¿Seguirán la marginación, la discriminación, el racismo y la exclusión de los pueblos y comunidades mayas durante el próximo gobierno estatal?
¿Tendrán acaso garantizada una participación efectiva, libre e informada en las políticas públicas, medidas o acciones destinadas a fomentar su desarrollo, de conformidad con la normatividad nacional e internacional que existe sobre estos conglomerados sociales?
Estas legítimas interrogantes vienen al caso debido a que uno de los proyectos insignia del nuevo gobierno que encabezará Huacho Díaz Mena tiene el nombre impactante de Renacimiento Maya.
A primera vista, la denominación de este proyecto podría darnos a entender que se trata del renacimiento de los pueblos y comunidades mayas en sus diferentes ámbitos: económico, político y social, en los marcos de su cosmovisión y de sus peculiaridades lingüísticas y culturales.
Pero ocurre que, hasta donde podemos entender, Renacimiento Maya no se refiere precisamente a los pueblos mayas en razón de que las acciones estratégicas contempladas en dicho proyecto implican básicamente la realización de importantes obras de infraestructura que, sin duda alguna, apuntalarán el desarrollo económico de nuestra entidad y de la región sureste, como son la conexión intermodal Tren Transístmico-Tren Maya-Puerto de Progreso, el Anillo Metropolitano Suburbano, la Modernización del Puerto de Altura de Progreso, la consolidación del aeropuerto de Chichén y la creación de dos polos de desarrollo para el bienestar, mismos que se ubicarán en Progreso y en Mérida.
A fin de evitar caer en la percepción de que Renacimiento Maya constituye una suerte de “marca” política o mercadológica para el gobierno entrante, resulta importante preguntarnos cuál será entonces el lugar que ocupará el pueblo maya en el Plan de Gobierno de Huacho Díaz Mena.
El legado de Felipe Carrillo Puerto
El gobernador electo se ha inspirado en el legado político-social del gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto (1922-1924), especialmente en lo referente al conjunto de preocupaciones que tuvo el asesinado líder motuleño con respecto a las reivindicaciones político-sociales y al desarrollo equitativo del pueblo maya.
En concordancia con lo arriba señalado, Huacho Díaz Mena ha dicho reiteradamente que el pueblo maya tendrá prioridad durante su sexenio, por lo que es previsible que desde su toma de protesta anuncie medidas o acciones en beneficio de este importante conglomerado social.
Desde luego, consideramos que un gobierno de la 4T tiene el imperativo ético y político de incluir la participación de las comunidades mayas en la definición e implementación de las políticas públicas orientadas a fomentar su desarrollo y bienestar, de conformidad con sus características lingüísticas y socioculturales.
En esta tesitura de análisis, es preciso reconocer sin ambages que en la sociedad yucateca todavía prevalecen altas dosis de desigualdad, discriminación y racismo, expresándose esto último precisamente en las condiciones precarias en las que vive la inmensa mayoría de los pueblos y comunidades mayas.
Como descendientes de la etnia originaria de la Península, los mayas yucatecos actuales tienen una gran presencia demográfica, lingüística y cultural en nuestra entidad, en razón de que existen 525,092 hablantes de nuestra lengua autóctona y de que casi un millón y medio de personas de 3 años y más se asumen como mayas, lo que constituye nada menos que las dos terceras partes de la población total del estado.
Para destacar la importancia que reviste la urgente participación del pueblo maya en la toma de decisiones de la próxima administración estatal, cabe señalar que durante el actual periodo de transición el gobernador electo ha recibido diferentes propuestas o líneas prioritarias de acción por parte de diversas personalidades y organizaciones mayas.
El académico e investigador Santiago Domínguez Aké, oriundo de Muxupib, le ha propuesto a Huacho Díaz Mena el fortalecimiento de la milpa tradicional y de la economía de traspatio, pues considera que abandonar o menoscabar estos rubros “implicaría perder todo el acervo de conocimientos, creencias y prácticas que le dan sustento a la cultura maya yucateca”.
Según esta propuesta, con el apoyo a la milpa se busca fomentar el cultivo de más de veinte productos y con el impulso al uso del traspatio se alentará la siembra de cítricos y frutales, así como la cría de animales domésticos como gallinas, pavos y cerdos pelones, todo ello con el fin de impulsar la economía campesina.
Al decir del maestro Domínguez Aké, con estas acciones se pretende dar continuidad a la conservación de los montes y a la reproducción de la fauna silvestre, incentivar la producción de alimentos de origen vegetal y propiciar la trasmisión del caudal de conocimientos y técnicas de producción de alimentos orgánicos a las nuevas generaciones.
Recientemente, en un evento realizado en Dzemul las y los dirigentes del Movimiento Yajal Maaya Kaaj (El despertar del pueblo maya) —encabezados por al maestro indígena Pedro César Jiménez Peraza— entregaron al gobernador electo un documento programático denominado “Propuestas para impulsar el desarrollo y el bienestar de los pueblos y comunidades mayas de Yucatán”.
En este documento la citada organización maya propone implementar líneas de acción en pro del pueblo maya en los siguientes rubros: 1) el orgullo por la lengua y la cultura maya; 2) hacia una educación intercultural multilingüe; 3) producción agropecuaria, pesquera y artesanal; 4) salud intercultural; 5) participación y representación política; 6) garantizar la seguridad y la paz del pueblo maya; 7) por la dignidad y los derechos de las niñas y mujeres mayas.
Muy pronto sabremos si las legítimas demandas del pueblo maya estarán presentes en las decisiones y en las políticas públicas que habrá de impulsar el gobierno que encabezará Huacho Díaz Mena a partir del primero de octubre. Veremos.— Mérida, Yucatán.
Correo: canek_1999@yahoo.com.mx
*Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.
