El pueblo tiene el gobierno que se merece —Joseph de Maistre
Nuestro estado se encuentra geográficamente en plena zona de huracanes. Varios de estos huracanes han azotado fuertemente a Yucatán y los que los hemos vivido, hemos comprobado que es verdad que “después de la tormenta…, viene la calma”.
Recientemente ocurrió un huracán, pero electoral, de muy extensa trayectoria. Pero por fin se terminó y todos esperamos que no nos deje secuelas traumáticas.
Ahora lo que queda es el recuento de daños. En lo social lo que surge es la esperanza. Sí, la esperanza de los ciudadanos de que la elección hecha por las mayorías del país sea la adecuada para nuestro destino.
Pero, así como los ganadores empezarán a estructurar sus gabinetes y programas de trabajo, la ciudadanía no se puede echar a dormir la siesta, pues también tiene faena por cumplir. Está comprobado de forma mundial que un gobierno no puede ni debe gobernar solo, pues para eso se debe hacer equipo con la ciudadanía, representada por las organizaciones de la sociedad civil (OSC).
La transparencia y rendición de cuentas es la petición primaria que las OSC hacen a sus gobernantes.
Los cargos públicos deben ocuparlos individuos con el perfil adecuado para el efecto y no llenar el organigrama de todólogos o de improvisados que difícilmente nos lleven a buen puerto.
Consta en hechos que la sociedad civil organizada solicita incansablemente lo anterior y además se ofrece como coadyuvante de las autoridades para lograr la gobernanza que traerá consigo un estado de gobernabilidad muy cercano a lo ideal.
Consejos ciudadanos se arman por aquí y por allá y les dan voz a los actores de los llamados grupos de interés; es verdad, pero tenemos que lograr que dicha voz sea escuchada y no tengamos una legitimidad fingida, es decir formada por grupos de aplaudidores o paleros que ningún beneficio traen al pueblo.
Necesitamos políticos que surjan como un ciclón de manera rápida y poderosa sí, pero no para crear destrucción o acabar con el campo y la infraestructura instalada si no para ejecutar de manera expedita y oportuna los proyectos y propuestas ciudadanas que tanto necesita la gente.
Y queremos que después de su período tengamos una calma, pero no como la que ocurre después de una tempestad si no una calma de paz y regocijo producida por la justicia social, la seguridad y el desarrollo de todas las familias.
Tenemos que empezar haciendo ciudadanía y aportando nuestro granito de arena para esta ardua labor.
Y al revés de lo que se hace con los ciclones que se les da nombre antes de su actuación física, esperemos terminen su periplo los triunfadores de este ciclón electoral para observar si nos dejan una estela de pobreza y destrucción o una ola de crecimiento y desarrollo generalizados.
Vamos a darle tiempo al tiempo y, en su momento, honor a quien honor merece. No antes.
P.D.
Es momento de empezar a trabajar en legislar sobre temas políticos electorales con asuntos muy importantes como el “chapulineo” y los procesos de elección, así como el servicio profesional de carrera que prácticamente es letra muerta y los cuadros y escalafones de las instituciones políticas que siempre es dejado a un lado para dar paso a advenedizos por cuestiones políticas o parentescos de otros políticos.
Es una pena que los partidos políticos en Yucatán no participen en elecciones con candidaturas ciudadanas. El día que esto ocurra elevaremos el nivel de nuestra política local y saldremos de una democracia incipiente para llegar a otra totalmente consumada.
Al tiempo.— Mérida, Yucatán.
condeval1@hotmail.com
Ingeniero, valuador, Maestro en Dirección de Gobierno y Políticas Públicas
