Mario Maldonado Espinosa (*)
Los accidentes viales son un tema que vemos prácticamente todos los días en nuestro alrededor; pueden ser entre vehículos motorizados o entre éstos y los peatones, quienes siempre se llevan la peor parte. Todo por no respetar las normas o reglas de vialidad.
En una ocasión vi en un estacionamiento de una plaza comercial cómo un vehículo que no respetó los señalamientos estuvo a punto de embestir a un motociclista; éste asustado y molesto a la vez le dijo de manera educada al guiador que por favor se fijara en los señalamiento de alto.
Por el contrario y lejos de ofrecer una disculpa el conductor del vehículo le dio alcance, le cerró el paso, se bajó junto con su acompañante para intentar golpear a quien no se tuvo la culpa. En número y en complexión el motociclista temía por su integridad. Estas personas evidentemente eran de tipo fuereño y con ello no quiero decir que solo las personas que vienen a vivir a Yucatán sean culpables de todo.
De algún modo, todos a veces por inconciencia, negligencia o descuido, no estamos atentos a los señalamientos de vialidad, miramos el teléfono, contestamos llamadas, texteamos mensajes y hay quienes con dolo transitan en sentido contrario, poniendo así en riesgo la vida de otros.
Algo similar pasa en el Periférico de Mérida, en el que transitan cientos de vehículos y en el que todos los días debido al tráfico y al descuido hay accidentes. Las causas son diversas, unos por querer llegar temprano al trabajo cuando bien pudieron despertar temprano y salir con la calma de sus casas, otros ven al Periférico como una autopista y no se dan cuenta de que no es una carretera libre y mucho menos de alta velocidad, hay quienes se ponen a esquivar absolutamente todos los autos que se encuentran cerca, violando los límites de velocidad, poniendo en riesgo su vida y de las personas que se encuentran transitando en esa importante arteria.
También hay quienes por descuido se salen de la carretera,. Lo peor que puede pasar en el Periférico es provocar las famosas “carambolas” que a veces alcanzan hasta 15 vehículos siniestrados. Esto se debe a no guardar la distancia reglamentaria y no respetar la velocidad permitida. Resultado: lesiones graves que ponen en peligro la vida y cuantiosos daños.
El hecho es que los accidentes viales están allí a la vista y muchos de ellos se pueden evitar por los propios conductores, llámense motociclistas, choferes de camiones públicos y privados. Muchas vidas se pueden salvar si solo se tuviera más conciencia a la hora de conducir un vehículo. Según el Big Data de transporte, en lo que va del año hay 159 fallecidos, de los cuales más del 60% son personas que se transportaban en motocicleta. En el acumulado, hubo un 42.2% de aumento de accidentes fatales, incluyendo a 10 ciclistas.
En conclusión, hay que tener más conciencia en la forma en que se conduce un vehículo y el respeto irrestricto que debe tenerse a la reglas de vialidad y tránsito. La gran mayoría de los accidentes se pueden evitar, ya que muchas veces se deben a errores humanos. Hay que tener siempre presente la cultura vial y fomentarla no solo entre las personas que conducen, sino hasta entre los niños y jóvenes para que desde temprana edad aprendan a respetar las reglas; todo ello favorecerá mayor tranquilidad y convivencia armónica en la vía pública. El llamado es para todos.— Mérida, Yucatán.
mariomaldonadoe@gmail.com
@mariomaldonadoe
Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa
