La marcha en defensa de nuestra democracia del pasado domingo 18 de febrero de 2024 estuvo nutrida por ciudadanos que no están conformes con el gobierno y menos aun con las reformas a la Constitución que pretende el presidente AMLO y sus aliados.
Miles de ciudadanos se reunieron en el zócalo de la ciudad de México y de igual forma en 122 ciudades importantes del país. Es la segunda vez que una convocatoria en defensa de la democracia —primero en defensa del INE el 26 de febrero de 2023— levanta tal nivel de participación ciudadana, en forma nutrida, con gente de todos los estratos sociales y en todas las regiones del país.
Se trata de un evento sumamente significativo. Gran parte de la ciudadanía mexicana desea detener las ambiciones de poder de AMLO y sus allegados.
Dice AMLO que los que acudieron a la marcha son hipócritas, que defienden a los oligarcas y a los corruptos. Nada nuevo, repetición de su discurso divisionista como si el único demócrata fuera él y sus seguidores.
El oficialismo pretende desarticular (para dar el siguiente paso, que es destruir) la democracia de los ciudadanos, plural y crítica. Quiere imponer la hegemonía de una coalición de partidos, instaurar una democracia del pueblo, dicen ellos. Más bien quieren una democracia vertical, que de suyo no es democracia.
Pretenden no solo retener la presidencia de la República, sino un congreso dominado por Morena y aliados y un poder judicial electo por el pueblo, o sea, por su clientela política.
“No podemos sin pueblo”, dijo el Presidente, entre otras cosas, al día siguiente. Pero hay que entender que para él “pueblo” no es toda la sociedad, sino aquella parte de la población carenciada que ve bien y con simpatía la tutela del gobierno a cambio de ayudas.
AMLO ha fomentado —con éxito— un paternalismo estatal que —ya vimos en nuestra historia reciente— termina en una crisis fenomenal. Quiere todo el poder del Estado mexicano porque sabe que cuenta con una clientela capaz de darle los votos necesarios para ese propósito.
Para AMLO el presidente de la República debe ser el padre amoroso y sabio que da premios y castigos. Quiere ser la figura heroica de un modelo de democracia sin contrapeso. Quiere ser el Jefe de una dictadura perfecta como alguna vez fueron los presidentes emanados del PRI.
El Presidente pretende para el futuro del país una “democracia del pueblo”, centralista y autoritaria con la certeza de que cuentan con la docilidad y simpatía de más del 50 por ciento de la población mexicana que vive en condiciones socioeconómicas carenciadas. Ojo: el bienestar de esta población, de su pueblo bueno, realmente no le interesa. En el fondo AMLO los quiere siempre así, en la pobreza, dependientes del gobierno.
AMLO y sus aliados quieren una democracia sin atender las demandas de la clase media que se rehúsa a ser simpatizante de un gobernante que abiertamente declara que la clase media es oportunista y malagradecida.
El riesgo de retroceso para el país no solo consiste en la elección de Claudia Sheinbaum sino también en elegir a los legisladores de Morena y sus aliados, dóciles subordinados al poder ejecutivo.
Jugada Troyana: En nombre de la democracia y con reglas democráticas Morena pretende desmantelar la democracia liberal que impera en nuestro país. Todo ello para entregar el poder al gobierno en todos los niveles y en todas las ramas. De modo que el Estado se vuelva omnipoderoso y omnipresente.
Por ello, el voto ciudadano del 2 de junio próximo será en contra de esos excesos. El voto ciudadano será para defender los avances que en materia democrática ha logrado el país. Nuestra democracia que viene de varias décadas de luchas y tropiezos no es perfecta, pero es mejor que el modelo autoritario que AMLO pretende imponer.
Ya está comprobado, comprobadísimo, que Morena no juega limpio en los procesos electorales, el caso de Marcelo Ebrard que sufrió las consecuencias y fue todo un escándalo a nivel nacional e internacional es muy revelador.
¡Correcto! Hay que defender las elecciones desde ahora que comienzan las campañas y en particular el 2 de junio. Hay que armar un aparato de vigilancia ciudadana que no permita las trampas de Morena y sus aliados.— Mérida, Yucatán.
bramirez@correo.uady.mx
Doctor en Sociología, investigador de la Uady
