El domingo 28 de noviembre de 1993 hubo elecciones locales para renovar los 106 ayuntamientos, el Congreso local y la gubernatura.

Ese año marcó el resurgimiento del PAN en el interior del Estado, gracias a la extraordinaria campaña por la gubernatura que llevó al cabo Ana Rosa Payán Cervera.

Aquel domingo de las votaciones, me correspondió representar al PAN en el Consejo Municipal Electoral de Buctzotz. Fue una elección muy participativa, la gente se volcó a las casillas, pero a eso de las 6 de la tarde, justo cuando se desarrollaba ya el conteo de votos en las casillas, que se va la luz y el pueblo se queda absolutamente a oscuras. El apagón se prolongó varias horas.

La gente no se apartó de las casillas, enseguida surgieron ciudadanos generosos que fueron por velas y lámparas de mano a sus casas para auxiliar a los funcionarios de casilla y puedan concluir con su labor.

Sin embargo, el fraude se dio cobijado por las sombras de la noche negra. Justamente, en las casillas ubicadas en la Escuela de Educación Especial de la Sección 27, la gente empezó a protestar por los resultados amañados y, en respuesta, los agentes antimotines empezaron a repartir macanazos a diestra y siniestra.

La gente quería lincharlos y no se dé donde sacamos energías para lograr que la turba entrara en razón. Sin embargo, pese a que habíamos hecho un trato con los policías, éstos lograron escapar llevándonse a uno de los nuestros, quien días después fue liberado.

El detalle fue que las urnas de las casillas de la Sección 27 nunca llegaron a la sede el Consejo Municipal Electoral, de tal manera que el PAN impugnó dicha elección porque representaban poco más del 20% del padrón electoral.

Sin embargo, los paquetes electorales aparecieron mágicamente en la sede del Consejo Estatal Electoral en Mérida, donde se realizó el conteo “supletorio” y luego el Tribunal Electoral y el Colegio Electoral, controlados por el oficialismo, declararon “notoriamente improcedentes” las impugnaciones que presentamos.

El caso es que, no solamente perdió el PAN en Buctzotz, sino en la mayoría de los municipios de la entidad y también la gubernatura. Por un estrecho margen se dio el “triunfo” al priista Federico Granja Ricalde, quien encabezó una gubernatura de apenas 18 meses, el famoso “miniperiodo” que se instauró para hacer coincidir las elecciones de Yucatán con los procesos federales, para que el gobernador entrante sea cuate del presidente en turno.

Ahora, 31 años después, surge de nuevo la sombra del fraude electoral a raíz de que, en las últimas semanas, han sido constantes los apagones en las tardes y noches en todo México. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien a todas luces pretende restaurar en el país el régimen del viejo PRI, omite hablar de apagones y los denomina “suspensión del suministro eléctrico” y atribuye a fallas técnicas dicho problema, que afecta severamente a todos los mexicanos sin distinción alguna.

Algunos, más avezados en temas de “mapachería” electoral, especulan que el gobierno de la “4t” está preparando un mega apagón nacional para favorecer el fraude en los comicios. Por si son peras o son manzanas, hay que estar preparados y que no nos tomen por sorpresa el próximo domingo.

Lo dejo de tarea.— Buctzotz, Yucatán.

rogergonzalezherrera@yahoo.com.mx

Profesor

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