Mario Maldonado Espinosa.

El trabajo que se realiza con la niñez y la adolescencia en Yucatán en la actual administración está rindiendo frutos y esperemos que este trabajo continúe para mejorar el presente y el futuro de este sector importante de la población.

Para ello fue creada la Agenda para la Niñez y la Adolescencia, a través de la Secretaría Ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Yucatán (Sipinnay), que con la participación valiosa de la Universidad de Yucatán (Uaday) elaboraron un Estándar Estatal de Escucha Especializada para mejorar la atención de las infancias y adolescentes en su proceso de acceso a la justicia cuando sufren algún tipo de violencia, evitando así su revictimización.

En este programa participaron con voz y voto los niños y adolescentes del interior del estado y Mérida. No hay mejor política pública que aquella que involucra y toma en cuenta a quienes va dirigido. Son ellos los niños y niñas los que manifestaron el cómo, el por qué y el para qué deben ser considerados y tomados en cuenta cuando se enfrentan a algún juicio legal. Ellos, que a pesar de su corta edad expresaron y manifestaron su sentir de manera sencilla y sin cortapisas para llevar al cabo este programa.

En este programa de escucha también participaron especialistas internaciones y del país, siendo hoy Yucatán uno de los Estados modelo para la atención de los niños y los adolescentes cuando están involucrado en algún tipo de juicio legal.

Pero también participó de manera activa el Fiscalía General del Estado y el Poder Judicial que al final de cuentas son ellos quienes investigarán y llevarán al cabo las diligencias de justicia, y son quienes deberán garantizar plenamente los derechos de los infantes y los adolescentes ante todo.

Como sociedad tenemos una gran deuda histórica con los niños y adolescentes de Yucatán, quienes son los que padecen en carne propia cuando existe alguna cuestión de procuración y aplicación de justicia en el Estado.

Una deuda que debemos estar pagando poco a poco y en su totalidad a través de estos programas y políticas públicas. Los niños no son los que deberían sufrir algún tipo de violencia, sea ésta física, psicológica o económica por culpa de los adultos; sino que debería garantizárseles ante todo su protección a través de las medidas legales, integrales, cautelares y psicológicas suficientes y de calidad.

La próxima administración estatal de ninguna manera debe desdeñar esos esfuerzos, sobre todo si se hizo a través de los protagonistas que son los niños y adolescentes. Por el contrario debe seguir avanzando y mejorando este trabajo. El trabajo con los niños nunca termina y eso lo debe tener muy presente esté quién esté gobernando.

Harían falta muchas administraciones para seguir avanzando y poner ante todo el interés superior de las infancias y aún así quedaríamos en deuda con ellos. Con la capacitación que se ha dado, con el entrenamiento a las personas involucradas en los juicios, con las entrevistas especializadas investigativas y judicial, siempre cuidando a los niños, se ha avanzado en este modelo y nuestro estado como en muchos rubros es ahora pilar en este tipo de investigar y procurar justicia desde la perspectiva de las infancias.

Las buenas prácticas y las experiencias exitosas deben replicarse y deben continuarse para avanzar en el pleno respeto de los niños.

Cuando vemos a los niños no como objetos, sino como sujetos de derechos, cuando vemos sus rostros y escuchamos su voz, entonces podemos decir que se está por el camino correcto. Hay que romper viejos paradigmas y crear nuevas estrategias. La justicia terapéutica puede sanar muchos infantes. Gracias por poner el alma y vida en la niñez y a los niños por hacer posible todo ello.— Mérida, Yucatán.

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe,

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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