cereales integrales, legumbres, frutas, verduras, aceite de oliva y evitar el sedentarismo, caminar media hora al día o practicar algún deporte.
En Madrid, en el Día Mundial de la Investigación en Cáncer, los expertos señalaron que en esas dos décadas el mundo se enfrentará a un “tsunami” de muertes y de nuevos casos de cáncer, que en muchos casos se pueden evitar, pues el 20% de los casos está asociado al tabaquismo, al alcohol o a la dieta poco saludable.
Estas cifras deben preocupar e impulsar a cambiar estilos de vida, principalmente hacia una dieta saludable para los niños y jóvenes. Es en el hogar en donde los infantes aprenden a comer alimentos saludables o, en su defecto, frituras, comida rápida y refrescos embotellados de diversos colores.
La obesidad “causa 12 tipos de cáncer distintos” y es ya una epidemia global propiciada “por el consumo de bebidas azucaradas y de productos ultraprocesados”. Y esto es posible evitar si en las familias se modifica este consumo cotidiano de embotellados y preparar jarras de refrescos naturales durante las comidas: limonadas, jamaica, las frutas de la estación o tomar simplemente agua.
¿Qué deseamos para nuestros niños, las nuevas generaciones? ¿Queremos jóvenes y adultos enfermos o saludables?
He aquí la disyuntiva. Hay que cambiar los estilos de vida en las familias y buscar alimentos saludables para consumir, reducir el alcohol y el tabaco y hacer ejercicio todos los días.
Evitemos con estos cambios que el “tsunami” de enfermedades y de cáncer cause estragos en las personas. La salud es primero, lo más importante y preciado que tenemos. Vamos a cuidar nuestra salud y la de las nuevas generaciones. A nadie le gusta estar enfermo y con dolencias, por tanto, evitemos lo más que se pueda dañar nuestro cuerpo.— Mérida, Yucatán
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Profesor
