Las amigas de Susiflor quisieron saber: “¿Qué es de tu novio?” “¡Joder! —se enojó ella—. ¡No puede una acostarse con un hombre sin que todos empiecen a decir que es tu novio!”..
La veleta de la catedral, cansada de que la gente dijera: “Es una veleta” para calificar a quien es voluble y tornadizo, decidió un día volverse firme, constante. Ya no giró para indicar la dirección del viento; permaneció inconmovible, inmóvil. Pero como según las leyes de la física algo tiene que moverse cuando sopla el aire, entonces fue la catedral la que empezó a girar.
Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…
¿Ya estás registrado o tienes una suscripción? Entonces Ingresa aquí.
Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.
Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.
