El horror tiene rostro, y debes hacerte amigo de él. El horror y el terror moral son tus amigos. Si no lo son, son enemigos que temer, verdaderos enemigos —Gral. Kurtz, Apocalypsis Now

El conflicto tiene 70 años ya. Y difícilmente se resolverá. La gramática política, ese lenguaje que permite dar contenido a la terminología utilizada por los ideólogos o los intelectuales, acuña términos que se extienden en el uso social cargándose de ideología, fortaleciendo las propias opiniones y atacando las del contrario. De ahí que sea tan común la desinformación en medio de la que vivimos en cuanto a la verdad histórica de conflictos sociales, políticos o bélicos.

Es así en este caso específico de la creación del Estado de Israel en 1948, y la evolución histórica de todos conocida que nos retrotrae al momento actual del ataque del grupo terrorista Hamás el sábado 7 pasado a cientos de personas jóvenes que solo disfrutaban de un concierto. A eso hay que añadir la sangrienta masacre quince puntos adentro en el kibutz en el que fueron asesinados niños, bebés, jóvenes, ancianos y adultos, sin que llegara auxilio alguno durante horas al lugar de los hechos, suceso que ha provocado un fuerte “sospechosismo” sobre la extrema seguridad y el Mossad israelita que aparentemente “no la vieron venir”. Netanyahu divide a Israel. La mitad de la población lo adora. La otra mitad lo aborrece. Se le acusa de corrupción, malos manejos y extremismo, entre otras cosas.

El título de este comentario Apocalipsis Hoy, es a propósito de la película dirigida por Francis Ford Coppola y estrenada en 1979. Inspirada en la magnífica novela de Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas (1899). El filme y el libro son una metáfora que nos ayuda a entender los excesos de las colonias y la guerra. Fama, riquezas, la destrucción del enemigo obligan a traspasar sin escrúpulo alguno los límites de lo moral, convirtiendo el salvajismo y la brutalidad en la religión que los rige. “Un viaje a la locura de la sociedad occidental y sus quimeras belicistas. Nos habla de la moral, de la hipocresía en particular; porque la hipocresía es la misma base de la guerra”.

Los grupos terroristas como Hamás, Al-Qaeda, Hezbolá, Talibán, Boko-Harán y todos los demás, que son varios, tienen como objetivo conquistar el mundo para el Islam sumergiéndonos en el horror, “en ese corazón de las tinieblas que rechaza el buen juicio, la razón, el amor, la paz, la fraternidad, y en definitiva, lo mejor que puede dar la humanidad”.

Israel tiene todo el derecho a defenderse del ataque de Hamás. Sin embargo, el asedio a Gaza por aire y tierra está causando muchas víctimas inocentes.

El papa Francisco en constante búsqueda y oración por la paz en el mundo afirma: “El terrorismo y el extremismo no ayudan a alcanzar una solución al conflicto entre israelíes y palestinos, sino que alimentan el odio, la violencia, la venganza y sólo hacen sufrir a unos y otros”.

Varios aliados de la OTAN ya han proporcionado inteligencia, apoyo u otro tipo de respaldo a Israel. El presidente Biden junto con la mayoría de los líderes mundiales, como Canadá, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania y casi toda la Unión Europea, ofrecen su total respaldo a Israel, expresando su firme apoyo por el Estado judío.

Estados Unidos “ha aumentado su presencia militar en la región para enviar también un claro mensaje de disuasión, para evitar la escalada de este conflicto”.

Sin embargo, ha sucedido todo lo contrario. Siria, Líbano, Jordania están amenazando con unirse en defensa de Palestina y una espiral incontenible de violencia se extiende en el mundo árabe. Han declarado “Guerra Santa” contra los infieles.

Tras siete días de enfrentamientos, la guerra entre Israel y Hamás ya causó más de 1,500 muertos y 2,900 heridos en Israel, y 1200 fallecidos y 5,000 heridos en Gaza. Gallant anunció anteayer que Israel lanzará “una ofensiva total” contra la Franja de Gaza, que —aseguró— cambiará totalmente la situación sobre el terreno. “Hamás no representa esas aspiraciones y no ofrece nada al pueblo palestino más que terror y derramamiento de sangre”. El desenlace será catastrófico en cuanto a pérdida de vidas humanas.

