La contienda electoral de este 2024 en términos generales se caracteriza por la violencia criminal que sufren directamente los candidatos en diversas regiones del país.
Es un fenómeno relativamente reciente, del siglo XXI, derivado de la expansión y extensión de los ámbitos en que operan los cárteles originalmente centrados en las drogas.
Cuando no directa, de forma indirecta las bandas criminales influyen hoy en los resultados electorales. De hecho, constituyen un factor poderoso que impone candidatos y sesga la votación. Impone candidatos sobre todo en el nivel municipal. Sesgan la votación en los otros niveles estatal y federal.
Esta presencia de las bandas criminales en los procesos electorales por desgracia está cobrando carta de normalidad. En 2021 hubo igualmente amenazas, secuestros, y asesinatos de candidatos.
La página web del Senado de la República informa que la firma Integralia contabilizó 179 víctimas mortales como resultado de 239 incidentes de violencia electoral.
De otra parte, el proceso electoral de 2024 ya es calificado como el más violento en la historia de México según el Laboratorio Electoral e Integralia (El financiero 24 de abril de 2024).
Además, las amenazas del crimen organizado han provocado que un número indeterminado de candidatos y candidatas se bajen de la contienda. Aquellos que ignoran las amenazas ponen en riesgo su vida y la de sus familiares. Ya van más de 30 asesinatos.
Se informa que más de 400 candidatos han solicitado protección de las fuerzas policíacas (D de Y 4 de marzo 2024, p.11).
Incluso el 21 de abril un grupo de encapuchados en Chiapas interceptó la caravana de la candidata Claudia Sheinbaum. Hace unos días, la candidata de Morena declaró que había pedido al abultado número de la guardia nacional que la acompaña en sus mítines que se mantuviera lejos de los reflectores.
El tema de la violencia electoral es pues grave, gravísimo por más que el presidente AMLO trate de minimizarlo.
En Yucatán el voto del miedo a la violencia criminal tendrá un lugar muy destacado. A diferencia de Zacatecas o Guanajuato, por ejemplo, en Yucatán la influencia de dicha violencia es indirecta desde dos diferentes ángulos.
Resulta que en Yucatán habitan hoy miles de familias que han venido de distintas partes del país huyendo de la violencia criminal.
Lo que nadie imaginó que después de ser un estado expulsor de población debido a la crisis de la industria henequenera. En este siglo XXI Yucatán, sin una planta industrial significativa, se convirtió en un polo de atracción de migrantes, gracias a la paz social que se vive.
Padrón
Según el Instituto Nacional Electoral (INE) la evolución del padrón electoral por entidad de origen pasó de 11% en el año 2012 al 16% en 2024.
Los no nacidos en Yucatán ascienden al 29 de febrero de 2024 a la cantidad de 286,062 ciudadanos (N. de Y., 10 de marzo de 2024).
En la lista detallada aparecen inmigrantes de todas partes del país incluso de los estados del norte como Chihuahua, Sonora, Durango y Nuevo León. El número más grande proviene de Ciudad de México con casi 60 mil personas.
La mayoría de ellos habita en Mérida, mejor dicho, en el área metropolitana de Mérida. Por esa razón, es bastante probable que estos nuevos yucatecos —se puede decir así porque ya hicieron de Yucatán su hogar— voten por un gobierno que asegura las condiciones de seguridad que prevalecen en la entidad.
El segundo ángulo, desde donde se puede observar la influencia indirecta de la violencia criminal es que todo parece indicar que los yucatecos saben muy bien que Yucatán es una isla en medio de la violencia criminal que impera en el país.
Es por eso que la mayoría de los yucatecos apuesta por la continuidad del gobierno tanto en el nivel municipal como estatal. De acuerdo con la encuesta levantada el 6 de mayo, Renán Barrera Concha tiene el 45.6% de las preferencias electorales seguido por Joaquín Díaz Mena con 34.7% (Diario de Yucatán, 8 de mayo de 2024). Por su parte, Cecilia Patrón Laviada es la favorita para ganar la alcaldía de Mérida.—Mérida, Yucatán
bramirez@correo.uady.mx
Doctor en Sociología, investigador de la Uady
