Después de las elecciones surgieron los lamentos, las lágrimas, los enojos, incluso los arrepentimientos. Es parte de la democracia, en donde unos ganan elecciones y otros pierden.
Hay quienes entre el enojo y las lágrimas se arrepintieron de no realizar una campaña a fondo, de no acercarse más a la gente, de no ir de casa en casa, de no cumplir los objetivos trazados.
Pero otros se arrepienten de sus acciones y actos realizados al salir de un partido y saltar a otro, de traicionar los colores anteriores, a militantes y ciudadanos.
Hubo quienes se posicionaron bien al llegar al nuevo partido y lograron candidaturas. Otros llegaron y comenzaron a ganarse la confianza de los militantes, unos más fueron criticados y rechazados por los nuevos compañeros, porque fueron privilegiados.
Rommel Pacheco es, quizá, uno de los arrepentidos después de la estrepitosa derrota sufrida como candidato a la alcaldía de Mérida, pues al dejar al PAN, como diputado federal, y saltar a Morena, obtuvo, sorpresivamente, esa candidatura, pero también el rechazo de los morenistas, y, al final, la derrota por el voto de castigo en su contra.
Él se sentía seguro del triunfo, pero su imagen y popularidad se redujeron mucho por el salto “chapulinesco”. Además, los morenistas, en su mayoría, no votaron por él. En estas elecciones se manejó mucho el voto cruzado. ¿Arrepentido por el giro dado en el trampolín político?
Pero, al parecer, el gran arrepentido es Bayardo Ojeda Marrufo por el efusivo mea culpa que publicó en un vídeo en las redes sociales. Recordemos que él, como candidato de Morena a una diputación local, lanzó duros epítetos en contra del entonces aspirante a la gubernatura local, Joaquín Díaz Mena, a quien incluso demandó por amenazas.
También denunció que tenía miedo por supuestas amenazas de muerte por parte del equipo de los candidatos de Morena a la gubernatura y la alcaldía meridana. Arremetía y arremetía contra candidatos, militancia y su propio partido.
Dio un salto “chapulinesco” al deslindarse de su partido, pues apoyó en actos públicos a Renán Barrera y Cecilia Patrón Laviada, candidatos comunes del PRI y PAN a la gubernatura y alcaldía meridana, incluso invitaba a votar por ellos y no por los candidatos de Morena.
Se convirtió en enemigo acérrimo de Joaquín Díaz Mena y militantes, simpatizantes y candidatos del partido que criticaba. Pero después de las elecciones del 2 de junio y el triunfo del partido guinda, todo cambió.
Días después del triunfo de Díaz Mena como gobernador y del mismo Bayardo Ojeda, como candidato local por Morena, éste da a conocer su arrepentimiento por las redes sociales, un efusivo mea culpa. Sorprendió a muchos por el tono, las palabras y el perdón ofrecido con “humildad”.
Para el diputado electo por el octavo distrito su actuar “fue una decisión equivocada y profundamente lamentable”. De pronto recapacitó y vio la luz de la verdad porque “escuché el llamado de Huacho Díaz Mena, y en estos últimos días he reflexionado profundamente sobre mis acciones”.
Reconoció su equivocación, pues “los seres humanos nos equivocamos y no soy la excepción”.
Para él las pasadas elecciones le abrieron los ojos y le hicieron “entender la voluntad del pueblo de Yucatán”.
Un giro de 180 grados. Palabras y expresiones diferentes. De las agresiones verbales y denuncias surge la “humildad”, el ser humano con “equivocaciones” y “errores”. Alguien que reflexionó después del triunfo del candidato a quien acusó y denostó, a quien denunció y pidió no votar por él.
Bayardo Ojeda señaló también que en el próximo Congreso estatal solicitará su adhesión a la bancada de Morena. Quiere trabajar en “unidad”, pues ya entendió la voluntad del pueblo de Yucatán.
¿Será sincero? ¿Le creen los militantes del partido guinda? ¿Le creerá el gobernador electo Joaquín Díaz Mena? ¿Lo verán como un sincero compañero y legislador o lo mirarán con desconfianza?
A los “chapulines” arrepentidos por lo vivido, al ser rechazados o no bien vistos por militantes del nuevo partido al que saltaron y, además, perdieron en las elecciones, o por las acciones que realizaron en perjuicio de otros, serán vistos con desconfianza, porque pueden saltar nuevamente a otro partido o retornar al primero.
Dicen que quien traiciona una vez puede hacerlo una más, varias o siempre. ¿Será el caso de estos “chapulines” arrepentidos? Al tiempo.— Mérida, Yucatán
marpero53@ yahoo.com.mx
Profesor
