Fernando Ojeda

Desde que nacemos y empezamos a tener conciencia de nuestros actos, la mente empieza a recibir, procesar los impulsos y a percibir actitudes de nuestros padres, familia y amigos que nos rodean; se inicia la formación del carácter, registramos tanto las buenas actitudes como las malas, por esto decimos que nuestros valores humanos se forman por nuestros padres y abuelos y esto lo podemos percibir en el aspecto religioso. Por ejemplo, si nuestros padres no nos llevan a misa, esta falta la percibimos y cuando ya somos adultos aun siendo bautizados por la Iglesia católica, no asistimos a misa.

En la actualidad hay antivalores que el mal está utilizando para desviarnos del bien; como antivalores se conocen aquellas actitudes negativas que se oponen a lo que establecen los valores éticos y los valores morales que regulan y guían las conductas de las personas en la sociedad.

La palabra, como tal, se forma con el prefijo anti-, que significa ‘opuesto’, y el sustantivo valor; el dinero, el poder, la envidia, la soberbia que menciono en forma descriptiva porque existen más, pueden destruir. El dinero compra de todo —hasta conciencias—, cuando en nuestra niñez no recibimos los valores del amor y la empatía, sin embargo, en este ambiente que nos rodea, la corrupción invade todos los lugares. El poder saca a las personas de su propio juicio, se puede utilizar para inculcar valores positivos, pero es negativo cuando el que lo posee piensa que todos deben rendirle pleitesía; en las empresas familiares se presenta cuando el hijo del dueño es soberbio y utiliza su prepotencia para dirigir a sus empleados.

En las empresas familiares, cuando se llega a la segunda y tercera generación, los hijos tratan de superar las acciones de sus padres, pero muchas veces se presentan los antivalores mencionados, entra en este boleto la soberbia y la envidia entre los mismos hermanos cuando si por ejemplo el menor tiene un mejor puesto que el mayor, o cuando el padre le encarga determinado proyecto o misión a un descendiente y los demás no comparten esta acción por el celo y envidia al respecto.

El dinero es el diablo en todo momento, pero también en las empresas familiares, cuando a un hijo, hermano o sobrino o no familiar le pagan un mayor sueldo, cuando se hacen trampas, fraudes.

Es indudable que en la empresa familiar la sangre llama primero, esto significa que el padre o la madre que están a cargo de la empresa, difícilmente aceptarán una queja de algún funcionario sobre sus hijos, escucharán, pero no resolverán, por tal motivo se hacen reglamentos aceptados en forma muy consciente por los padres, hijos y descendientes, pero aun así los funcionarios y empleados no familiares que laboran en la empresa tengan presente en sus propias actitudes que “la sangre llama primero”, obvio que tendrán dificultades por cambiar sus planes de acción ya perfectamente pensados, pero para tal caso debe de existir un consejo familiar.

Los familiares políticos, como yernos y nueras, tienen mucho poder sobre los hijos de los que son de la familia nuclear, o sea muchas veces la esposa o esposo ejercen un poder como antivalor en su cónyuge para ejercer su derecho como hijo en la empresa, con esto se crean los conflictos disfuncionales o de sentimientos: celos, envidias, prepotencias que detienen el avance de la compañía.

Los funcionarios no familiares sufren en silencio las intervenciones de los parientes de la familia nuclear cuando brincando su autoridad intervienen en asuntos que no corresponden a sus funciones.

Por los motivos expuestos anteriormente, la profesionalización de una empresa familiar es un proceso a largo tiempo y aun con el avance que se realice constituyendo el consejo de administración y el de familia, cuando no hay la sistematización y seguimiento continuo tienden a desaparecer y cualquiera de éstos que lo haga trae grandes consecuencias en la familia y en la empresa, aunque su función es en forma paralela, su buen funcionamiento evita que asuntos familiares se involucren en la empresa, porque cuando el negocio se crea, su objetivo principal es generar utilidades y crecer para bienestar de la familia.— Mérida, Yucatán.

Correo: ferojeda@prodigy.net.mx

*Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.

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