Con inmenso cariño le llamo el príncipe “Javiercito III”. Tiene once años de edad y le apasiona el básquetbol (es muy buen canastero), razón por la cual sus padres lo han canalizado para que practique sistemáticamente este deporte en un club de barrio cuyos entrenamientos tienen por sede el parque de la colonia Azcorra, en el oriente de Mérida.
Mi espíritu se estremeció de angustia ante la sola idea de que “Javiercito III” —mi amado nieto— hubiera sido la víctima de la terrible tragedia que ha conmovido a los habitantes de ese sector popular meridano, en el que un niño de apenas 13 años murió electrocutado el pasado lunes debido a las malas condiciones en que se encuentra desde hace tiempo el citado parque. (En 2022, un padre salvó milagrosamente a su hijo de las mallas de este parque, en las que se estaba electrocutando).
Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…
¿Ya estás registrado o tienes una suscripción? Entonces Ingresa aquí.
Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.
Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.
