El jueves 21 de marzo, después de varios meses de espera, el Banco de México decidió comenzar el proceso de ajuste a la baja de la tasa de interés de referencia para nuestro país en un cuarto de punto, es decir, 0.25%, dejándola en 11%. Sin duda una sorpresa porque un día antes la Reserva Federal de Estados Unidos había mantenido la tasa sin cambios por otro periodo más, argumentando que no está claro que la inflación de aquel país esté del todo controlada. Esta decisión deja ver que en el país la inflación está mejor controlada que en Estados Unidos o que las presiones para bajar las tasas de interés ya era demasiada pues basta recordar que a ese nivel, hay menos empresas interesadas en adquirir créditos por el alto costo del dinero.
Una bajada en tasas de interés da buenas señales a los mercados financieros de que la oportunidad de conseguir recursos más baratos para inversión en proyectos productivos está más cerca. Con ello la posibilidad de incrementar el número de empleos también se incrementa, lo que representaría mejores ingresos para las familias y una posibilidad de mejoría económica.
También el descenso de tasas significa una mejora desde el punto de vista de la inclusión financiera, pues habrá entonces mayores posibilidades de acceder a financiamientos, ya sea personales, hipotecarios, vehi culares, etc. lo que impulsa el desarrollo de las sociedades. Solo hay un prerrequisito para ello, que el descenso de la tasa de referencia también motive a las instituciones financieras a ofrecer mayor cantidad y mejor calidad de sus productos y servicios financieros. Cerrando esta pinza, podemos pensar que el ajuste de tasas puede significar un desarrollo de la sociedad desde el ámbito financiero, el cual habría que complementarlo con otros impulsos como son el de la productividad, el de la salud y de la educación, tareas que corresponden en primer lugar a los ciudadanos, pero impulsados por las autoridades y el sector privado.
Así, en estos tiempos de cambio de poderes, es importante que analicemos cuál es la mejor opción para estas necesidades que tiene el país en materia de impulso al bienestar de la sociedad, bajo una perspectiva de potenciar el talento de las personas para contribuir a su propia realización, no bajo el paradigma del eterno dependiente, que requiere permanentemente un respaldo económico para subsistir, pues eso significa administrar el hambre y la pobreza para poder controlar las decisiones en materia política, como en el pasado se ha hecho recurrentemente y como lamentablemente se está haciendo una vez más.
Invitamos a los tomadores de decisiones a aprovechar que las tasas comenzarán a bajar para impulsar el conocimiento financiero, la autonomía y proponer una nueva relación sociedad-gobierno-empresas que permita la prosperidad hacia el futuro.— Mérida
Profesor investigador del departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.
Así, en estos tiempos de cambio de poderes, es importante que analicemos cuál es la mejor opción para estas necesidades…
