Armando Fuentes Aguirre Catón De política y cosas peores

Diría yo que Carlos Salinas de Gortari no es santo de mi devoción, pero la expresión sería desatinada, pues el tal señor no tiene nada de santo. Me enteré de que, ya expresidente, usaba el nombre de uno de mis personajes, Babalucas, para firmar sus mensajes de internet.

En una de mis columnas le pedí que se abstuviera de hacer eso. Le dije: “Babalucas es un pobre inocente, y usted no es ni una cosa ni la otra”. En efecto, aparte de su visible enriquecimiento pesan sobre él oscuras sospechas que bastan para cruzarse a la otra acera cuando él venga. Debo admitir, empero, a fuer de crítico veraz, que Salinas dictó medidas importantes por las cuales México avanzó considerablemente en varios renglones, y adquirió además prestigio internacional.

Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…

Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.

Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán