El cine, las películas y series en pantalla chica o grande se han convertido en una enorme vidriera global, ya que son vistas en todas partes del mundo tanto por las personas mayores como por jóvenes y adultos.

La cruda exposición, tan real como ofensiva y dolorosa, que suelen hacer está basada muchas veces en casos reales, y otras en ficción tomada de la realidad. “Ni una más” es la serie de ocho episodios que Netflix recién estrena en su plataforma, y toca de una manera muy realista los peligros a los que se enfrentan las mujeres en las escuelas públicas o de élite a las que asisten.

Se ha filmado ahora en 2024. La realidad es punzante, y la denuncia, fuerte y atrevida. Porque se necesita valor para exponer y exponerse ante el escabroso tema de la violación que sufren las jóvenes y las mujeres en los campus de las universidades e incluso en las escuelas preparatorias.

El guión es de Miguel Sáez Carral e Isa Sánchez, basado en la misma novela de Sáez Carral “Ni una más”. La serie ha generado un debate en las redes sociales y provocado un aluvión de reflexiones sobre el tema de la violación en los colegios, tanto de parte de los alumnos varones como de los maestros. Se ha convertido en un fenómeno juvenil. “Los críticos han coincidido en que se trata de una ficción que busca aleccionar a los jóvenes y que tiene un tinte de denuncia ante la cultura de violación en la sociedad”.

Esta serie además es muy actual, (2024) y exhibe el machismo que no solo se resiste a morir, sino que se crece al calor de las protestas y publicación de los hechos. En la mitología griega, la Hidra de Lerna era un monstruo del inframundo con forma de serpiente de múltiples cabezas. Heracles tuvo que matarla. Cada vez que cortaba una cabeza, dos más surgían de nuevo. Yolao, su sobrino, comenzó a quemar los muñones de los cuellos. Heracles toma su única cabeza inmortal y la entierra bajo una gran roca. Así lograron acabar con la bestia policéfala.

Nosotros aún no podemos cortarle la cabeza a la Hidra de los abusos, violaciones y el maltrato a mujeres y niñas ni en México ni en muchas otras partes del mundo. Nos hace falta un Yolao, un sistema de justicia que en verdad defienda y proteja a las mujeres y a las niñas en vez de acunar, esconder y resguardar a los abusadores.

Isabel Llergo de Marie Claire escribió: “La serie también es reivindicativa, poniendo en valor las manifestaciones feministas del 8M, la unión de las mujeres de todo el mundo por hacer del mundo un lugar mejor y la lucha incansable por rebajar las cifras de agresiones sexuales. En definitiva, una obra maestra de Netflix que nos deja un sabor agridulce tan necesario como el saber decir ‘no’ cuando nos obligan a un ‘sí’”.

En 2022, en México “232 personas de 1 a 17 años fueron atendidas en hospitales del país por violencia sexual en escuelas. 78% de las víctimas eran mujeres y 22% hombres. Por otro lado, la mitad de las víctimas eran adolescentes entre 12 y 17 años (49.6%), mientras una cuarta parte tenía entre 6 y 11 años (25%) y otra cuarta parte eran niñas y niños de 1 a 5 años (25.4%).

Las entidades con mayores registros de violencia sexual escolar contra niñas, niños y adolescentes son el Estado de México (25.4%), Guanajuato (15.9%) y Chihuahua (12.9%), concentrándose en estas tres entidades dos de cada cinco casos de violencia sexual registrados en las escuelas del país durante 2022.

En la última década se triplicó el abuso sexual infantil dentro de las escuelas. Entre 2012 y 2015 hubo, en promedio, 149 al año. A partir de entonces, la cifra se incrementó. En 2022, se registraron más de 550 casos.

Cuando la emergencia sanitaria del Covid-19 bajó de nivel y los alumnos regresaron a las escuelas, la violencia sexual contra ellos arrasó: también en 2022 se registraron 574 quejas en todo el país. “Las cifras oficiales de enero y febrero 2023 muestran un panorama poco alentador: hay 132 casos en solo dos meses, es decir, todos los días dos niños y niñas son violentados sexualmente dentro de sus escuelas por algún miembro del personal educativo. La tendencia pospandémica se mantiene”.

Sin embargo, estamos hablando de cifras que son conservadoras, minúsculas si comparamos con el problema real de fondo.

En México la justicia trabaja lento. Casi ninguna carpeta de investigación se convierte en sentencia. La probabilidad de que un delito se resuelva es del 0.9%, según estimaciones de Impunidad Cero, una organización de la sociedad civil que estudia, analiza y visibiliza el problema de la impunidad en México.

Omisión tras omisión, las sanciones son escasísimas o nulas. Los derechos de la infancia o son reivindicados, o perderemos el futuro de un número inmenso de niños y jóvenes física, moral y mentalmente violentados, incapacitados muchos de por vida para enfrentarse al futuro, por los abusos de los mayores que deberían protegerlos y cuidarlos: sus padres, familiares, maestros, amigos, y la enorme población de depredadores callejeros. Las calles hace tiempo ya que no son seguras. Recordemos Ciudad Juárez.— Mérida, Yucatán.

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Abogada y escritora

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