Ad extremos morbos, extrema remedia exquisite optima (Para enfermedades extremas, los remedios extremos son lo más efectivo) —Hipócrates

La gentrificación en la ciudad aporta su buena dosis de caos día a día. A meses de concluir la contingencia de la pandemia era de esperarse con el retorno a la normalidad, el regreso de la movilización: un flujo vehicular a tope.

Sin tener los datos exactos, al aumento de la flota de automóviles, motocicletas (con todo y los peligrosos mototaxis), bicicletas y los ahora modernos transportes colectivos, agréguese el estrangulamiento de vialidades como el Paseo de Montejo, la calle 60 y otras del Centro, pasos peatonales no señalizados, un Anillo Periférico congestionado y la sempiterna cultura vial deficiente de nosotros lo yucatecos (obvio, me incluyo) que han generado un mayor número de percances viales.

Todos los días en las principales avenidas y calles de la ciudad podemos ver los embotellamientos por accidentes de baja energía, la mayoría choques por alcance, o bien estas líneas blancas que como cicatrices fugaces quedan en el pavimento, testimonio de algún peritaje levantado por la misma causa, y esto nos recuerda el serio problema que representa hoy día el conducir empleando el teléfono celular, haciendo llamadas o texteando, en una ciudad en donde por increíble que parezca los conductores: no son amonestados, rara vez detenidos y pocas veces multados a este respecto. Este ente distractor genera mayores problemas cuando se trata de vialidades más rápidas.

Hemos tenido un concierto de aciertos y desaciertos en cuestiones de vialidad. Cuando se hizo obligatorio el uso del casco para los motociclistas, aumentó en forma impresionante el número de pacientes con fracturas complejas de fémur, pelvis y una variedad tremenda de expuestas de tibia, así como una amplia gama de politraumatismos resultado de un hecho simple: los motociclistas dejaron de morirse, ya que la causa principal era por obviedad, los traumatismos craneoencefálicos.

Esto trajo un cambio en los patrones de comorbilidad de los accidentes en donde estuvieron implicados los motociclistas, pero con un innegable aporte en la reducción de la mortalidad.

No obstante, sigue siendo problemático el no respetar los límites de velocidad, transitar donde está prohibido (puentes), rebasar el número de pasajeros y el incorrecto uso de estos aditamentos protectores (Con la llamada certificación DOT).

A pesar de algunos abusos, sobre todo en el interior, el alcoholímetro en el Estado como en otras partes del país ha contribuido a una dramática reducción de más del 75% en accidentes letales donde el alcohol está implicado.

En el Periférico de Mérida, independientemente de su mal estado, ya que abundan los tramos con desgaste y daños importantes en la carpeta asfáltica y, muy a pesar de las campañas mediáticas, los accidentes son cada vez más frecuentes y graves. Hasta ahora 38 muertos en lo que va de este año. Ya está en la lista del Top Ten de las vías y carreteras más peligrosas de México.

Somos una de las ciudades con más motociclistas per capita, lo cual provee una cifra extraordinaria de pacientes que requieren ser atendidos por fracturas expuestas de tibia. Dependiendo de la gravedad conllevan un pronóstico reservado, hasta una tercera parte se infectan o no consolidan. Afectan sobre todo a adultos jóvenes en plena edad productiva; al impacto que se genera en cuanto al tema de asistencia médica, agréguese el laboral. Además, la cuarta parte van a desarrollar las llamadas cuatro “D´s”: discapacidad, desempleo, divorcio y depresión.

Pero al tiempo que estos factores van en aumento y los accidentes también, del otro lado cada vez es más complicado dar una atención oportuna.

Los hospitales del Sector Salud han sido rebasados. Las escenas documentadas de pacientes con varios días esperando en una sala de urgencias y hasta semanas ingresados para un procedimiento quirúrgico están a la vista en las redes sociales y medios de comunicación.

Ya es el momento, le urge a nuestra ciudad un hospital exclusivo de Traumatología y Ortopedia con el fin de desahogar las salas de urgencias y los servicios de los hospitales del Sector Salud; lo anterior aplica también a los privados, incluyendo algunos que dicen ser de beneficencia…, cada día están más saturados.

Insisto en que ante la inminente inauguración del nuevo Hospital O´Horán (obra más que necesaria), las instalaciones del actual reúnen todas las condiciones para que sin lugar a duda sea considerado como una Unidad de Ortopedia y Traumatología de tercer nivel.

A la usanza del Hospital “Vitorio de la Fuente” del IMSS, cuenta con dos torres de hospitalización, una de las cuales podría funcionar para pacientes de Traumatología y la otra para las patologías de Ortopedia.

Cada piso como el señalado podría ser exclusivo para enfermos con problemas de rodilla, cadera, columna vertebral, quemados o pacientes pediátricos. Con espacio suficiente para una unidad de choque. Un gran hospital que pondría a Mérida a la altura de CDMX, Puebla, Monterrey y Guadalajara.

Pero además a la infraestructura aledaña agréguese la cámara hiperbárica, recurso al cual no se le ha dado el valor que tiene. Además, tendríamos un centro que se convierta en semillero de especialistas en Medicina: ortopedistas, rehabilitadores, intensivistas, urgenciólogos, anestesiólogos… por citar algunos.

También un polo de entrenamiento para perfeccionar los equipos de rescate y emergencias de la Secretaría de Seguridad Pública (que ya son de calidad), con espacio suficiente para construir un helipuerto.

Pero, por último, no olvidar lo más importante: la prevención. Exhorto a quienes me lean: cuando conduzcan, no utilicen el celular, mejoren su cultura vial, sean empáticos en primer lugar con los peatones, seguido de ciclistas y motociclistas; a éstos últimos a que inviertan en un buen casco, a no llevar más de un pasajero, no emplear el celular y conducirse con responsabilidad.

Hasta el momento de escribir estas líneas, el último comunicado proporcionado por el Ing. René Flores, experto en el tema, reporta 239 yucatecos que han perdido la vida en lo que va de este año que está por concluir, de éstos 126 son motociclistas, esto es: ¡muere un motociclista cada tercer día!

Ahora que más que nunca, estaremos oyendo discursos rampantes o simplones…, estemos pendientes cuando se toquen estos temas, porque hay que decirlo, en esta otrora tranquila ciudad blanca: ¡el destino ya nos alcanzó!— Mérida, Yucatán.

arredondo61@prodigy.net.mx

Médico y escritor

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