Una de las principales preocupaciones que tienen los padres de familia, es brindarles a sus hijos la mejor educación posible para darles las herramientas que les permitan tener un mejor futuro. Sin embargo, el incremento constante en los precios de la educación privada se está convirtiendo día tras día en una carga financiera difícil de sobrellevar para muchas familias.

Ante esta escalada acelerada en los costos educativos, para quienes quieren darles a sus hijos ese acceso a la educación privada, sobre todo en la universidad, una de las opciones disponibles son los créditos educativos como una opción para financiar los estudios.

Un crédito educativo para la educación superior permite financiar una parte de los estudios de licenciatura o de posgrado. Para acceder a estos créditos se requiere que además de acreditar al estudiante, haya un obligado solidario, que tenga un buen historial crediticio y pueda comprobar ingresos. El préstamo aprobado generalmente se entrega a la institución, aunque también puede entregarse al prestatario para cubrir otros gastos.

Actualmente hay varios esquemas, en algunos casos durante el periodo de estudios se pagan exclusivamente los intereses y un seguro de vida de forma mensual; en otros se pagan una mensualidad accesible para el estudiante y la familia. Algunas instituciones financieras otorgan un período de gracia después de que el estudiante se gradúa, antes de iniciar con los pagos fuertes para liquidar el préstamo.

Es muy importante tomar en cuenta que cuanto menos se pague mientras se estudia, o más tiempo se espere para comenzar a pagar, el monto adeudado del crédito educativo crece considerablemente. Esto se debe a que los intereses acumulados sobre el saldo del préstamo continúan creciendo durante el período de espera.

Es muy importante que, en caso de requerir un crédito educativo, se trate de obtener por el menor monto posible y realizar pagos para liquidarlo lo más rápido que se pueda. Incluso si los intereses no parecen elevados, hay que considerar que el impacto financiero en el largo plazo puede ser grande.

Si bien en México los créditos educativos no han sido adoptados ampliamente, en Estados Unidos, se han utilizado como una herramienta común para financiar la educación superior desde hace décadas, permitiendo que millones de estudiantes accedan a universidades y programas que de otro modo serían inaccesibles. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas deudas se han convertido en una abrumadora carga financiera para los jóvenes.

La deuda estudiantil en Estados Unidos se ha más que duplicado en los últimos veinte años, y las cifras a septiembre de 2023, dejaban ver que había 43 millones de prestatarios en el país que debían colectivamente más de 1.6 billones de dólares en préstamos estudiantiles, convirtiéndolos en una de las mayores formas de endeudamiento de los consumidores de nuestro vecino país.

Para los jóvenes universitarios estadounidenses, estos créditos representan una gran carga financiera difícil de sobrellevar cuando concluyen sus estudios, y enfrentan un mercado laboral con salarios que no alcanzan para pagar sus créditos educativos, cubrir sus gastos diarios y mucho menos comprar una vivienda o formar una familia.

Esta situación ha generado un debate a nivel nacional, en el que algunos abogan por la cancelación total o parcial de los préstamos como una forma de aliviar la carga financiera de millones de deudores; otros creen que una condonación masiva sería injusta para quienes ya pagaron sus deudas o evitaron endeudarse. En el centro de la discusión también está la necesidad de reformar el sistema educativo y de financiamiento, de manera que se reduzca la dependencia de los préstamos estudiantiles y se garantice el acceso a la educación sin generar una deuda insostenible para las futuras generaciones. La situación es bastante compleja de resolver.

En México, aunque los créditos educativos aún no son ampliamente utilizados, el aumento constante en las colegiaturas universitarias sugiere que su demanda podría crecer. Es vital aprender de la experiencia de Estados Unidos si no queremos que nuestros futuros jóvenes profesionales, enfrenten cargas financieras excesivas que afecten su futuro.— Mérida, Yucatán.

Corre: marisol.cen@kookayfinanzas.com

Profesora Universitaria y Consultora Financiera

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