La Franja de Gaza se encuentra en estado de sitio. Además de los intensos bombardeos por aire, y tierra de Israel, se ha detenido el envío de alimentos, combustible y otros suministros para los habitantes que quedan y están pagando, sin deberla, la consecuencia de los actos de la célula terrorista.

El ataque contra Israel merece condena universal… y la represalia brutal contra los ciudadanos inocentes hacinados en Gaza también. Ojo por ojo. Diente por diente. Hasta que todos queden ciegos. Israel ha hecho enorme despliegue de tanques y drones en la valla que hace frontera con Gaza para evitar nuevos ataques. También convoco a 350,000 reservistas.

Como en todo conflicto bélico, los ganadores son los mismos. Los vendedores y fabricantes de armas. La prevista caída de las bolsas europeas para ganancia de unos cuantos. Desde luego el petróleo de inmediato dispara su precio y se valorizan nuevamente oro y dólar para los países solventes. La guerra es un buen negocio. Los ricos serán más ricos. Los pobres más pobres. Matemática pura. Lo vergonzoso será contabilizar el verdadero número de vidas perdidas en ambos lados.

La conflagración se está extendiendo alrededor de Israel. Hay enfrentamientos en Cisjordania y el mundo árabe está llamando a una “Guerra Santa” contra el mundo entero. Las imágenes muestran sus banderas y a casi todos portando armas. En especial Siria y Yemen. La orden de Israel de desaojar en 24 horas el norte de Gaza hacia el sur a la frontera con Egipto para un millón cien mil palestinos es considerada punto menos que imposible.

Protestas contra Israel se elevan en Europa. Es en la frontera con Egipto donde tratarán de poner un corredor humanitario a través de la Cruz Roja. Sin embargo, Egipto ha cerrado su frontera. Muchos palestinos han escogido quedarse en lo que queda de sus casas o refugios. Prefieren morir en tierra propia que en suelo extranjero.

Gaza “se está convirtiendo rápidamente en un infierno y está al borde del colapso”, afirma el comisionado general de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos.

“Apenas hemos comenzado a atacar a Hamas”, declara Netanyahu en televisión nacional. “Lo que le haremos a nuestros enemigos en los próximos días les resonará por generaciones”.

El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Eli Cohen, advirtió a Hamás que no debe lastimar a ningún rehén, y que “este crimen de guerra no será perdonado”. Aviones de combate israelíes bombardearon intensamente Rimal, un barrio residencial y comercial del centro de la ciudad de Gaza, tras advertir a los residentes que debían desalojarlo. El edificio que albergaba la sede de la Compañía Palestina de Telecomunicaciones fue destruido.

Aparte, Israel sufrió además ataques durante las últimas horas desde el sur de Líbano, por fuerzas del grupo extremista Hezbolá, y desde Siria.

Mi corazón, embargado de tristeza e impotencia, llora con los ríos de sangre derramados y que se harán cada vez más caudalosos y extremos, aumentando el dolor, la orfandad y la miseria de niños y jóvenes sin futuro, adultos sin hogar ni esperanza, ancianos desamparados o muertos. Este enemigo tiene un nombre: fanatismo religioso.

Matar en nombre de Dios no es nuevo. Ponerlo por encima de la vida, las creencias y el respeto de la libertad de los demás tampoco. Dios ha sido enarbolado como bandera para justificar la muerte y destrucción en gran parte de la historia de la humanidad. Una vez más podemos comprobar la fragilidad de la paz.

Termino con las palabras de Serrat, ese eterno poeta enamorado de la vida, el amor y la acogida fraterna:

“Shalom, Salam. Ya basta. Ya basta, hermano mío. Shalom. Salam”, y lo escribo con un corazón desolado y triste que aún añora el amor entre el género humano.— Mérida, Yucatán.

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Abogada y escritora

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