La gente salió a votar el pasado domingo 2 de junio y se desbordó en las urnas. El resultado fue una votación histórica en donde por primera vez una mujer llega a la presidencia del país con un porcentaje muy alto de sufragios.
No sorprende el triunfo de Claudia Sheinbaum; lo que sorprendió a muchos es el porcentaje, dos a uno, sobre Xóchitl Gálvez. Sin embargo, hay que reconocer que muchas de las actitudes, acciones y expresiones de la candidata de la alianza PRI-PAN-PRD causaron resquemores en los ciudadanos todos, incluso de sus partidos de apoyo.
Asimismo, las personas que rodearon a Xóchitl, principalmente los dirigentes de los tres partidos, no fueron bien vistos por los ciudadanos, pues desconfiaban de ellos por sus pasados turbulentos en los puestos ocupados, más cuando fueron los primeros en ocupar cargos para diputaciones o senadurías plurinominales.
Y vino el voto de castigo. Hay que reconocer que el PRI estaba debilitado a escala nacional y en muchos estados y necesitaba una alianza con otros partidos para lograr la fortaleza necesaria para sus candidatos. Y se dio la alianza con el PAN.
Esta transfusión de sangre azul le dio vida al priismo, pero también debilitó al PAN, pues a algunos panistas no les gustó esa unión y no votarían por la candidata de la alianza. Es más, priistas mencionaban que no votarían por Xóchitl, aunque sí por otros candidatos de la coalición.
En el ámbito local la alianza no satisfizo a muchos panistas y priistas por ese fortalecimiento al tricolor, pues en el pasado el PRI cometió una serie de tropelías, abusos e injusticias contra el PAN.
El candidato a gobernador de la coalición, Renán Barrera Concha, arrastraba también inconformidades de los ciudadanos. Durante los tres periodos municipales no pudo convencer a los meridanos. Las quejas más frecuentes eran de parques abandonados y sin luces, de baches, de calles sin pavimentar, además de los enredos y deudas de las luminarias y el caso sonado del joven José Eduardo Ravelo, quien murió después de ser detenido por policías municipales.
El gobernador Mauricio Vila también era cuestionado por el famoso proyecto del Estadio sustentable que no se concretó, sobre la corrupción de la administración anterior que no atacó, de la pasividad de actuar sobre el saqueo del Isstey, de los amigos y colaboradores de él que se pensionaron con altas cantidades, incluso de sus múltiples viajes al extranjero y la candidatura que se adjudicó para buscar un puesto al dejar el gobierno estatal.
Y los ciudadanos aplicaron el voto de castigo y Renán no pudo ampliar por seis años más su estancia en puestos políticos.
Cabe preguntar: ¿Si Morena obtuvo la gubernatura de la entidad, diputaciones estatales y federales, las senadurías y alcaldías en la entidad, por qué perdió la presidencia municipal de Mérida? El voto de castigo se hizo presente contra Rommel.
La derrota de Rommel Pacheco era un presagio anunciado, como el triunfo de Claudia Sheinbaum. No le perdonaron los panistas, simpatizantes y ciudadanos en general, que le dieron su apoyo para ser diputado federal por el PAN, su brinco chapulinesco a Morena, pero al llegar a su nuevo partido una parte de los militantes no lo aceptaron bien, menos cuando la cúpula morenista le otorgó la candidatura a la alcaldía meridana.
Hubo rechazos, abucheos y deserción en las filas de Morena, pero la postura de ser el candidato se mantuvo. Craso error, pues el voto de castigo se aplicó y Rommel se quedó sobre el trampolín sin ejecutar su mejor clavado. Tal vez con otro candidato de las filas de Morena la historia sería otra.
Hay que reconocer que los priistas que llegaron a Morena ayudaron a cooptar personas y sufragios a favor del nuevo partido. Llevaron entre sus alforjas estrategias de antaño para conseguir votos. Cercanos al candidato estaban priistas, quienes coordinaban también y los que se unían poco a poco antes de las elecciones eran “chapulines” tricolores.
Votos que le quitaron al PRI y a la coalición fortalecieron a Morena, de aquí la votación que tuvo el candidato, los alcaldes en el interior del estado y los legisladores locales y federales.
Los votos de castigo contra Rommel, Renán y Vila lograron el efecto deseado. Uno perdió la alcaldía y el otro la gubernatura. El candidato morenista deberá buscar no alejarse de los ciudadanos y trabajar a favor de ellos, los panistas, con trabajo y esfuerzo, demostrar que están dispuestos a enmendar errores. En fin, son los riesgos de la democracia.— Mérida, Yucatan.
Profesor
