Siendo director del Instituto Tecnológico de Mérida el Ingeniero Alberto Joaquín Gutiérrez Alcalá, dinámico profesionista y egresado de la misma institución en la primera generación de ingenieros industriales, dentro de sus programas de trabajo implementó una serie de intercambios con universidades del extranjero, específicamente la Universidad de Michigan State, habiéndose realizado algunos de los que guardo memoria y en los que intervinieron de manera decisiva dos elementos de grata memoria: por el Tecnológico de Mérida, la brillante maestra de inglés Josefina Centeno de Ramírez Valenzuela y por la de Michigan el talentoso y caballeroso maestro Charles Eleazar Curti.
Todas estas personas citadas fueron el motor que impulsara la realización de estos intercambios que habrían de producir positivos resultados en beneficio de ambas instituciones.
Dentro de estos intercambios, tuve la satisfacción de ser parte de ellos y todavía recuerdo haber sido uno de los primeros en participar en forma activa, para lo cual, no ubico exactamente la fecha, pero sí algunas de las experiencias que me tocaron en uno de los viajes citados: en compañía de la maestra Centeno y de algunos distinguidos maestros, entre ellos Enrique Loza Ponce, Valentín Alonso Castro, Enrique Cárdenas Pérez Abreu, Arturo Villareal Guerra, Miguel Toledo Álvarez, Jorge Chi Loeza, Eduardo Tello Solís, todos imbuidos de perfeccionar el idioma ingles y las técnicas y didácticas de un sistema educativo muy avanzado y congruente con los avances tecnológicos.
Entre los momentos que vienen a mi mente de tan exitoso viaje recuerdo haber salido un mes de septiembre de 1973 por la línea American Airlines con destino a Detroit y escala en el aeropuerto de Atlanta, habiendo pasado por las peripecias de un vuelo en medio de fenomenal tormenta hasta llegar al Metropolitan Airport a las 9:30 de la noche y en el que nos esperaba una camioneta tipo Van para iniciar el recorrido a Port Hurón situado a la vera del nombre del mismo lago, lugar de enlace y sede de las residencias de los maestros que fueron acogidos por familias previamente seleccionadas y acordes a los intereses de los mismos.
Siendo el que escribe maestro en la especialidad de Historia tuve la suerte de convivir con una familia integrada por 4 miembros, con un matrimonio y dos hijos. Dicho matrimonio lo componían el padre, maestro de Historia de origen Alemán llamado Hans Heroft, hombre espigado de dos metros de altura y bella esposa Catherine, mucho menor que él, la cual ejercía como maestra de kínder; los hijos estudiaban el high school en la institución de sus padres.
Aún recuerdo la casa de madera, construida con troncos, típica de esos lugares con chimenea y aquellas bombas antiguas de jalar agua a un costado del comedor, muebles rústicos y rodeados de manzanares que en invierno se cubrían de nieve en un espectáculo digno de admirar. Era todo lo que los rodeaba en un ambiente acogedor y el trato de una familia con exquisita amabilidad y excelente educación.
Como referencias importantes para darnos una idea de la calidad de las instituciones visitadas comentaré datos fundamentales que las caracterizan:
St. Clair County Community College es un colegio comunitario público en Port Huron, Michigan. Sirve como el centro primario de educación superior y ofrece programas de títulos y certificados asociados.


Michigan State University es una universidad pública estadounidense que está ubicada en el estado de Michigan, cuyo campus principal se encuentra en Ann Arbor y tiene otros campus menores en Flinht y Dearborn. Es una de las Universidades públicas de mayor prestigio en los Estados Unidos.
Fundada en 1855, la Michigan State University (MSU) es una de las mejores universidades de investigación del mundo. Es el hogar de una comunidad diversa de estudiantes pioneros que promueven el bien común que se distribuyen en comunidades apartadas a veces carentes de profesionales con capacidad de ejercer los más variados servicios.
MSU está clasificada entre las 100 Mejores Universidades Globales, según las clasificaciones de U.S. News & World Report 2021. La universidad tiene algunas de las mejores tasas de retención de estudiantes de primer año y colocación de graduados en todo el país.
Hay más de 200 programas únicos e inspiradores, que incluyen Educación, Negocios, Ingeniería y Medicina Veterinaria, solo por nombrar algunos disponibles para estudiar en 17 escuelas que otorgan títulos. Los estudiantes también se benefician de innumerables oportunidades de investigación, donde pueden trabajar junto con los profesores para obtener una experiencia invaluable y abordar problemas globales.


Muchas fueron las experiencias vividas en este interesante intercambio, mas todavía retengo en la memoria dos que por su interés paso a relatar:
Al grupo le tocó celebrar la ceremonia del Grito del 16 de septiembre en la residencia de una de las familias que nos dieron su amable albergue; la fiesta comenzó a las 18 horas como es costumbre en los USA. Después de un conceptuoso discurso del DR. Eduardo Tello Solís, alusivo a la fecha que se celebraba, me invitaron a dar el Grito enarbolando la Bandera mexicana y las vivas a los héroes de nuestra Independencia. Fiesta muy emotiva con el entusiasmo de nuestros anfitriones.
En un día despejado y bastante soleado, Catherine, la esposa de mi anfitrión, me hizo una cordial invitación para acompañarla a Ann Arbor, que es una ciudad estadounidense localizada en el estado de Míchigan y en el condado de Washtenaw. Es la séptima ciudad más grande del estado con una población de 123,851 habitantes, según datos del censo del año 2020, según el cual 38,892 eran estudiantes universitarios o de colleges.
En este condado se encuentra uno de los centros de investigación más avanzados con relación al penoso desarrollo del cáncer. El motivo de dicho viaje fue precisamente un chequeo que periódicamente realiza el sector femenino para detectar dicha enfermedad. Esa fue la razón de que Catherine me invitara a acompañarla.
Gratos recuerdos con experiencias inolvidables y más que nada el interés por mejorar los conceptos educativos de programas paralelos a los del Instituto Tecnológico de Mérida, con lo que las Instituciones comprometidas en el programa descrito ganan y aumentan su acervo educativo.


