El encarecimiento de varios alimentos se resiente en los mercados, donde el kilo de tomate ronda los $40
El encarecimiento de varios alimentos se resiente en los mercados, donde el kilo de tomate ronda los $40
  • El encarecimiento de varios alimentos se resiente en los mercados, donde el kilo de tomate ronda los $40
  • Altos costos por la inflación reducen ventas y generan pérdidas en los mercados municipales

El alza en los precios de los combustibles ha orillado a una presión inflacionaria que ya resienten diversos locatarios en los mercados de Mérida.

Tras un recorrido por el Lucas de Gálvez y San Benito, se pudo observar un incremento considerable en precios de algunas frutas y verduras, principalmente tomate y limón.

Carnes y mariscos se mantienen estables pese al término de la temporada de Semana Santa.

En el área de cárnicos, el kilo de cerdo se comercializa en alrededor de $100, mientras que el de res alcanza los $200, sin presentar variaciones recientes.

Los mariscos mantienen precios similares a semanas anteriores: el cazón se vende en aproximadamente $100 el kilo, el filete en $140, las cabezas para caldo en $100 y el camarón en $240.

Sin embargo, locatarios señalaron que el mero aún presenta escasez a pesar de la reciente conclusión de su veda, debido principalmente a su alta demanda en el mercado de exportación hacia Estados Unidos.

Incremento en precios de frutas y verduras

En contraste, el sector de frutas y verduras registra los mayores incrementos.

El kilo de tomate alcanza en promedio los $43, lo que representa un aumento cercano al 100% respecto a su precio anterior de $17 por kilogramo. El limón se sitúa alrededor de los $40 el kilo, tras haber llegado previamente a los $37.

De acuerdo con comerciantes, este encarecimiento responde a las condiciones climáticas, particularmente las altas temperaturas, que elevan los costos de producción debido a la necesidad de riego constante.

Esta situación impacta directamente en los precios al consumidor final.

Asimismo, señalaron que el alza ha provocado una disminución en las ventas, lo que deriva en pérdidas por productos que no se logran comercializar a tiempo.

En algunos casos, los vendedores optan por ofrecer mercancía de segunda calidad —con golpes o menor tamaño— a precios más accesibles.

Por ejemplo, el tomate puede encontrarse en alrededor de $29 el kilo bajo estas condiciones.

El incremento en los precios afecta tanto a locatarios como a consumidores, ya que mientras unos enfrentan pérdidas por merma, otros ven reducido su poder adquisitivo al momento de realizar sus compras diarias.— Pablo May Pech

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