Edgardo Arredondo artículo en Diario de Yucatán

La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular —Edmond Thiaudière

Y el gran Tlatoani dijo, a modo de sugerencia a su heredera, dejar a gente que ha demostrado su valía como Zoé Robledo Aburto en la dirección del IMSS …y, las sugerencias del primer mandatario como es bien sabido son órdenes sin visos de rebatingas o desacuerdos.

“Tiene varios sustentos, el primero es que ha desempeñado una gran función y el segundo, es que uno de nuestros objetivos es consolidar el IMSS-Bienestar y no dejarlo al frente hubiera interrumpido este proceso tan importante”, dijo en conferencia de prensa la virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum.

Este licenciado en Ciencias Políticas llegó al Instituto en los albores de la 4T, después de la renuncia de Germán Martínez, polémico constitucionalista y abogado de las causas perdidas, que presentó su renuncia a los pocos meses, motivado sobre todo por la falta de autonomía en el manejo financiero, que pasó a manos de la Secretaría de Hacienda, desapareciendo la llamada “compra consolidada”, en un tema delicado que originó el problema no heredado y resuelto: el desabasto de medicamentos; esto que el presidente dijo una y otra vez que lo iba a resolver o se cambiaba de nombre.

Pero, ¿qué ha pasado con el IMSS en estos ya casi cinco años de gestión de Zoé Robledo? En comparación con lo que había en 2018 la situación, ¡vaya que ha empeorado!: infraestructura hospitalaria precaria (sin denostar el embate de la pandemia), falta de personal, instalaciones desbordadas, el grave error en la compra de medicamentos e insumos.

Temas pendientes de resolver e incluso graves señalamientos; recordemos, entre ellos, la tragedia en el Hospital de Tula, Hidalgo, ocurrida en septiembre de 2021, donde fallecieron 16 personas en plena contingencia.

Sin ser tema menor, de las instituciones públicas de Salud en México, el Instituto tuvo el mayor número de personal sanitario fallecido por contagios en covitarios mal seleccionados y diseñados. Un sinnúmero de quejas que hacen el quehacer cotidiano de la Institución y los testimonios simplemente son tan abrumadores que no se requiere estudio alguno.

Discursos van y vienen, promesas y compromisos al aire, cifras maquilladas. Lo más triste, el hartazgo, el desánimo, la apatía se están enseñoreando en su personal que día a día está rebasado, fatigado…, frustrado.

¿Cómo llega Zoé Robledo al IMSS? Licenciado en Ciencias Políticas, con maestría en Derecho e incluso postgrados en Harvard, Madrid y Washington, con todo respeto: un trabuco académico; joven con una trayectoria interesante. Político activo, destacando incluso en medios de comunicación, hasta con el Premio Nacional de Periodismo en 2008 por la cobertura de las elecciones en Estados Unidos.

Diputado por Chiapas, sobresalió por un programa para protección a migrantes que incluso le valió reconocimientos por la ONU; posteriormente llegó al Senado, siempre por Chiapas, con una trayectoria en distintas comisiones tan notoria y brillante que en 2015 ocupó la segunda posición en el ranking de mejores senadores de México, realizado por la plataforma Atlas Político.

Fue vicecoordinador del bloque parlamentario Morena-PT. En julio de 2018, fue electo como diputado federal por el Distrito VI de Chiapas, con cabecera en Tuxtla Gutiérrez, pero alrededor de tres meses después solicitó licencia para ocupar la Subsecretaría de Gobierno, de la Secretaría de Gobernación, y de ahí entró al relevo como director del IMSS.

Y mientras el Insabi se desfondaba, Zoé Robledo era considerado el candidato natural a gobernador de Chiapas, sin lugar a duda, con el palmarés político, su visión del fenómeno de la migración, muchos ya lo consideraban un gobernador destacado que pondría orden a lo dejado por Manuel Velasco.

Pero no, el gran Tlatoani dispuso bajo el argumento que estaba haciendo un buen trabajo dejarlo ahí, abrirle el paso a Rutilio Escandón.

Al actual gobierno le importa poco lo que ocurra en el IMSS, su prioridad es el IMSS Bienestar, esta especie de Frankenstein sustituto del Insabi, programa fracasado que sustituyó al Seguro Popular.

El objetivo primario del IMSS-Bienestar es la federalización de los servicios de salud en los estados, entiéndase: la centralización. Ahí queda la cobertura universal diezmada, desmantelada y puesta con calzador; la cuestionable medida de incorporación de sobadores, hueseros, hierberos, curanderos, parteras, en detrimento de una menor contratación de doctores. Sin resultados en reincorporar médicos jubilados a fin de no crear plazas que generen antigüedad.

Durante más de 80 años, en la gestión de 13 presidentes, el IMSS ha tenido 23 directores. El primero fue Vicente Santos Guajardo, de 1943 a 1944, durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho; de ahí ha tenido como primero de abordo a: quince abogados, cuatro economistas, un jurista, un licenciado en ciencias políticas (el actual), un contador y un médico.

Por partidos políticos: quince han militado en el PRI, dos en el PAN, dos en Morena y cuatro fueron apartidistas. Zoé Robledo no sería el primer director transexenal; antes lo fueron Ricardo García Sainz y Genaro Borrego Estrada (ambos más recordados por su actividad política).

Zoé Robledo es, tal vez, el menos culpable de muchas de las situaciones que se viven en el IMSS; la austeridad republicana ha desplumado al águila y lamentablemente, aunque se presuman con cifras que hay más derechohabientes afiliados y más médicos especialistas egresados, la realidad es otra.

Los intereses son los de López Obrador: continuar parchando al remedo creado, le tiene sin cuidado lo que ocurre con el IMSS. Habrá que preguntarse cuánto tiempo más estará el actual director. Estoy convencido que se está desperdiciando a un hombre cuya trayectoria política lo apuntalaba para ser un buen gobernador en Chiapas; no dudo que a él sí le duela ver a su Estado sumido en la miseria, con grupos criminales enfrentándose por el control del territorio, con una crisis migratoria peculiar, por un lado recibiendo a gente de todos lados del mundo y por otro con grupos de indígenas que huyen despavoridos a refugiarse en Guatemala.

Lo mejor para Zoé Robledo, a quien deseamos no se le enquiste en ese puesto y no le corten las alas. En cuanto al IMSS…, una vez más exclamo: ¡Segurito no te acabes!— Mérida, Yucatán.

arredondo61@prodigy.net.mx

Médico y escritor

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