A pocos días del atentado en Pensilvania, en plena batalla electoral contra el Partido Demócrata, Donald Trump y J.D. Vance lanzan el 23 de julio venenoso dardo a la yugular de López Obrador: en México, “casi un narcoestado”, aseguran, “las poderosas organizaciones del crimen organizado podrían derribar a un presidente en dos minutos”.
En carambola de tres bandas, el populista expresidente y su compañero de fórmula nutren el odio antimexicano de millones de votantes, cuestionan la debilidad del gobierno de Estados Unidos en su lucha contra el narco y amenazan veladamente, con oscuras intenciones, al presidente vecino y su sucesora.
La respuesta del gobierno de Joe Biden no se hace esperar. Sin la intervención de autoridades mexicanas, la DEA detiene y traslada a Texas, para interrogarlo, a Ismael “El Mayo” Zambada, líder del sanguinario Cártel de Sinaloa, responsable de buena parte de la distribución del fentanilo que inunda calles y destruye hogares norteamericanos.
Sorprendidos, el gobierno de López Obrador y su partido, grandes beneficiarios de los capos del Pacífico, confirman que no intervienen en la detención (¿para no disgustar a los patrocinadores sinaloenses ?) y piden con tibieza un “informe completo” a la administración demócrata, que se dispone a interrogar al peligroso, bien informado Zambada.
El creciente poder del narco en México, sus vínculos con políticos y gobernantes, y el libre tránsito de narcóticos a Estados Unidos es tema crítico en la campaña presidencial de ese país, que sufre el ataque agresivo de distribuidores de mortíferas drogas y los gobiernos que los protegen. Lo que pueda declarar el capo será sin duda atractiva moneda de cambio.
MORENA Y EL NARCO
Junto con la expansión de Morena, el poder del narco crece exponencialmente. En Sinaloa y otros estados del Norte, en Veracruz y Puebla, donde el crimen organizado siembra el terror, los efectos son devastadores en la economía y la sociedad. Secuestros, extorsiones, asesinatos, asaltos en carreteras y robos a empresas y particulares son la constante.
Encabezados por los capos de Culiacán y del Jalisco Nueva Generación, los cárteles de la droga, grandes financieros de campañas políticas morenistas, se infiltran y corrompen fuerzas de seguridad, y aumentan cada vez más su control de sistemas de procuración de justicia, en busca de impunidad y protección.
En Tamaulipas, ahora gobernado por Morena, el 30 de julio explota el conflicto. Horas después de denunciar el acoso extorsionador de bandas delincuenciales, es asesinado el líder estatal de los comerciantes. Decenas de comercios cierran sus puertas en Nuevo Laredo y otras ciudades, “rehenes del cobro de piso”.
A través de su “Sondeo de Seguridad Empresarial 2024”, empresarios del comercio de Estados Unidos que operan en México denuncian el mismo día fuerte incremento de asaltos con violencia y robos en las cadenas de suministro, y acusan al gobierno mexicano de “no hacer nada, o muy poco, por defender el estado de derecho”.
El gigante Femsa protesta por la inseguridad que afecta a la mayoría de sus tiendas de conveniencia en Tamaulipas y el gobierno estatal le responde con descaro que invierta en fortalecer la seguridad interna de sus instalaciones.
SERIAS ADVERTENCIAS
El 1 de agosto, el Consejo de Empresas Globales declara que la inseguridad es “un foco rojo para las inversiones” en México y advierte de alto riesgo de perder lo ganado con el “nearshoring” por el aumento de extorsiones ante “el débil estado de derecho y la falta de certeza jurídica y contrapesos”. Al día siguiente, el Banxico hace lo propio con su encuesta mensual.
Conforme avanza el control político de Morena, se incrementa también el poder de las bandas. En el Sureste ya es grave el impacto de la inseguridad en las finanzas de muchas empresas, principalmente en Puebla, Veracruz, Tabasco, Quintana Roo y ahora también en Campeche. Cozumel, de reciente gobierno morenista, es un caso patético en 2024.
Transportistas como Dypaq, socio estratégico de Grupo Megamedia, registran en los últimos cinco años altos incrementos en sus egresos por crecientes asaltos en carreteras, extorsiones, robos de mercancía, incluso de camiones completos, y los consecuentes efectos en primas de seguros y servicios de seguridad complementarios.
En lo que va de 2024, los robos y asaltos, comunes desde 2018 en Puebla, Veracruz y Tabasco, aumentan considerablemente en las rutas que conectan a Tabasco con Campeche, en particular entre Villahermosa y Ciudad del Carmen. Con peligrosa velocidad, el cáncer de la inseguridad se acerca a Yucatán.
¿Qué depara a nuestro estado? ¿Cómo nos afectará a partir de octubre la llegada de un gobierno morenista? ¿Qué impacto tendrán en la sociedad y en la economía el potencial conflicto con Estados Unidos, la cerrada batalla electoral en ese país y los hallazgos y “sorpresas” que arrojen los interrogatorios al “Mayo” Zambada?
IMPACTO EN YUCATÁN
El gobernador electo confirma que la lucha contra la inseguridad seguirá siendo tema prioritario a partir de octubre, ratifica al comandante Luis Felipe Saidén como máximo responsable de la seguridad pública, pero no ofrece detalles de cómo se operará ni cuál será la vinculación, y dependencia, con las estrategias morenistas del Centro.
Figura clave para mantener el ambiente de seguridad que presumen los últimos gobernadores de Yucatán, el comandante Saidén encabeza oscura estrategia que seguramente incluye desconocidos acuerdos y negociaciones con la delincuencia organizada, con líderes de la mafia como Ismael Zambada, vecino y mandamás de estas tierras en los últimos años.
¿Qué ofrece Luis Felipe Saidén a nuestros gobernantes para que lo consideren casi indispensable? ¿Qué rol habría jugado su estrategia en la red de narcotráfico, con sede en Valladolid, que “El Mayo” estableció en Yucatán y Quintana Roo (bit.ly/3YrMsSZ)? ¿Qué tendría que conservarse a partir de octubre? ¿Tendríamos que estar enterados?
Huacho Díaz también nos informa, el 30 de julio, que pretende ser “un gobernador de izquierda al servicio del pueblo”. ¿De izquierda? ¿Cómo el de Sonora, el de Puebla o el de Veracruz? ¿Cómo el de Tamaulipas? ¿A qué se refiere? ¿Logrará desmarcarse de la tendencia que caracteriza a los nuevos gobernadores de Morena?
Doña prudencia, sabia consejera, nos recomienda estar muy alertas. Los hechos de los últimos días nos indican que mucho habrá de definirse en las próximas semanas, y mucho también lo que podríamos perder si en Yucatán sienta sus reales la ola de inseguridad que agobia a buena parte de México e inquieta sobremanera a los vecinos del Norte.
Haríamos bien en estar muy pendientes. Informarnos correctamente y cuestionar cuando la situación lo amerite sería un excelente punto de partida. Afinar contrapesos, también. La seguridad es responsabilidad de todos.- Mérida, Yucatán.
*) CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA, director general de Diario de Yucatán y Grupo Megamedia
Correo: direcciongeneral@megamedia.com.mx / Apartado en www.yucatan.com.mx : https://bit.ly/4diiiFP
