Las cuotas de poder y los compromisos de campaña las sigue pagando el gobernador electo, Joaquín “Huacho” Díaz Mena, en la conformación de su gabinete.
De acuerdo con los nombramientos, dados a conocer hasta ahora, son los expriistas quienes obtienen los puestos más importantes, desplazando así a los propios morenistas.
Los que saltaron para apoyar al candidato de Morena y dejaron atrás su pasado priista logran los beneficios deseados. Ahora, nuevamente con el poder en las manos, buscarán trazar nuevos caminos, pues ya vislumbran un próspero futuro.
Los “chapulines” le apostaron a nuevos horizontes al mirar que el PRI agonizaba. Unos decididos se lanzaron a las aguas guindas y dejaron en zozobra al partido que les dio mucho; otros quisieron jugar un doble papel y fueron expulsados y calificados de traidores en el tricolor. Al final su traición partidista e ideológica les reditúa buenas ganancias.
Después del triunfo, los tránsfugas, traidores, “langostas”, “chapulines” o como se les llame, exigen la cuota correspondiente por el proselitismo realizado y la búsqueda de sufragios.
De acuerdo con los nombramientos otorgados los ex priistas salen fortalecidos. Si el priismo se fortaleció con la coalición al unirse al PAN para contender en las pasadas elecciones, ahora, a pesar de ganar Morena, el priismo del pasado se encumbra nuevamente en el gobierno estatal.
En los nombramientos del gabinete ampliado salen a relucir ex diputados federales y estatales y exdirigentes del partido tricolor e incluso hijos de personajes priistas. Estos “chapulines” que dejaron su pasado partidista buscan rehacer su carrera política en declive o silenciada.
Sin embargo, las cuotas se otorgan sin tomar en cuenta los perfiles y las experiencias. Como políticos todólogos, que pueden estar en cualquier puesto, estos expriistas son nombrados por el simple hecho del proselitismo realizado a favor.
En el primer bloque se cuestionaron a los primeros expriistas por las posiciones ocupadas, principalmente a Alaine López, miga y excolaboradora de la exgobernadora Ivonne Ortega, a quien sin experiencia ni el perfil se le designó la titularidad de la secretaría de Obras Públicas.
Ahora, en los nombramientos del gabinete ampliado salen a relucir Francisco Torres, polémico y tan criticado como presidente del PRI estatal y con oscuro pasado, a quien se le otorga la titularidad de la Japay, así como los juniors, Felipe Cervera Hernández, Pablo Gamboa Miner, Jorge Carlos Ramírez Granados, hijos de conocidos políticos priistas, y otros expriistas a quienes se les da importantes direcciones y se margina nuevamente a los morenistas.
Los expriistas designados con secretarías, coordinaciones, direcciones o asesores están llenos de gozo por estas ganancias obtenidas. Retornan al poder y miran ahora horizontes prometedores.
Otros “chapulines” están en espera para obtener posiciones similares y muchos más revolotean para lograr algo, una jefatura, coordinaciones, chofer de los nuevos funcionarios o alguna posición que sirva para continuar en las nóminas oficiales.
Son muchos los que esperan, pero también los puestos en el gobierno son numerosos, por tanto, al parecer, habrá cabida para más saltarines. El gabinete, por tanto, estará en manos de expriistas, que buscarán el futuro político ansiado ante estos pagos de cuotas y compromisos políticos.
Por eso hay inquietud en la sociedad e inconformidad en morenistas por la designación de tantos expriistas y de expanistas resucitados, considerados oportunistas y con turbulentos pasados en la función pública.
Entre los morenistas y la sociedad civil hay personas con el perfil y experiencia para ocupar los puestos de esos chapulines. ¿Por qué ignorarlos y marginarlos en la conformación del gabinete? ¿Son tan fuertes las exigencias o los compromisos fueron muchos para soltar los puestos a tantos expriistas?
Los morenistas, una parte, critican estos nombramientos y al gobernante electo por esos compromisos de campaña que empañan el gabinete y los objetivos de la “transformación” en la entidad. Dudan también, como muchos ciudadanos, del compromiso y entrega a la comunidad de esos arribistas que salieron de un partido que fomentó el amiguismo, el compadrazgo, el nepotismo y la corrupción.
Más chapulines se agregan al gabinete y otros más irán sumándose. Ante esto surgen muchas dudas e inquietudes sobre un gobierno progresista y transformador en beneficio de la democracia, la economía y el bienestar de la población, pues lo que se ve es un gobierno tricolor, con rostro del PRI.— Mérida, Yucatán
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